domingo, 29 de diciembre de 2019

(T3) CAPÍTULO 53: UNA TRAGEDIA MÁS


Narra Derek:

Un día te despiertas y piensas que todo lo que te rodea es falsedad. Una gran mentira que jamás te habías imaginado descubrir y peor aún, un dolor incapaz de describir con palabras. Simplemente, eso. Una tragedia más.
El nerviosismo sube lentamente por tus arterias y un cabreo incontrolable inunda tu mente. 
La gente es tremendamente egoísta. 
Solo pensamos en nosotros mismos e intentamos hacer creer a los demás que nos importan cuando no es así. 

Cuando Miriam me contó aquello, sentí como mi sangre dejaba de circular. Me sentí helado, petrificado y lo más impactante es que tenía muchas cosas en mente que deseaba decir pero ninguna lo suficientemente apta como para expresar con palabras. 

Mi padre, una vez, cuando estaba en el limbo entre la vida y la muerte, se acercó y me dijo "¿Recuerdas aquella vez que dije que había estado trabajando hasta tarde? Pues en realidad, le estaba poniendo los cuernos a tu madre".
Eso fue lo que dijo. Explícitamente, duramente y sin titubear. 
 Me sentí roto por dentro. Como una estrella que había dejado de brillar.  
Con el tiempo comprendí a mi padre y las razones de porqué durante 10 años mantuvo ese pequeño desliz en un encogido rincón de su memoria y disfrutó de su familia como cualquier padre podría haber hecho.
 Me dio todo el amor y conocimiento del mundo y me dejó sus bienes más preciados. La empresa por la que tanto había luchado durante toda su vida. 

Había pasado una semana desde que me había marchado precipitadamente de casa de Miriam. Aún no sabía que decirle y mi celular estaba repleto de llamadas perdidas y mensajes de ella pero aún no estaba dispuesto a responder hasta no aclarar mis ideas. 
Me senté en mi despacho y comencé a hacer las cuentas del local que llevaba atrasadas desde la boda. 

Una llamada en la puerta me distrago de mis pensamientos. Justin apareció de repente acompañado de Miriam.

- Jefe, debemos de reunirnos con el señor Clarín en la sala B2. Tenemos la presentación lista y Miriam hará los sonores. Se aprendió el texto como la palma de su mano y tiene una facilidad increíble para conectar con el público.
Justin pasó su mano por sus hombros a lo que ella respondió con una cálida sonrisa. Un calor comenzó a subir por mis puños. 

- Os veo allí. - concluí saliendo de mi despacho apresuradamente antes de soltar cualquier disparate fuera de lugar. 
Durante la reunión, notaba la mirada de Miriam fija en mi. Yo me limité a bajar la cabeza y centrarme en el papeleo aunque mi cabeza no dejaba de dar vueltas y más vueltas.
Al salir, Justin pegó un chimpo emocionado.

- ¡Miriam, estuviste genial! - dijo entusiasmado mientras ella sonreía sonrojada - Debemos celebrarlo, os invito a tomar una copa. Venga, no os rajéis - nos guiñó el ojo y fue a cambiarse de ropa para ponerse una formal.




- Derek... Yo... Me gustaría que hablásemos.

- No hay nada de que hablar, Miriam.

- ¿Por qué te fastidia tanto? - pregunta siguiéndome hasta el despacho. Cerré la puerta y ambos nos encontramos de nuevo sólos y como siempre acabaríamos gritando. Llevé mis manos a mi cabello y con nerviosismo me despeiné.

- Porque no tuviste en cuenta mi opinión Miriam. Te tiraste al vacío como si lo que yo pensase no contara y esto que ambos tenemos se llama RELACIÓN. Se basa en la cooperación, comunicación y confianza entre ambos. ¿Te parece normal ocultarme esto hasta ahora y comenzar con los trámites antes de contármelo?






- Es Dylan. Pensé que tú... sentías lo mismo que yo siento por él. Es un pobre niño Derek... - bajó la cabeza con la mirada perdida.

- Si te encuentras otro niño en la misma situación ¿también lo adoptarás? - me senté sobre el escritorio y crucé los brazos desafiante.

- Derek, ese fue un golpe muy bajo. Sabías perfectamente el cariño que le tengo a Dylan - se acercó a mi alzando un dedo.

- Pensaba que sabía también lo que significaba para ti pero veo que no... - giré la cabeza evitando su mirada. Sé que si la miro directamente a los ojos me desplomaré.

- Claro que significas. No digas tonterías. Sabes perfectamente que eres el niño de mis ojos... -susurró bajo mientras se mordía el labio - Lo digo completamente en serio - me cogió de la mano. Quise apartarla pero algo me evitó hacerlo y alcé la mirada.

- Demuéstramelo. Las palabras se las lleva el viento. Necesito actos.

Ella sonrió timidamente y acercó sus labios a los míos poniéndose ligeramente de puntillas. Besé sus labios con ternura mientras ella acariciaba mis músculos con suavidad al ritmo que nuestras lenguas jugaban. Abrí los ojos en medio de aquel fugaz beso pero volví al cerrarlos al sentirla tan cerca de mi. Respiración con respiración. El uno con el otro.



- ¿Esto sirve? - dijo separándose unos centímetros con una sonrisa pilla.

- Debes elegirme Miriam.

Ella me observó pensativa frunciendo el ceño y levantó los hombros.

- ¿A qué te refieres?

- Dylan o yo. Tú decides - dije con claridad volviendo a cojer sus manos.

- ¿Estás loco? ¿Enserio vas a hacerme elegir? - dijo ofendida pero sin soltarme las manos.

Asiento seriamente y ambos nos miramos fijamente durante unos segundos sin decir absolutamente nada.
Ella suelta mi mano.

- Ya veo lo que te importo al hacerme elegir - se dirige a la puerta - Creo que ya sabes la respuesta. Buena suerte, Derek.

Y al cerrar la puerta, un escalofrío recorrió cada zona de mi cuerpo como si me hubieran roto en pedazos cada vez más pequeños que se triplicaban. Y es cierto, me habían roto el corazón en pedacitos.



Las lágrimas comenzaron a deslizarse rápidamente por mis mejillas. Me senté en mi despacho y suspiré hondo mientras un dolor recorría mis entrañas. Cada vez más fuerte, cada vez más intenso.






Narra Jessy:

Los días seguían pasando y seguíamos sin respuestas. Obviamente, no sabíamos nada sobre Érica y el bebé pero tampoco teníamos ni idea de Coque. Me molesté en dejarle mensajes pero ni siquiera le llegaban y la esperanza cada vez era más reducida. 
Lo echaba de menos y me sentía culpable, si hubiera respondido antes, esto no habría pasado.
Carlos se me pasó por la cabeza, en toda la semana no me había acordado de su existencia y por lo visto él tampoco.
Tal vez, decidió dejarme espacio después de todo. 

Eso era lo que menos me preocupaba.

Tenía una carta escrita para Coque, diciendo cuanto lo lamentaba y lo mucho que lo quería. Aunque ciertamente sabía, que nunca saldría a la luz.
A lo mejor, no volvía jamás.

Fueron demasiados acontecimientos juntos, la muerte de su madre, la infidelidad de Érica y sobre todo el bebé tan deseado... Se había hecho a la idea de que sería un padre ejemplar y que seguramente tendría su pelo.

Yo también estaría destrozada, con los sentimientos a flor de piel y además... Con el corazón totalmente destrozado. 

Se escuchó la puerta de casa. Miriam apareció con los ojos rojos y un niño pequeño a su lado.


- Jessy, acabo de cometer una verdadera locura.

Me quedé perpleja.

- ¿Dylan?

La cara de Miriam emblanqueció y la mía también.










Narra Pris:  



Joder, estar en un pav a las doce de la madrugada con Álvaro se sentía fatal.
Hacía una semana del revuelo y con Coque desaparecido y la mayoría de mis amigos rotos en pedazos, no era un gran momento para irse de fiesta con él.


Aún no tengo muy claro lo que somos y creo que el tampoco pero prefiero no ponerle etiqueta por el momento. O tal vez nunca.

De pronto, aparecieron David y Blas con su mejor sonrisa.

Obviamente, Carlos no apareció por lo de la boda supongo y Dani.... No era de fiestas aunque seguramente, si estuviera Miriam fijo que se venía. Creo que le encanta aunque ella esté completamente enamorada de Derek.

- Hey Pris, tierra llamando a Pris.

Veo la mano de David moviéndose por delante de mi rostro y alzando mucho la voz por encima de la música.

- Dime.

- Te invito a tomar algo.

Pido una Estrella y salimos a la terraza del pav mientras Álvaro y Blas se quedan hablando dentro.

- ¿Qué es lo que tienes con Alv? - sonríe llendo completamente directo al grano.

Me sonrojo sin saber muy bien que contestar. Sabía que tarde o templano llegaría este momento incómodo pero no me lo imaginé tan pronto.
  
- Sinceramente, ninguno de los dos lo sabemos - me encojo de hombros.


- Para serte sincero, nunca había visto a Alv tan feliz. Desde que te conoce, no rechista en ningún ensayo y no se enfada cuando le como las galletas de chocolate. Nunca lo había visto así, hasta pensé que podía estar enfermo. Pero es la enfermedad del amor, ¿no es así? - acompaña el comentario con una sonrisa boba y un guiño.

- No sé que responder a eso. Si es una forma de incidir en que le pida salir. Estás pirado - pong0 los ojos en blanco.

- Por supuesto que no. Ya te lo pedirá él. En el momento que más rabia te dé. Confió en Alv y tiene mi aprobación en cuanto a ti.

- ¿Por qué tendría que tener tu aprobación para salir con una chica? - digo olvidando los demás comentarios detestables.

- Porque soy su hermano, no de sangre pero ya me entiendes. Y debes de estar dándole unos polvos increíbles porque parece Bob Marley cuando se fumaba unos petas.

- David - le pego leve en el brazo y él se sonroja.

- Lo siento, creo que esta mierda empieza a subirme - dice enfocando su atención al culín del cubata.


David desaparece de mi vista y me sumerjo en el paisaje que se contempla desde la terraza. Siento unas manos rodeándome por la espalda.



- Espero que David no fuera muy irritante. Cuando bebe se pone sincero.

Noto su respiración en mi oído y mi cuerpo se estremece. Me volteo y deposito un beso en la comisura de sus labios.
 Paso las manos alrededor de su cuello y acaricio su cabello.



- Tan solo nos dió bendiciones. Papá David, acepta nuestra... - me cayo antes de joderla y sonrío - aventura.

- Me gusta esa etiqueta.

Me pierdo de nuevo en sus labios y todo el dolor y preocupación de hace unas semanas se desvanece.

El ambiente me vuelve loca. 
El alcohol me vuelve loca.
Álvaro me vuelve completamente loca.






Narra Henry: 


No, es un intento en vano. Hablar con ella no servirá de nada y además después de todo lo que ha pasado. 
No sé ni que decir, estoy roto por ambas partes. Por mi situación sentimental y por... la familiar supongo.

Aún no me acostumbro a la idea de tener un bebé y menos con la mujer a la que tanto amaba y me traicionó y destrozó el corazón.
Ya no sentía nada, pasé del amor, al odio y del odio a la indiferencia gracias a Lola.

No sale de mi cabeza aunque ahora mismo tenga problemas en mi vida mucho más importantes.

Mi vida gira alrededor de esa pobre chica y su trauma.

Me siento como si la abandonase... Aunque ella fue la que no quiso saber más nada de mi.
Rompimos por Érica y cuando había una pequeña gota de esperanza... Todo se fue a la mierda y desearía con todas las fuerzas estar a su lado pero es imposible. No me quiere a su lado. Ni a mi ni a nadie y eso me asusta.

¿Qué podría hacer?

Desobedecerla sería a un peor. No respetar sus decisiones y su vida. Entrometerme hasta el fondo y resultarle pesado pero desentenderme de su vida y sus problemas era cruel y sin corazón. 

La cabeza parecía que me explotaría en cualquier momento.

Llevaba una vida tan tranquila, tan feliz al lado de Miriam... Pero la cagué y ahora la razón de mi cagada, me la devolvió.

La puerta se abrió y desconecté de mi mente centrándome en ella.

- Hola, tenemos que hablar. No me vale un no por respuesta, te dejé una semana de margen - me hice hueco y entré en su casa. 

Ella se quedó callada mientras se sonaba los mocos y tomó asiento en el sofá. Sin ni siquiera ofrecerme algo de beber, se tapó con las manos y limpió los mocos.

Esa imagen me recordaba tanto a Lola que una terrible culpa y pena me atormentó por dentro...
Pero era diferente, Érica se merecía todo lo que le estaba ocurriendo. Es mala persona, una mentirosa a la que le gusta jugar con las personas. Se merecía esto y más.

- ¿Qué quieres? - intervino en mis pensamientos muy ruda.

La pena que sentía repentinamente por ella, se apagó y volví a la realidad.

- Creo que es obvio el porqué he venido.

- Todo está aclarado. Jessy y tú lo dejásteis claro y también la chica del pelo corto...

- Pris - respondí tanjante.

- Esa. Me dejásteis como una bruja embarazada delante de familiares y amigos. He perdido muchas relaciones amistosas por vuestra culpa y no sé nada de mi familia desde la boda. 

- ¿Te quejas? ¿Sabes como me sentí al saber que el hijo que esperas es mío? ¿Y Coque? - fruncí el ceño y pasé mi mano por el flequillo - Nos has hecho mucho daño. Toda la culpa es tuya aunque yo también tengo parte de culpa al dejarme engatusar por ti. El único que se salva es Coque, ese hombre te quería de verdad y lo arruinaste todo.

Érica aguantó fuertemente las ganas de llorar y puso una sonrisa falsa.



- Me importa una mierda que estés mal. He perdido a Coque, y eso es por tu culpa.

- ¿Mi culpa? Yo no tenía novia cuando nos revolcamos. Yo fui legal, en cambio, tú... - alcé mis manos excusándome.

Se levantó y se sentó a mi lado con mirada intimidante pero esta mujer ya no provocaba ni el más mínimo sentimiento en mi.

- Todos cometemos algún que otro error y yo continúe con mi vida hasta que apareciste de nuevo. Jodiéndolo todo de nuevo, como siempre - se rascó la nuca como si ni ella misma se creyese todo lo que estaba diciendo.

- Era mi bebé y creéme no voy a renunciar a él aunque me disguste quien sea la madre.

Su expresión ofendida me causó risa. ¿Es qué acaso pensaba que después de todo la seguiría queriendo?

- Si pudiera abortar, lo haría ahora mismo.

- Tuviste tu oportunidad pero preferiste decir que el bebé era de Coque y continuar con tu feliz boda de princesa y cuentos de hada pero nunca existe un final feliz.

- Estúpido - dijo alzando los puños para empujarme. Logré parar el golpe agarrándola de los puños. La cogió de imprevisto y se precipitó sobre mi. A unos cuantos centímetros de mi rostro.

Miré sus ojos llorosos y brillosos. 
Se fue acercando poco a poco a mis labios y justo cuando la tenía a escasos milímetros. La agarré de los hombros y la retiré de encima mía.




- Nunca cambiarás, Érica - murmuré levantándome y dirigiéndome a la puerta principal.

- Tú tampoco, casi no reaccionas y me dejas besarte. Admite que sigues coladito por mi - dijo sonriente mientras se acomodaba en el sofá.

- Ojalá nuestro hijo no tuviera un tan mal ejemplo de madre - di por cerrada la conversación y salí de su casa.

No me podía creer que Érica intentase besarme. Ya no me extrañaba nada de ella. No podía ni siquiera culpar a las hormonas del embarazo. Era ella así. Siempre. 

No había explicación. Era una persona que odiaba estar sóla. Necesitaba cariño, el cariño que nunca su familia le dió, por eso era así.
Fría, malvada, poliamorosa, mentirosa... Ocultaba realmente su verdadera forma de ser, de pensar y hablar. 

Érica fingía ser una persona fuerte cuando en verdad, no era nadie...






Narra Coque:



Querida Jess:

Nueva York es increíble, la mejor terapia post-sentimental del mundo. Ahora entiendo porque la zorra de mi esposa quería venir aquí. 
No sé cuando tardaré en volver a Barcelona. Se está genial aquí y tengo todo un mes aún por disfrutar. 
Si lo preguntas, sí. Estoy algo bébedo. Pero no es muy grave dado que por el momento aún logro escribir con claridad y llevaba días pensando en escribirte aunque no fuese a mandártelo. No lo sé, estoy demasiado pedo para pensar en que hacer.

Ojalá tenerte aquí y comerte la boca. Me encanta hacerlo borracho o cuando ambos lo estamos y es que la imagen de ese día no se va de mi cabeza ni por un segundo y lo de echarte de menos tampoco ayuda mucho. (Creo).

Bueno, debo dejarte, una de las camareras de este bar está intentando echarme porque van a cerrar pero cada vez que me habla en inglés, no la entiendo y cuando le hablo yo, me entiende aún menos. Así que creo que aunque esté terriblemente buena, no tengo posibilidades. Ya que ligo con ella y no me entiende.

Adiós, Jess. Hasta pronto.



Coque.




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lunes, 22 de abril de 2019

(T3) CAPÍTULO 52: SE MURIÓ DE CELOS







Narrador Onmisciente:




La lluvia lo había inundado todo.
Todo se había ido a la mierda.
El cabello de Jessy y el maquillaje se estropearon por completo mientras sus pies se encharcaban al correr bajo la lluvia.
Se perdió en el camposanto buscando un sitio donde refugiarse de la lluvia.
Justo en frente de la tumba de la madre de Coque, encontró a un chico moribundo, con la corbata desata y los ojos rojos. Sus lágrimas no se distinguían de la lluvia.
Lo vió tan débil y desprotegido, allí sentado. Sólo, mientras se cogía las rodillas con las manos.
Los pasos de Jessy le hicieron levantar la cabeza. 
Sus miradas se encontraron y Jessy no pudo evitar sollozar al ver al chico del que aún seguía enamorada completamente roto.

 - Coque...

 No apartó la mirada de ella.
Ella se sentó a su lado, imitando su postura.
Se agarró las rodillas y miró al horizonte.
Jessy extendió las manos cogiendo las pequeñas gotas que caían del cielo.


- Cuando el reverendo me estaba preguntando si quería pasar el resto de mi vida al lado de ella. Solo tú 
me pasaste por la cabeza, Jess. Todos nuestros recuerdos. Y te mentí, cuando te dije que no recordaba la noche en la que ambos estábamos borrachos. No dejo de recordarla una y otra vez desde que ocurrió. Así que tal vez, esto haya sucedido por algo, Jess. No creo en las casualidades pero si en el amor y nunca he tenido en mi vida algo tan claro, Jessy. Me gustas, me gustas muchísimo - Coque alzó la mirada con lágrimas aún en los ojos por todo lo que había ocurrido. Jessy le miró completamente sorprendida ante lo que acababa de decir. Pensaba que desde que había planeado casarse con Érica, todo lo que había ocurrido entre ellos estaba olvidado e incluso se estaban alejando el uno del otro. Se equivocaba, el chico que le gustaba le acababa de demostrar lo que sentía por ella después de haberse casado con una mujer a la que realmente no quería. - Solo quiero saber, si tú sientes lo mismo o me estoy montando una película yo solo - soltó una risa cargada de cansancio y frustación y se frotó los ojos - Soy gilipollas, pensarás que solo te digo esto porque me acaban de dejar plantado y que eres el segundo plato pero siempre fuiste el primero, Jess. Lo siento por no darme cuenta antes. 

Jessy le mira perpleja sin saber muy bien que responder. Era el chico del que estaba enamorada ¿no?, ¿aún seguía enamorada de él?

- Jess, contéstame. Di algo, me pones nervioso - sonrío acercándose a ella. 

- No sé Coque. Estoy con Carlos. Él es quien me importa ahora. Reconozco que antes sentía algo por ti pero ahora no lo tengo tan claro - susurró apenada dándose cuenta del error que estaba cometiendo.
Coque le miró consternado y bajó la mirada.

- Me iré unas semanas a Cuba. Aprovecharé la luna de miel. Si vinieras conmigo te demostraría que aún sigues enamorada de mi, Jess.

- Coque... - susurró Jessy bajando la mirada.

- Carlos, lo sé pero dame una oportunidad.

- No es solo Carlos, es también el trabajo y la próxima semana empiezan las clases. Son muchas cosas juntas, Coque. No puedo irme sin más, desaparecer. Además, ¿qué pensaría Miriam si se entera de que nos fuimos juntos de viaje?

- ¿Qué más da lo que piense la gente? Vamos, Jessy.

- No estoy segura de que sea lo mejor... Lo siento.
Coque se levanta y limpia las manos a su traje.

- No pasa nada. Nos vemos en unas semanas,  Jessy. Piensa en lo que te dije, voy a hacer las maletas - se despide acercándose para darle un beso cauto en la mejilla.

En un autoreflejo, Jessy gira la cara y quedan a dos centímetros el uno del otro. Se miran a los ojos y Coque lleva su mano a su mejilla. Jessy se derrite por dentro y cierra los ojos mientras Coque se impulsa. 
Ambos se unen en un tierno beso. Un beso de despedida. 




Jessy sube las manos por sus brazos y continua recorriendo cada centímetro de su boca mientras las gotas de lluvia caen sobre ambos empapándolos aún más.

Se separan y Coque apoya su frente sobre la de Jess y la mira a los ojos.

- Me encantas - susurra dulcemente mientras es Jessy esta vez la que se abalanza sobre él.

Lo que no saben, es que alguien muy cerca de donde están los observa.
Los observa muy detenidamente entre los matorrales y se marcha con las manos en los bolsillos...






Narra Miriam:







Llego a casa y busco en todas las habitaciones a Coque. Cuando llego a la suya y veo toda la ropa esparcida por la cama y que la maleta no está me doy cuenta de que realmente ha pasado.
Le llamo pero no recibo respuesta. Ya es la tercera vez y aunque sé que no me responderá, no dejo de
hacerlo, por la preocupación que tengo.

Llaman a la puerta. Al abrir veo a Derek con un enorme ramo de flores.


- Hey, ¿está tu hermano?

Le dejo pasar mientras niego con la cabeza.

- Lo siento mucho, Miry. ¿Cómo estás? - me tiende las flores y las cojo admirándolas.

- En shock. ¿Cómo pudo hacerle Érica algo tan despreciable a mi hermano y él marcharse sin ni siquiera echarle las cosas en cara? Flipo - me siento en el sofá totalmente confundida.

- Yo también me quedé flipando pero él que más flipó fue Carlos. Cuando vió a Jessy en el altar y ni siquiera le dirigió la mirada. Lo dejó tirado...

- Fue por una buena razón. Yo la entiendo, totalmente.
No lo sé, Derek. Me parece fatal lo que Érica hizo.

- Ya, es que ocultarle un hijo... Es demasiado fuerte. Además que no es suyo. - anunció Derek sacando el móvil del bolsillo y leyendo los e-mails del trabajo.
Miriam se quedó pensativa. Tal vez era el momento de comentarle lo de la adopción de Dylan. Tarde o temprano debía contárselo.

- Oye Derek... 

- ¿Si? - dijo aún mirando el móvil.

- Tengo que contarte algo.

- Dime, soy todo oídos - dijo guardando el móvil.

- ¿Te acuerdas de Dylan? ¿El niño huérfano?

- Si claro.

- He estado visitándolo al orfanato...

- Ah - suelta una sonrisa sincera - ¿Qué me quieres decir con eso?

- Verás. He comenzado con los primeros trámites para su adopción. Quiero adoptarlo, Derek. No tiene a nadie y conmigo se siente... seguro. Él mismo lo dijo. Le encantaría.
- Dime que es una broma.
Mi mirada se mantiene sobre la suya, trago saliva sin saber que contestar y bajo la mirada. Me intimida. Sobre todo cuando se enfada.

- ¿Cómo lo sueltas así? Como si fuese lo más normal del mundo. ¿Te das cuenta de lo que pretendes hacer?

- ¿Y que pretendo Derek? - alzo la voz irguiéndome también - ¿Darle un hogar? ¿Cariño? ¿Confianza? La vida que todo niño tiene y deben tener no convivir en un orfanato echando su infancia a perder.
Las lágrimas comienzan a brotar de mis ojos sin control. Este tema es muy delicado.
Sabía que algún día saldría a la luz pero nunca pensé que sería tan pronto.

- ¿Salvar su vida y echar a perder la tuya? ¡Por dios, tienes 18 años Miriam! - exclama exhausto pasándose la mano por el cabello más de una vez.

- Y tú 26, puedes ayudarme en esto. Quiero formar una familia contigo Derek.

- ¡Si ni siquiera llevamos un año saliendo! - se pasea por el salón completamente fuera de si ajustándose la corbata.

- No importa el tiempo si no la calidad y en estos meses te he querido más que nadie que haya querido en esta vida.
Un silencio incómodo inunda el salón. Derek baja la mirada incapaz siquiera de mirarme y sale de la casa dando un portazo. Cierro los ojos con fuerza reteniendo las lágrimas que amenazan con salir disparadas nuevamente de mis ojos.





- Mierda... - me muerdo el labio arrepintiéndome por habérselo contado. Tal vez no era el momento idóneo. ¿Aunque cuando debería serlo?

Fui sincera, en todo momento. Le he dicho todo lo que pensaba a la cara y creo que eso es más que suficiente para que me entienda y confíe en mi. Si de verdad me ama, lo aceptará. Es un riesgo al que debo someterme.
Tal vez, debería dejar que lo asimilase... 









Narra Jessy:

Llego a casa y me encuentro a Miriam en el sofá mirando a la nada, pensativa.

- ¿Viste a Coque? 

- Se ha ido.

- ¿Y a Carlos?

- Se marchó detrás de ti cuando fuiste a buscar a Coque. ¿No lo viste?

- No - frunzo el ceño pensativa - Voy a buscar a Coque. No puede irse - digo cogiendo las llaves del coche de Miriam.

- Oye, en mi coche no. Que no tienes carnet y el paquete me cae a mi.

- No me veran. Iré por un atajo. Tranquila - digo saliendo por la puerta y cogiendo el coche lo más rápido que puedo.

Aparco justo en el aparcamiento del aeropuerto cruzando los dedos para que Coque no se haya ido ya. 
Lo había pensado y si, lo quería, era el momento y necesitaba estar con él. Lo necesitaba. Era el momento.

Fui corriendo por los pasillos de embarque. Me colé en la cola para uno de los vuelos y pregunté por el último vuelo a Cuba. Me dijeron que estaban a punto de despejar.
Corrí por el pasillo deseando llegar a tiempo pero no llegué.
Miré a la puerta de embarque. Estaba siendo cerrada por los seguratas y por el ventanal podía verse como un avión despejaba rumbo a su destino. 
Había llegado tarde.
No había podido decirle a Coque, que también me gustaba.
Era mi oportunidad para estar con él.
Y la había desperdiciado.
La había roto. 
Todo se había acabado...
Regresé a casa cabizbaja e ignoré a Miriam hasta llegar a mi cuarto. Una vez allí puse el cerrojo y hundí mi cabeza entre los cojines. Comencé a sollozar como nunca lo había hecho.
Que tonta había sido. Debería haberle dicho que lo quería desde el primer momento. Ahora él estaría aquí. Estaríamos juntos y no a trece mil kilómetros de distancia. Debí llegar a tiempo. Ahora él, quizá no regrese jamás...


Noté algo bajo las mantas llenas de lágrimas.
Era un sobre que contenía una carta. Me sequé los ojos y la abrí con delicadeza.
Conocí la letra al momento. Olí la carta, olía a él, a su perfume y por ello supe, que la había escrito recientemente. 






A veces el camino es tan largo que asusta el siguiente paso que vayas a dar, asusta de tal forma que tus pies se quedan parados frente al próximo obstáculo y el miedo te paraliza por completo.
Suponemos que la vida es un destino, en el que tú tomas las decisiones pero tarde o temprano ella te pondrá en su lugar dependiendo de si tus pasos son los acertados o no.
Escucho una voz en el fondo de mi subsconsciencia que me avisa de mis malos actos pero iluso de mi, la ignoro y sigo con lo que realmente quiero hacer o estoy obligado a hacer.
Siento si te hago daño pero no es a propósito, no tengo fuerzas ni para disculparme por ello pero espero que tú, sepas entenderlo y lo valores.
Te quiero, Jessy.



jueves, 18 de abril de 2019

¡3 TEMPORADA! 💕

¿Quieres saber lo que ocurrirá en la 3 temporada de Alma Gemela?

No te pierdas, el estreno del primer capítulo donde se resolverán muchísimos interrogantes.
Este fin de semana aquí en el blog de Alma Gemela.

Sabremos de quien es el hijo que espera Érica, la reacción de Coque y muchísimas más incógnitas que quedan por resolver.
Como por ejemplo, la desaparición de Lola, la relación de Pris y Álvaro y los sentimientos de Jessy hacia Coque, además ¿qué le dirá Jessy a Coque?
Todo esto y mucho más en la nueva temporada.

(T2) (FINAL) CAPÍTULO 51: UN FELICES PARA SIEMPRE (PARTE 2)



Narrador Onmisciente:  

Cogió el móvil del cajón y no pudo evitar fijarse en unos documentos de una clínica ginecológica.

Los sacó del sobre y vió claramente que eran una prueba de paternidad.

Era su día de suerte. Se apresuró a cerrar el cajón pero cuando estaba dispuesta a huír, un ruído la mantuvo en stand-by. Provenía de la ventana del baño...

Se acercó sigilosamente y vió a un hombre trajeado entrar costosamente por la ventana y a una mujer detrás empujándole para entrar.

- ¿Qué coño?

Ambos miraron directamente hacia ella. Henry cayó sobre el suelo del salón golpeándose con fuerza la cabeza. Se revolcó de dolor por la plaqueta.

- ¡PRIS! ¡HENRY!

- ¿Qué haces aquí? - exclamó Pris entrando con facilidad por la ventana.

- ¿Qué hacéis vosotros?

- No hay tiempo para explicaciones. Debemos buscar unos papeles muy importantes. Unas pruebas - dijo Pris disponiéndose a abrir todos los cajones del armario del salón.

Jessy observó sus manos y el sobre que contenía en ellos.

- Creo que habéis venido por lo mismo que yo. Aquí están las pruebas.

Los tres miraron el sobre, petrificados mientras una sonrisa inundaba el rostro de Jessy.

Ya lo tenían.





- Estamos aquí reunidos para unir en santo matrimonio a Érica Hunt y Álvaro Férnandez en santo matrimonio...

Mierda, Jessy... ¿Dónde estás? 

Pensaba Carlos apoyado en una de las columnas de la Iglesia mientras no dejaba de recolocarse la pajarita que le apretaba un poco. Sus nervios aumentaban según la ceremonia seguía avanzando.

CARLOS: 







Derek le hizo una seña desde el fondo de la Iglesia. Carlos descolocado, se acercó a él. Estaba solo y aburrido en los bancos de atrás. Se sentó a su lado y suspiró.

- ¿Y tu acompañante?

- Me ha dejado plantado...

- La mía es la madrina, así que pienso que estamos en la misma situación - sonrió mirándole - Soy Derek - le tendió la mano.

- Carlos - dijo aceptando la mano y apretándosela - ¿Eres el novio de Miriam?

- Si - sonrío - ¿Y tu acompañante quien era?

- Jessy...

Derek hizo una mueca y le sonrío apenado. Ambos se centraron de nuevo en la ceremonia.

- Antes de continuar con dicho enlace, la madrina quiere decir unas palabras a la pareja - anunció el cura encargado de dirigir dicho enlace.

El móvil de Carlos comenzó a vibrar pero debido al bullicio de los aplausos, Carlos no lo escuchó ni lo sintió. 

- Quiero dar las gracias a todos los presentes por estar aquí en un día tan especial, eso lo primero y lo segundo quería darte las gracias a ti, hermano. Por elegirme y otorgarme un papel tan importante en el primer día del resto de tu vida. Te quiero muchísimo y espero que esto solo sea el principio de algo muy grande. Del camino que tú quieras y tengas pensado construír, que cada obstáculo se convierta en un paso más adelante.
Me alegro tanto de que hayas encontrado a tu alma gemela que no tengo palabras para expresar lo feliz que me siento en estos momentos.
Sé que recientemente hemos perdido a una persona muy especial para ambos pero siempre... - Miriam se toma un momento para continuar. Suelta una risita nerviosa y cuando vuelve a alzar la mirada, sus ojos están encharcados de lágrimas. Coque la mira intentando no derramar una sola lágrima - Siempre estará con nosotros, como nuestro ángel de la guardia. Siempre cuidará de nosotros. Pase lo que pase y sea como sea. Te quiero, ¿vale? 

Una sonrisa inunda el rostro de Miriam. Coque corre a abrazarla y deja caer aquella lágrima que le amenazaba desde hace rato con salir. Ambos se funden en un tierno abrazo mientras los demás aplauden y Derek conecta con la mirada profunda de Miriam. Susurra un "te quiero" al aire a lo que Miriam sonríe muy tierna.

El móvil de Carlos vuelve a sonar. Pero el bullicio sigue sin cesar.


Jessy a apenas 5 minutos de la Iglesia, llama a Carlos repetidas veces para decirle si puede ganar tiempo mientras llegan pero no encuentra la manera de contactar con él y Henry no puede ir más rápido.

Pris intenta calmar a Jessy abrazándola.

El padrino saca los anillos y le tiende a Coque uno de ellos.

- Bien. Érica Hunt, ¿quieres a Álvaro para amarlo y respetarlo todos los días de tu vida hasta que la muerte os separé?

Érica mira a Coque fijamente a los ojos y le ofrece una gran sonrisa.

- Si quiero - afirma con seguridad mientras Coque coloca el anillo en el dedo anular de su mano derecha.

- Encaja a la perfección - susurra Coque irónicamente.

- Álvaro Fernández, ¿quieres a Érica para amarla y respetarla todos los días de tu vida hasta que la muerte os separé?

Coque mira a Miriam y esta asiente. Luego mira a Érica fijamente mientras su mente se pierde en los recuerdos con Jessy. 

Aquella noche de pasión desmedida en la cual, ambos tenían una copa de más encima.

Todos esperaban impacientes la respuesta de Coque mientras él seguía inmerso en sus pensamientos.

- Coque... - susurra Érika sin dejar de cogerle de la mano.






 * FlashBlack *








- ¿Por qué me traes aquí? - me miró sin entender nada.
Sin decir nada, apoyé la botella al lado de la piscina y me acerqué a ella.

- ¿Qué haces? - sonrió mientras la agarraba por la cintura. Le sujeté de los hombros para no darme de bruces contra el suelo.
Le empujé aún tomándola por la cintura lo que hizo que cayéramos sobre la hamaca, cerca de la piscina.

Estaba sobre ella mirándola fijamente.  Realmente, este lugar era mi lugar preferido.

- No sé si es porque estoy ebrio o por otro motivo pero realmente deseo besarte - sonreí bajando las manos por sus piernas y mirándole fijamente la boca. Ella se apoyó en mis hombros con disimulo.

¿Enserio acababa de decir eso?

Me miró fijamente a los ojos sin decir nada. Si abría la boca seguramente estropearía el momento.

-  Solo lo haré si tú me lo pides - sonreí cerca de sus labios.

Me miró detenidamente.

- ¿Y bien? - susurré acariciándole la mejilla.

- Bésame, Coque - susurró con firmeza y devolviéndome la mirada. Las palabras salieron solas de su boca.

Sonreí y la acorralé entre mi cuerpo y el suyo. Apoyé ambas rodillas en los bordes de la hamaca dejando sus piernas debajo de mi entrepierna.

- No muevas las piernas, por favor. Ya he llevado por tu parte bastantes golpees en mi... ya sabes - reí apoyando la mano izquierda en el brazo de la hamaca.

Enrolló ambos brazos en mi cuello y me tomó con fuerza sonriendo ante mis palabras.
Le acaricié la barbilla con la mano derecha y me acerqué a ella con lentitud al mismo tiempo que mi otra mano se deslizaba por su pecho levantándole poco a poco la camiseta de tiras.

- Bésame - repetió en un susurro aclamando un gemido.

Sonreí atrayéndole a mi y uniendo mis labios con los suyos. Bajó sus manos por mi cintura hasta llegar a mi bragadura. La bajó suavemente mientras yo bajaba mis labios hacia su cuello. Introdució los dedos índice y corazón en el interior de mi bragueta abierta y me aparté un poco molesto. Me erguí un poco mareado y me agaché para coger el tinto que se encontraba al lado de la piscina.
Me volteé observándole fijamente con los ojos rojos, mi voz era muy confusa.
Me limpié el gloss de mis labios debido a nuestro beso anterior y me acerqué a ella mientras bebía otro sorbo del delicado tinto.

- No puedo ocultarlo. Esté o no ebrio sé lo que siento por ti y eso nunca va a cambiar porque te quiero - levanté la voz con ojos vidriosos y le planté un dulce beso en los labios mientras enrollaba mis brazos en su nuca. Después de unos segundos, me aparté sin mirarle y volví al interior de la casa.






Agarré una botella de Tequila que aguardaba a ser bebida en el frigorífico y cogí una de las copas. Subí las escaleras entrometiéndome en mi habitación. Posé la botella en la mesita de noche y me recosté en mi cama. La verdad es que no era consciente de mis actos ni de mis palabras. Los ojos se me entrecerraban y cuando me di cuenta, la botella de Vozkca había derramado el vertido por el piso de la habitación.

Dentro de unos minutos, la puerta de mi cuarto se abrió. Jess se encontraba apoyada en el marco sonriéndome mientras me miraba fijamente.

- Entra, aún queda Vozcka - levanté la botella en el aire mientras desviaba la mirada.

Entró, me moví a la izquierda para dejarle sitio y ella se sentó a mi lado arrebatándome la botella de las manos.

Me sonrió y bebió de la boquilla sin decir palabra.

- Está bueno - reí robándole la botella.

- Trae - extendió el brazo recostándose a mi lado.

- No, es mía - reí.

Se colocó sobre mi intentando robarme la botella.

- Déjame - le miré fijamente mientras intentaba soltarme.

Se abalanzó sobre mi y me besó con fuerza mientras me agarraba de la nuca con la mano izquierda y con la derecha me robaba la botella.




Se separó de mi con la botella en sus manos y me echó la lengua mientras yo me relamía los labios.

- Soy una estratega máxima - rió irguiéndose mientras absorbía el resto del líquido de la botella.

Me levanté acercándome a ella y quitándole la botella de las manos.

- Eso es trampa, me has engañado - dije tambaleándome - Mira, te has acabado la botella.

- ¿Tienes más? - rió mientras se acercaba a mi tomándome de los hombros.

- No - mencioné riéndome.

- Sino estuviera tan borracha te echaría la bronca - dijo mientras se volvía a tumbar en mi cama.

- ¿A mi? ¿Por qué? - exclamé volteándome mientras ella me hacía una señal para que me acostase a su lado.

- Por emborracharme y por besarme a traición - rió mirándome fijamente.

Me tumbé a su lado sin dejar de mirarla.

- Tú me lo pediste - susurré seriamente.

Jessy paró de tomárselo en broma y me acarició la mejilla mientras me miraba dulcemente.

- ¿Y si te lo volviese a pedir volverías a hacerlo? - preguntó confusa.

- Prueba - respondí con el mismo gesto.

- Coque, vuelve a besarme, por favor - se mostró sincera sin dejar de mirarme.

Acaricié su nuca y me introducí dentro de su boca con fuerza. Jessy me siguió el beso jalándome por la camiseta para que me acercase más a ella y acariciando mi barbilla.
Seguí besándola hasta que perdí el conocimiento...

 ********

- Jess, ¿qué te pasa? - se acerqué a ella.
- La ropa me la prestó James - me miró desafiante.
- ¿Qué te hizó ese chaval? - apoyé mis manos
en sus hombros.
- Nada malo sino todo lo contrario - sonrió.
 Algo en mi interior me revolvió el estómago, bajé la mirada y suspiré.

- ¿Te trajo él? - ignoré.

- No. Le dije que no se molestara que regresaría en taxi -me miró - ¿Vas a seguir acosándome?

Se giró y se retiró a la habitación de invitados que le fue asignada.

Por sus palabras, me quedó muy claro que ellos dos se habían acostado la noche anterior.
La idea retumbaba en mi cabeza y me daba mucha rabia. Como ese chico vuelva a acercarse a ella... se las verá conmigo. 
No volverá a tocarle ni un solo pelo. 
Repetí esas palabras en mi mente mientras me terminaba el café y observaba el vacío.
¿Pretende de verdad ponerme celoso? ¿De verdad se han acostado? Si era cierto... lo estaba consiguiendo.

 *******

Me acerqué más a ella y esos cuatro centímetros se fueron acortando poco a poco.
Froté nuestras narices mientras embozaba una dulce sonrisa. Cada vez, las ganas de besarla se me hacían más insoportables.






No lo hice y mis labios se volvieron hasta su mejilla.
La besé timidamente y me alejé de ella dirigiéndome a mi cuarto.

¿Por qué las ganas de besarla inundaron mi mente? ¿Enserio pretendía hacerlo? ¿Por qué no pensé ni unos segundos en Érica?

******

- Perdón, no pretendía asustarte. Solo... - se acercó lentamente a mi con los brazos detrás de la espalda - ... robarte el móvil - susurró mientras lo cogía del bolsillo trasero de mi pantalón.
Se volteó y abrió la pantalla. Aprovechando que se encontraba de espaldas salté acorralando y enrollando mis brazos alrededor de su cuello. Al mismo tiempo, mis piernas rodearon su cintura.

- ¡¡¡Bájate!!! Pesas un quintal - gritó mientras intentaba librarse de mi.

- Espera, tengo que hacer algo antes - le arrebaté el móvil de sus manos y cuando iba a bajar, me agarró de los brazos volteándose. Me elevó en el aire y yo ante un impulso me agarré con fuerza a sus hombros para no caerme. Me rodeó la cintura con sus brazos.

- Te atrapé así que devuélveme el móvil o tendrás graves problemas - mencionó haciendo una mueca.

- Te juro que o me sueltas o grito - enrollé mis piernas a su cadera mientras lo agarraba por la nuca. Le tenía sujetada con fuerza - ¡¡¡Socor...!!! - antes de dejarme acabar la palabra me tapó la boca con la mano derecha. Yo se la mordí para poder huír.

- Está bien, te liberaré - caminé hasta la encimera y le apoyé en la misma. Yo aún seguía tomándola por los hombros. Su trasero estaba apoyado en la encimera y sus piernas se encontraban a la altura de mis rodillas colgando.

La agarré por la cintura mirándola fijamente a los ojos.

- Jess, si no me sueltas... - puso el dedo índice entre mis labios evitando que continuara hablando.

- Cierra el pico - arqueó una ceja mientras se mordía el labio y llevaba sus manos por mi torso hasta rozar mis ambas mejillas
- ¿Qué...? ¿Qué haces? - le miré extrañado mientras inclinaba la cabeza hacia delante.

Volvió a rodear mi cuello con sus brazos mientras la distancia entre nosotros se acortaba.

- ¿Prometes no volver a robarme el móvil? - susurró al lado de mi oído mientras mordía el lóbulo de mi oreja. Me estremecí mientras cerraba los ojos lentamente. No obtuve respuesta y mis labios rozaron lentamente su cuello estirado. Me paré dándole un mordisco muy suave.

Parpadeó observándome de reojo con los labios fruncidos y bastante tensa bajando ambas manos hacia mi trasero. Me acarició mientras yo lamía su barbilla hasta llegar a sus labios. Eran unos pocos milímetros los que separaban mi lengua de sus labios. Lamí su boca sin llegar a besarla pero ella reaccionó asomando su lengua. Ambas comenzaron a juguetear entre si sin ser besadas.

 *******


- Jess, sé que todo esto es muy fuerte pero debes reaccionar. Tenemos que irnos de aquí y buscar una salida. Puede volver y la próxima vez no saldremos ilesos de aquí - le susurré cariñosamente mientras ella dejaba de llorar y me miraba fijamente a los ojos.

- Está...Está bien - respondió tartamudeando mientras le sonreía intentando calmarla.

- Así me gusta. ¿Puedes ayudarme a caminar? Así llegaremos más rápido.

Jessy le agarró por la cintura y él se apoyó en ella para poder caminar mientras aguantaba de la vía.
Antes de salir de la habitación, comprobamos que ya no quedaba nadie en la planta y saliemos directos al ascensor caminando con lentitud por lo que pudiese pasar.

- Coque, ¿todos ellos son cirujanos? - murmuró Jessy dirigiéndose a los cadáveres y tragando saliva a medida que avanzaban entre ellos.

- Creo que si. Todos llevan el uniforme - solté contemplando la multitud de gente completamente muerta.

Al llegar al ascensor, Jessy presionó el botón pero no se sentía el ruido de los mecanismos bajar.

- Déjame a mi - solté volviendo a darle al botón y aguardando a que bajase o subiese. Volví a darle repetidas veces pero el ascensor continuaba sin ir.

- ¡Mierda, mierda, mierda! - repitió Jessica entre gritos mientras pegaba con sus puños en la puerta del ascensor.

- Debieron de haberlos cortado por el tiroteo - bramé tocando el hombro de Jess - Aunque le pegues cien mil patadas no va a ir.

Jess se volteó y le abrazó con fuerza mientras las lágrimas salían disparadas de nuevo por sus mejillas.

- Tranquila, ojalá pudiera decirte que todo saldrá bien pero para ser exactos... No lo sé - mencioné siguiéndole el abrazo.

Jess alzó la mirada. Había manchado el camisón de Coque de la sangre de la doctora Wilson.

- ¿Qué vamos a hacer ahora? Tardaremos horas en bajar las escaleras y la planta baja no es segura.

- No tenemos otra alternativa. Si nos quedamos aquí tal vez vuelva - murmuré observándola directamente a los ojos mientras le secaba las lágrimas con los pulgares.

- No quiero morir, Coque - soltó Jess creando un silencio incómodo entre ambos.




* FlashBack *


 



 Todo lo que parecía estar enterrado en el fondo de su mente salió a la luz en ese mismo instante. Todo lo que apenas recordaba. Solo pensó en el beso con Jessy, no en las palabras que le había dicho ni en todo lo demás que conllevó aquello.

¿Estaba realmente haciendo lo correcto? La cara horrorizada de Coque parecía haberlo dicho todo. No eran solo cuernos. Él realmente sentía algo por Jess aunque aún no tenía muy claro el qué.

- Coque - murmuró Miriam atrayéndole a la realidad - ¿Estás bien? - le cogió de la mano.

- Si, ¿puede repetir la pregunta? - dijo de inmediato al reverendo.

- Álvaro Fernández, ¿está dispuesto a amar y respetar durante todos los días de su vida hasta que la muerte os separe a Érica Hunt? 

- ¡Vamos! Daos prisa - gritó Jessy nada más Henry aparcó el coche en la entrada de la Iglesia. Pris salió disparada con el sobre en la mano mientras Henry pegaba un gran frenazo.

Coque miró sus manos entrelazadas con las de Érica, luego le miró a los ojos.

- Te quiero - murmuró con una sonrisa mientras una pequeña lágrima salía de su ojo izquierdo - Si, si quiero - dijo al fin mientras Érica suspiraba del alivio y le colocaba su respectivo anillo sobre el chasqui.

- Si no hay nadie que quiera oponerse a este enlace... - seguía diciendo el cura.



Rió ante ese pequeño detalle y todos comenzaron a aplaudir.

- Puede besar a la novia. - dijo el reverendo mientras Coque se abalanzaba brutalmente sobre Érica cogiéndole la cara con ambas manos - ¡Oficialmente son marido y mujer!



La puerta de la entrada de la Iglesa se abrió bruscamente.

- ¡Alto! ¡Esta boda no puede celebrarse! - gritó Jessy a los cuatro vientos.

Coque se separó de los labios de su esposa y miró a Jessy con el ceño fruncido, expectante.

Todos se miraron perplejos. El silencio inundó el lugar y Pris y Henry, aparecieron con el sobre. Los tres avanzaron hasta el altar con seguridad.

- ¿Qué está pasando aquí, Jessy? ¿Qué hace él aquí? - pregunta Miriam señalando a Henry.

Jessy accede al micrófono del altar. 

- Venimos a destapar la falsedad de la novia. He aquí las pruebas irrefutables - anunció Jessy cogiendo el sobre que Pris le tendió.

- Esto es absurdo - respondió Érica mientras todos los presentes estaban sumidos en el discurso de Jessy.

El misterio del padre del bebé de 6 meses de Érica, estaba a punto de ser resuelto y además, por todos los asistentes.

Carlos y Derek, observaron todo con minusculidad desde la última fila mientras las damas de honor y el padrino seguían sin comprender nada de lo que estaba ocurriendo.

- Aquí las pruebas de paternidad que Érica le hizo a su bebé. El bebé que espera no es de Coque - dijo finalmente observando los resultados. Todos se observaron sorprendidos entre ellos - El padre es Henry. Érica se acostó con Henry - finalizó mientras Coque abría los labios intentando decir alguna cosa, dar algún argumento.

Érica, horrorizada por tal humillación, agarró del brazo a Coque. Este se mostraba insensible a su contacto.

- No le creas, está tarada. Solo quiere fastidiarnos la boda porque está enamorada de ti.

- ¿Qué dices? - refunfuñó Jessy bajando del altar y enfrontándola.

- ¡Qué llevas coladita por Coque desde que lo conoces y te jode que sea feliz conmigo! - gritó atrayendo de nuevo la atención de todos los presentes.

Coque miró a Jessy fijamente. Esta se sorprendió ante las palabras de Érica mientras Carlos esperaba una respuesta por parte de su novia.

- Pero que ilusa eres, ¡nunca tendrá nada contigo! ¡Mírate! - se rió Érica mientras Jessy se abalanzaba sobre ella tirándole del pelo con fuerza.

Ambas crearon un gran bullicio y Coque intervino separándolas. Agarró a Érika y Henry se dispuso a hablar.

- Coque, compruébalo tú.

Coque suspiró y subió al altar. El silencio sucumbió la Iglesia. Coque leyó el contenido del sobre y levantó la mirada.
Los ojos de Coque se encontraron con los de Jessy.

- Es...verdad - anunció por última vez bajando del altar.

- Coque, espera, escúchame, por favor - Érica intentó alcanzarlo cogiéndole del brazo - ¡Coque!

Se marchó corriendo dejando a todos los presentes balbuceando y cuchicheando entre ellos.


Érica empezó a sollozar arrodillándose en el suelo.

Miriam y Derek se dirigieron una mirada atónita, sin creerse aún lo que estaba sucediendo. Jessy corrió detrás de Coque pero la mano de Carlos le paró los pies.

- Explícame todo esto.
Pero Jessy tenía cosas mejores en las que pensar. Tenía que ayudar a Coque, consolarle y explicarle todo con calma.

- Ahora no.

Se soltó del agarre y fue en busca de Coque. 
La lluvia lo había inundado todo.
Todo se había ido a la mierda.
El cabello de Jessy y el maquillaje se estropearon por completo mientras sus pies se encharcaban al correr bajo la lluvia.
Se perdió en el camposanto buscando un sitio donde refugiarse de la lluvia.
Justo en frente de la tumba de la madre de Coque, encontró a un chico moribundo, con la corbata desata y los ojos rojos. Sus lágrimas no se distinguían de la lluvia.
Lo vió tan débil y desprotegido, allí sentado. Sólo, mientras se cogía las rodillas con las manos.
Los pasos de Jessy le hicieron levantar la cabeza. 
Sus miradas se encontraron y Jessy no pudo evitar sollozar al ver al chico del que aún seguía enamorada completamente roto.


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  - Coque...