DÍA:28 DE JUNIO

Narra Jessy:
Me desperté demasiado temprano por lo menos para mí. Eran las 11 de la mañana y los rayos del sol me cegaban desde la ventana de mi cuarto.
Cerré las cortinas y me senté en mi cama cogiendo el móvil.
Aún tenía varias notificaciones en twitter. Me conecté al facebook y descubrí un mensaje del...¡hermano de Miriam!
¿Cómo había descubierto mi facebook? ¿Cómo sabía mi twitter? ¿ Espiará mis redes sociales?
Una multitud de preguntas inundaban mi mente. Este chico era muy extraño.
Leí el mensaje:
Cerré las cortinas y me senté en mi cama cogiendo el móvil.
Aún tenía varias notificaciones en twitter. Me conecté al facebook y descubrí un mensaje del...¡hermano de Miriam!
¿Cómo había descubierto mi facebook? ¿Cómo sabía mi twitter? ¿ Espiará mis redes sociales?
Una multitud de preguntas inundaban mi mente. Este chico era muy extraño.
Leí el mensaje:
- Buenos días, Jess - sonreí y pulse "Responder"
- Buenas. Una cosa, ¿cómo has averiguado mi facebok y cómo me has encontrado en twitter?
* Estaba conectado así que el mensaje le llegó al momento y al poco tiempo, me respondió.*
- Si te lo digo ya no es un secreto.
- Capullo.
- Jajaja. Llámame lo que quieras. No me importa.
- ¿Enserio? Bueno, no puedo insultarte porque casualmente no se nada sobre ti - sonreí.
- ¿Nada?
- Sólo sé que tienes 100K seguidores ( más bien seguidoras) en twitter y me ha sorprendido lo suficiente.
- Veo que no soy el único espía por aquí.
- Jajaj, haber, ¿qué tanto sabes de mí?- frunzo el ceño.
- Que...te llamas Jessi, tu padre falleció el año pasado en un accidente de coche, tienes un hermano pequeño y eres la mejor amiga de mi hermana.
- Es Jessy con "y".
- Es lo mismo.
- No. No lo es.
- Vale, "Jessy". ¿Mejor?
- Si - sonreí.
- ¿Ves? Sé muchas cosas sobre ti.
- Por supuesto... - le respondo con ironía.
- Tienes un bajo sentido del humor.
- No, eres tú que estás muy subidito.
- Ya, claro.
- Bueno, tengo que irme.
- "Jessy", espero verte esta tarde y conocerte al fin.
- Lo mismo digo, hasta la tarde pues.
Coque parecía un chico muy agradable y risueño aunque las apariencias engañan y por las redes sociales no puedes conocer totalmente a una persona.
Dejé el móvil en la mesita de noche y me disponí a prepararme para acudir al instituto. La verdad es que no me apetecía ir, los compañeros de clase no digamos que me caían lo suficientemente bien. Eran irritantes y manipuladores.
Decidí empezar a vestirme.
Decidí empezar a vestirme.
Me puse una camiseta rosa veraniega,
un pantalón corto blanco
y unas sandalias rosas a juego con la camiseta.
Bajé las escaleras y me detení al escuchar los fuertes lloros de mi hermano pequeño.
Llegué a la cocina y allí estaba, mi madrastra con el bebé en brazos zalandeándolo de un lado a otro para que se calmara y sus lloros cesaran.
Llegué a la cocina y allí estaba, mi madrastra con el bebé en brazos zalandeándolo de un lado a otro para que se calmara y sus lloros cesaran.
- ¡Mamá, mamá! - grité por segunda vez al ver que me ignoraba.
- ¿Qué? No te escucho. - susurró en un tono alto.
Cogí de un cajón de la cocina un chupete y se lo dí a mi hermano. Él sonrió y se lo metió en la boca con picardía.
- Te gusta, ¿verdad? - susurré con dulzura mientras le acariciaba la mejilla.
Mi madre apartó a mi hermano nada más verme acercarme a él. Fue al salón y lo recostó en la cuna junto a su perro peluche. Su adicción a los peluches la había heredado de mí, por lo menos, nos parecíamos en algo.
La madrastra volvió a la cocina y se colocó delante de mí con los brazos cruzados mientras fruncía el ceño levemente.
Mi madre apartó a mi hermano nada más verme acercarme a él. Fue al salón y lo recostó en la cuna junto a su perro peluche. Su adicción a los peluches la había heredado de mí, por lo menos, nos parecíamos en algo.
La madrastra volvió a la cocina y se colocó delante de mí con los brazos cruzados mientras fruncía el ceño levemente.
- Mamá, tengo que pedirte algo... - susurré sin mirarle.
- Te he dicho varias veces que no me llames "mamá", no soy tu madre sino tu madrastra. - me miró mosqueada mientras golpeaba el suelo fuertemente con el pie izquierdo. Vale, estaba cabreada.
- Ma...Vanessa, las clases ya han terminado y Miriam me ha ofrecido quedarme a dormir en su casa toda la semana para celebrarlo. Me preguntaba si... me dejarías ir... - cerré los ojos apretándolos fuertemente. Sabía su respuesta, lo que me diría.
- Ya te lo he repetido varias veces. Mientras María...
- ¿María? - la interrumpí.
- Pues, como se llame. Mientras, tu amiga conviva con su hermano no te dejaré pisar esa casa. Imagínate que es bicho inmune se atreve a entrar en el cuarto y te viola sin tu consentimiento o aún peor, ¡te deja preñada! No, Jessica, no te permito quedarte con esos dos una semana. Es extremadamente peligroso.
- Pero si su hermano ya no vive con ella, se mudó aprovechando la llegada de su tía, que cuidará de Miriam y de la casa de ahora en adelante. Ya no existe ninguna excusa por la que no poder ir - hablé con autoridad.
- Aún así no creo que sea buena idea.
¿Pretendes dejarme una semana al cargo de los cuidados de la casa y de tu hermano?
¿Pretendes dejarme una semana al cargo de los cuidados de la casa y de tu hermano?
- Vanessa ,pronto cumpliré los 18 años me haré mayor y no podré ayudarte porque yo tendré mi vida. Por eso creo que no debería ni pedirte permiso para poder pasar la semana junto a mi mejor amiga.
- Tú nunca te irás de esta casa sin mi consentimiento. ¿Entendido? No puedes hacer lo que te plazca, aún eres una niña. No sabes a lo que te enfrentas cuando recorres el mundo.
- Me dá exactamente igual. Es mi vida, aprenderé y me enfrentaré a todo lo que me venga encima.
- Pues venga ,vete toda la semana a casa de tu amiga. Averigua cual es tu camino y hazte madura a tu manera.
- ¿Y qué pasa con mi hermano? - dije con tono preocupante.
- Me ocuparé yo de él como me sea posible.
- Te juro que si no existiera mi hermano me habría marchado hace mucho tiempo. Habría salido por esa puerta y no miraría atrás. Me iría. Estoy harta de que no me dejes ni coger a mi hermano en brazos, de que me obligues a hacer todo el trabajo duro y de no recibir ni un misero "gracias" por todo lo que he hecho por ti y por esta familia.
- Habría salido por esa puerta y no miraría atrás. - se burló - Vete si te atreves pero una cosa, si te vas estás puertas quedarán cerradas de por vida. ¿Me escuchas? Te he criado y lo siguó haciendo, "las gracias" me las tendrías que dar tu a mí. Mientras, vivas conmigo harás todo lo que yo te diga.
- ¿¿No puedo mandar sobre mi propia vida,es lo que estas diciendo??
- Exacto, para ser tan cortita de mente...pillar lo has pillado - levantó la ceja en señal de aprobación.
- Tú no eres nadie, no eres mi madre, no eres mi familia. No tienes derecho a decirme lo que tengo que hacer. Soy libre y si quiero irme, me voy. ¿OK? ¡No eres mi madre! - gritó con fuerza.
Me pegó una bofetada improvisada en la cara y las mejillas se me tiñeron de rojo ante el impacto.
Me toqué la mejilla e intente aguantar el dolor.
- No vuelvas a levantarme la voz.
Mi hermano ante los berridos se despertó y comenzó a llorar.
Le mandé una mirada asesina a Vanessa mientras salía por la puerta y la cerraba con fuerza.
Corrí desesperadamente hacia la parada de autobuses. Odiaba las discusiones con mi madrastra, la verdad es que últimamente todos los días discutíamos por algo, al final, se acaba enfadando tanto que me pegaba en alguna parte del cuerpo. En estos momentos era cuando más echaba de menos a mi padre. Él no soportaba las peleas y si viera esto se cabrearía mucho con las dos.
Me subí al autobús recapacitando sobre mi futuro. Mientras miraba por la ventana, podía observar la suave brisa de verano acariciando mis sentidos. Poco a poco me fui quedando dormida...
Me encontraba en las montañas de los Alpes, en el cielo se podía destacar el atardecer mientras el viento soplaba con fuerza. Empecé a correr por el campo verdoso, mi vestido corto de lana blanca me entregaba conformidad y mis pies descalzos acariciaban la hierba fresca y suave. Se podían escuchar desde lo mas alto de las montañas a las alpacas que disfrutaban del hermoso aroma de la tranquilidad. Me sentía libre, me acosté en el césped y cerré los ojos mientras iluminaba una dulce sonrisa. Me encantaba, todo iluminaba felicidad y se notaba la paz que reinaba en esas tierras.
Me subí al autobús recapacitando sobre mi futuro. Mientras miraba por la ventana, podía observar la suave brisa de verano acariciando mis sentidos. Poco a poco me fui quedando dormida...
Me encontraba en las montañas de los Alpes, en el cielo se podía destacar el atardecer mientras el viento soplaba con fuerza. Empecé a correr por el campo verdoso, mi vestido corto de lana blanca me entregaba conformidad y mis pies descalzos acariciaban la hierba fresca y suave. Se podían escuchar desde lo mas alto de las montañas a las alpacas que disfrutaban del hermoso aroma de la tranquilidad. Me sentía libre, me acosté en el césped y cerré los ojos mientras iluminaba una dulce sonrisa. Me encantaba, todo iluminaba felicidad y se notaba la paz que reinaba en esas tierras.
- Señorita, ya hemos llegado - el revisor del autobús interrumpió mi dulce sueño.
- Ohh, gracias por avisarme. - me disculpé bostezando.
Bajé del autobús y me encaminé hacia el instituto.
Como siempre me senté en las escaleras de la puerta principal y esperé a que sonara el timbre. La gente iba llegando hasta que por fin, el ruidoso timbre sonó avisando a todo el alumnado que tenía que acudir a clase.
Como siempre me senté en las escaleras de la puerta principal y esperé a que sonara el timbre. La gente iba llegando hasta que por fin, el ruidoso timbre sonó avisando a todo el alumnado que tenía que acudir a clase.
Entré y me senté en la segunda fila mientras todos los compañeros entraban cada poco tiempo. Me acomodé y esperé a que nuestro tutor llegara con las notas.
Detrás de mí se sentaron las gilipollas de siempre: Samantha, Amanda y Dafne.
Las típicas presumidas que no podían ser ellas sin llevar en el bolso su lima de uñas. Las odiaba y ellas me odiaban a mí.
Detrás de mí se sentaron las gilipollas de siempre: Samantha, Amanda y Dafne.
Las típicas presumidas que no podían ser ellas sin llevar en el bolso su lima de uñas. Las odiaba y ellas me odiaban a mí.
- ¡Uy! Pero mira a quien tenemos aquí. - se regobizó Sam.
- ¿Qué? ¿Tu padre ha resucitado de su tumba? - comenzaron a reírse.
- Chicas, creo que os habéis... - Amanda se sonrojo.
- Cállate - la interrumpió Dafne.
- Si, lo ha hecho y me ha dejado un mensaje para vosotras. Me ha dicho que parecíais payasos con toda la cara invarnada de maquillaje todos los días. No me extraña que estéis tan solas como la uva. - susurré casi sin levantar el tono de voz.
- Jessica, veo que sigue tan animada como siempre - el profesor entró y se instaló en su mesa como todas las mañanas - Le echaba de menos.
Nuestro tutor se llamaba Lyon, Lyon Sullivan. Era un hombre de unos 20 y tantos de mirada intensa y bastante formal. No parecía un profesor de filosofía.
- ¿Puede dejarse el discurso para otro día y entregar ya las notas? - cavilé mientras me cruzaba de brazos.
- Tan impaciente como siempre.
La clase estalló en carcajadas y el profesor pidió silencio.
- Veréis, el prodecimiento será como el de todos los años: un discurso bastante extenso e incomprendible, la entrega de la notas, tiempo libre al final de la clase y el timbre de salida.
- ¿Podemos comenzar por el final? - exclamó Jeremy desde la otra punta de la clase.
- Me temo que no.
- También podría saltarse el sermón de todos los años. - susurré mientras cruzaba las piernas. La clase acababa de comenzar y ya me encontraba aburrida.
- Comencemos. La verdad es que muchos de ustedes os sorprenderéis con el resultado final de las notas, otros protestaréis y una pequeña minoría no hará nada al absoluto...
Después del trascurso del tiempo, unos 30 minutos más tarde, el señor Sullivan fue llamando al alumnado para la entrega de notas.
- La señorita Dafne Gufni - el profesor hizo una pequeña mueca mientras le entregaba el boletín a la arpía de antes.
- El señorito Jeremy Kirney.
- La señorita Lexie Fill. - Lex pasó por mi lado y me sonrió, le devolví la sonrisa.
Jeremy y Lexie eran mis amigos de clase y la verdad es que me llevaba estupendamente con ellos.
Les echaría de menos estas vacaciones ya que los dos se irían de viaje a Madagascar.
Los dos eran hermanos mellizos ( aunque para mí no se parecían en nada).
Jeremy y Lexie eran mis amigos de clase y la verdad es que me llevaba estupendamente con ellos.
Les echaría de menos estas vacaciones ya que los dos se irían de viaje a Madagascar.
Los dos eran hermanos mellizos ( aunque para mí no se parecían en nada).
- Y por último, la señorita Jessica Voe - me levanté y justamente Sam me puso la zancadilla y casi me dí de bruces contra el suelo.
- Hija de puta - grité con todas mis fuerzas.
- Samantha, vete a dirección - dijo el profesor.
Seguí mi camino y fui a recoger mi boletín.
- Felicidades, se ha esforzado mucho y lo ha conseguido - me susurró en un tono bastante bajo.
- Gracias - sonreí y lo agarré con mis manos.
Volví a mi sitio y guardé las notas en mi bolso.
- Bueno, quedan 20 minutos, pueden charlar tranquilamente hasta que suene el timbre para salir.
Espero que pasen unas confortables vacaciones, se lo merecen por tanto esfuerzo - sonrió.
Espero que pasen unas confortables vacaciones, se lo merecen por tanto esfuerzo - sonrió.
Lexie y Jeremy se sentaron a mi lado formando un círculo.
- Hola enana - me saludó Jeremy.
- ¡Eyy! No sabes lo que te echaré de menos este verano - pronunció Lex.
Seguimos conversando hasta que sonó el timbre de salida. Abracé a mis amigos y me dispuse a salir. Recogí mis cosas, ya no había nadie en clase salvo el profesor.
- Bueno, que tenga unas felices vacaciones.
- Gracias Lyon - susurré fríamente.
Nos dimos un cariñoso abrazo y salimos por la puerta principal.
Narra Miriam:
Estaba con Coque jugando al futbolín cuando me llamó Jessy.Me dijo que su madre le dejaba ir toda la semana a su casa, lo suponía. Jessy parecía enfadada no le hable del tema y más tarde se despidió no tenía muchas ganas de empezar una conversación. Estaba rara, extraña. No sabía que le ocurría. A lo mejor solo son imaginaciones mías.
Más tarde, a las 4 ,sonó mi teléfono.
Era Henry. Me explicó que necesitaba verme porque tenía algo muy importante que contarme desde mucho tiempo,le dije que hoy no podía porque Jessy se quedaba a dormir en mi casa pero que mañana podría acudir y me lo contaba con más tranquilidad. Decidí sacarme el tema de la cabeza.
Narra Henry:
Llamé a Miriam, ella era la única en quien podía confiar para contarle lo que me preocupaba realmente. Siempre me apoya y seguro que me dará un buen consejo. Estaba tan perdido que no sabía lo que hacer
Así fue nuestra conversación.
- Hola Minnie.
- Hola Henry, ¿ocurre algo?
* Creo que noto mi tono de preocupación.*
- Pues...necesito tu ayuda mira es que tengo que contarte algo importante y necesito que me des tu opinión.
- Henry lo siento,se que es muy importante pero dentro de unas horas va a venir Jessy a dormir en mi casa toda la semana y no puedo ayudarte. ¿Te parece que quedemos otro día?
- No pasa nada,podré esperar. ¿Mañana entonces?
- ¿Mañana? Si claro,dejaré que mi hermano se ocupé de Jess.
- Gracias Miriam, no sé como agradecértelo. Siempre estas ahí cuando lo necesito - suspiré.
- No tienes que darlas, no es nada - sonrió desde la otra línea.
- Gracias enserio. Buenas noches y hasta mañana entonces - me despedí.
- Igualmente.
Colgué.
Estaba deseando que llegara el día siguiente para contárselo todo,seguro que me comprendía, aunque también me sentía inseguro,tal vez le parecería una locura o un hecho de la vida que aún está por llegar...
Narra Coque:
Estaba jugando al futbolín con mi hermana pequeña y justo en ese momento su amiga le llama y me deja colgado con la partida a medias.
Yo mientras tanto,miré mi móvil. Tenía un mensaje.
- Mañana por la tarde nos vemos en el cine. Tengo muchas ganas de verte.
- Por supuesto. Yo también. Hasta mañana.
Volvió mi hermana guarde el móvil rápidamente y seguimos con la partida.Pronto llegaría Jess. La verdad es que tenía mucha curiosidad por descubrir quien era la mejor amiga de mi hermana. Siempre hablaba de ella.
Se nota que eran amigas del alma...




No hay comentarios :
Publicar un comentario