Narra Miriam:
- Creo que han sido las mejores vacaciones de mi vida - me cargo en su hombro mientras la azafata avisa de ponerse el cinturón.
- Y que lo digas, te dije que unas vacaciones eran lo que necesitábamos - sonríe mientras por el megáfono el piloto nos avisa de que vamos a despegar.
Me quedo callada mirando por la ventanilla del avión casi todo el camino.
Cuando miro a Derek, este se encuntra durmiendo con la boca abierta y una expresión muy cute en el rostro.
Cojo la cámara de fotos y le saco una foto desde la mejor posición.
- Y esta foto es la última de nuestra viaje - sonrío obsevándola y recordando los buenos momentos que pasamos en Ibiza.
Nos perdimos, fuimos a la playa, charlamos con turistas, fuimos a restaurantes, nos pasamos las noches en el jacuzzi haciendo el amor...
Y por no hablar de la comida. ¡Eran mangares!
Sin duda, fue un mes increíble, por no decir el mejor de mi vida.
Narra Jessy:
- ¿Quieres ser mi acompañante en la boda?
Me entormeto en sus pensamientos mientras le robo un puñado de palomitas.
- ¿Cuándo es?
- La semana que viene - susurro haciéndome a la idea de que Coque, nuestro Coque se iba a casar con esa zorra.
- Por supuesto, ¿tengo que llevar traje?
- ¡Carlos es una boda! - grito riéndome mientras hundo la cabeza en su cabello rubio.
- ¿Y qué? - brama abriendo mucho los ojos mientras acaricia mi pierna.
- Siempre se debe ir elegante - murmuro mientras él pasa su brazo por mi espalda.
- Humm... ¿incluso a la boda de una perra?
Le pego un codazo riendo.
- Incluso a la boda de una perra - afirmo mientras apoyo mi mentón en su hombro para mirarle.
- Sabes que Coque se casa con ella porque está embarazada, ¿no?
- Ojalá fuese así pero está enamorado de ella... - susurro entre dientes intentando restarle importancia.
- ¿Quién afirma lo contrario? Se casan por el bebé, solamente - se encoge de hombros.
- Le conozco bien, sé que no es por eso. Eso solo fue el incitante.
- Lo que tú digas - se gira para ver la película y me deja pensativa durante un rato.
Narra Henry:
- ¡La puerta! - se ecucha un grito ahogado desde la habitación de Miguel.
- ¿Qué? - pregunto soñoriento aún con los ojos cerrados.
- Llaman a la puerta - vuelve a gritar mientras me froto los ojos intentando desvelarme.
Ayer, Miguel insistió en llevarme de fiesta junto a sus amigos y liberarme un poco de todo pero lo único que consiguieron fue emborracherme brutalmente y que terminase la noche en el barril de cerveza con todos los presentes riéndose de mi.
Okey, borrad esa imagen de mi. No soy yo en absoluto. No me gusta la borrachera, ni las resacas, ni el alcohol, ni el humo del tabaco, ni el efecto que causan los porros.
Fue por presión social y para que me dejasen en paz de una vez.
Me levanté, la cabeza me dolía muchísisimo. Ojalá pudiese arrancármela de la cabeza.
Bajé las escaleras y me precipité al piso de abajo. Casi me como los últimos escalones.
Abrí la puerta y que sorpresa me llevé.
Narra Miriam:
- ¡Ya estoy en casa panda de dormilones! - grité grotescamente nada más abrir la puerta principal.
Coque fue el primero en venir a recibirme. Salía de la cocina en calzones con una taza de café en la mano. Vino a abrazarme con una sonrisa de oreja a oreja.
- Falto un mes y ya se te olvida ponerte los pantalones - sonrío mirándole de arriba a abajo.
- Oye, estás... cambiada. Te veo muchísimo mejor - dice después de abrazarme mientras Érica se asoma por la puerta de la cocina con timidez.
- ¡Dios, cómo te ha crecido la tripa! - bramo nada más verla emocionada. Me acerco a acariciársela.
- Digamos que el pequeño Coquito, ha crecido mientras estuviste ausente - susurra riendo ante mi sorpresa.
- Va a ser igual de cabezón que el padre.
- ¡Oye! - se queja Coque fingiendo estar ofendido.
- ¿Qué tal los preparativos de la boda? La boda se celebra en una semana. ¿Lo tenéis todo ya?
- Si, mañana voy a recoger mi vestido y ya tendemos todo.
- Cuánto me alegro. La madrina ha llegado a tiempo - bramo subiendo mis maletas al piso superior. Antes me volteo - Os eché de menos - les digo una última vez mientras ellos se miran mutuamente con una sonrisa de oreja a oreja.
Entro precipitadamente en el cuarto de Jessy sin ni siquiera llamar a la puerta.
- ¡LA REINA DE LA CASA A REGRESADO! - grito nada más entrar mientras observo el panorama.
Me quedo petrificada al encontrarme a Jessy desnuda en la cama junto a Carlos.
- Upp, lo siento - salgo de la habitación en seguida avergonzada.
Ahora entiendo lo de llamar antes de entrar...
Al poco rato, sale Jessy con una bata cubriéndole el cuerpo.
Viene a abrazarme con una sonrisa tímida.
- Pillina, tienes que contarme muchas cosas - susurro a su oreja.
- Poco hay que contar - se encoje de hombros - Estoy saliendo con Carlos.
- ¡Enhorabuena! Eso ya es un gran progreso - la felicito mientras ella sonríe tontamente.
- Es tan mono tia... - se muerde el labio.
- Ya me contarás. Tengo que pasarme por el trabajo.
- Si acabas de llegar.
-Debo rellenar unos formularios - me excuso.
- Está bien, luego ya me contarás que tal el viaje - alza ambas cejas sonriendo malévolamente.
Pongo los ojos en blanco y me dirigo hasta el trabajo.
Una vez allí, llamo a la puerta del despacho de mi jefe.
Derek me abre la puerta mirando a los alrededores y me deja pasar.
Al entrar, cierra la puerta y corre las persianas.
Se abalaza sobre mi y comienza a besarme intensamente.
- Dios, esto cada vez es más excitante.
- Y que lo digas, sin que nadie del trabajo llegue a saber lo nuestro - susurramos en voz súper baja.
Me siento sobre el escritorio de su trabajo. Él se cuela entre mis piernas y se deshace de mi camiseta en un par de segundos. Luego, me desabrocha el sujetador y comienza a acariciarme los pechos y a mordisquearlos.
Intento no gemir mientras todo mi cuerpo se remueve debajo de él.
- ¿Piensas hacerlo aquí?
- Llevamos 24 horas sin sexo. Eso es demasiado, ¿no crees? - levanta el mentón observándome con sus hermosos ojos castaños.
- Estoy comenzando a pensar que estoy saliendo con un ninfómano - le sonrió de lado mientras pongo las manos en su trasero.
- Tal vez - susurra bajando por mi abdomen con su lengua. Me recuesto sobre el escritorio con las piernas enrolladas en su cintura. Finalmente, me baja las bragas con los dientes por mis piernas hasta conseguir quitármelas del todo. Sus dientes me rozan la ingle lo que me provoca cosquillas y comienzo a reírme suavemente.
Pongo mis manos sobre la pitrina de su pantalón. Se la abro comprobando que no lleva puesto ropa interior. Me sorprendo ante tal hecho y suelto una risa pillina.
Su miembro erecto me comunica que está preparado para la acción. Le tiro de la corbata acercándolo a mi y muerdo su cuello mientras él secoloca un condón a la velocidad de la luz.
En nada, me coge entre sus brazos empujándome contra la pared. Una vez me tiene totalmente abierta de piernas, enrollo las piernas en su cintura y se hunde dentro de mi.
Le beso furtivamente enrollando mis brazos en su cuello y evitando así gemir atrayendo la atención de todos.
Cuando estaba al borde de llegar al orgasmo una voz masculina se escuchó al otro lado de la puerta.
Derek, se fue de mi interior y me acercó la ropa para vestirme.
Me puse la ropa a la velocidad de la luz y me escondí debajo del escritorio.
Derek se peinó y acicaló su ropa.
Abrió la puerta y Justin apareció con una torre de documentos.
- Jefe Karev, ¡cuánto tiempo! - quiere darle un abrazo pero Derek le hace una cobra cogiendo los documentos.
- Ponme al día, Harley - susurra echándole un vistazo.
Cuando Justin va a tomar asiento, me doy cuenta de que me dejé las bragas sobre la silla.
Justin se percata antes que yo y las coge con dos dedos mostrándoselas a Derek.
- Perdone... - murmura sonrojado.
Derek las coje velozmente y las guarda en el bolsillo de su americana.
- Son de mi madre - se excusa y yo me aguanto la risa - Vamos a recepción, hay mejor iluminación.
Y ambos se marchan del despacho. Salgo de mi escondite y aún si bragas me dirigo a la salida.
Esta vez estuvimos a esto de ser pillados. Un pequeño despiste y todo se iría a la mierda.
Narra Henry:
Nos sentamos en la sala y un silencio invadió el ambiente.
Pris se mantenía nerviosa y encogida en el sillón.
Decidí intervinir para romper el hielo.
- ¿Quieres tomar algo?
- Un colacao frío estaría bien.
- Vuelvo enseguida.
Me escabullo velozmente a la cocina. Estaba claro que nuestra relación amistosa se había enfriado y que hacía meses que no nos veíamos pero tanto como para ni siquiera sacar un tema de conversación...
Miguel interrumpe mis pensamientos.
- ¿Quién es?
- Pris, una amiga.
- Vaya, pensé que sería Lola... - parece decepcionado.
- Estás... obsesionado con ella. Llevas días sin parar de hablar de ella.
- Solo... me preocupa.
- Fuimos a verla, está bien - doy el tema por finalizado calmando la situación.
- Claro... - susurra casi inaudible - Voy a hincar los codos, mañana tengo examen.
- Dale duro, hermano - le sonrío.
- Y tú tómate una aspirina para la resaca - apoya su mano en mi hombro ofreciéndome una sonrisa de lado.
- Gracias supongo - ruedo los ojos y llevo el colacao a la sala.
Se lo tiendo.
- Gracias, Henry.
Comienza a remover el colacao con la cuchara tranquilamente.
- Oye Pris... - le interrumpo captando su atención - No quiero ser irrespetuoso pero... ¿a qué has venido? - sonrío inocentemente.
- Oh si... Perdona - se disculpa mientras sus manos temblorosas rozan sus rodillas.
- No pasa nada.
- Verás... ¿Cómo... cómo te van las cosas con Lola?
Trago saliva. Prefería seguir callados.
Me froto la cabeza y sonrío forzoamente.
- Ya no existe un Lola y yo.
- ¿Qué? - parece sorprendida.
- Surgieron ciertos... inconvenientes que hicieron que nuestra relación se fuese al garete.
Se pone ambas manos en la boca confundida.
Luego me mira a los ojos con expresión compasiva.
- Dios... Sabía que esto tendría consecuencias pero no me imaginé que fuera para tanto.
- Ya... Lola no podía con tanta presión y antes de empeorar las cosas. Decidió cortar por lo sano conmigo.
- Es grave pero tampoco es para tanto. Quiero decir, vuestra relación podía funcionar.
- Eso pienso yo - me rasco la nuca - Pero es un trauma importante.
- Muchas parejas continúan después de todo - dice pensativa - aunque sea difícil.
- Lo sé pero no quiero presionarla a hacer algo que no quiere.
- Pero Érica se ocupará de todo. No debe preocuparse, no tendrá mucha repercusión entre vosotros.
Lo que acaba de decir me descoloca por completo. Le miro confuso y frunzo el ceño.
- ¿Érica? ¿Qué tiene que ver en todo esto?
- Ella es el pilar de todo.
- Creo que no nos estamos entendiendo. ¿De qué hablas tú?
- Del bebé que tendrá Érica.
- ¿Qué pasa con él?
- ¡Oh dios...! No lo sabes - traga saliva y coje sus cosas apresuradamente.
Le cojo del brazo antes de que se diriga a la puerta.
- ¿Qué no sé? Cuéntamelo ahora mismo.
- Suéltame... Creeme, no debes saberlo...
- Pris, ahora no vas a callártelo. Desde luego que no.
Ella intenta soltarse pero ve que no tiene suficiente fuerza y decide sentarse con cara de mal humor.
- ¿De qué hablabas tú?
- Lola fue... forzada. Es decir, un hombre la forzó a tener relaciones con él sin su consentimiento.
Su cara se vuelve un testamento. Baja la mirada y luego me mira fijamente a los ojos.
- No tenía ni idea... Cuanto lo siento.
- No pasa nada, no quisimos contárselo a todo el mundo...
- Claro, lo entiendo... Mi boca estará sellada, no te preocupes.
- Ahora dime. ¿Qué pasa con el bebé de Érica? - vuelvo a regresar al tema inicial.
Pris observa a los lados como si quisiese evadir la pregunta de todas las formas posibles.
- Debería contártelo ella... Yo no debí enterarme - levanta ambos manos intentando mostrarse inocente.
- ¿Enterarte de qué?
- Henry... ¿Cómo sabes que el bebé que ella espera es...? - su voz se entrecorta. No puede proseguir.
Le tiendo una mano animándola a continuar.
- No te preocupes, ¿si?
- ¿Cómo sabes que es de Coque?
Me encojo de hombros.
- Supongo que ella en el caso contrario me lo habría contado además... fueron solo un par de veces. Es casi imposible que ese bebe sea mío.
- ¿Y si te dijera que si lo es?
Engruño la nariz y suelto su mano.
- ¿Qué intentas decirme? - me río sin creérmelo.
- Érica hizo una prueba de paternidad. Ese bebé no es de Coque.
Me levanto confuso.
- ¿Cómo no va a ser de él? - levanto la voz espectante.
Ella se levanta cogiéndome de las manos.
- ¿Cómo vas a saber tú eso?
- Leí una conversación...
- No puede ser Pris. ¿Te estás escuchando? ¿Hace cuánto lo sabes? - pregunto fuera de si sin creerme ninguna de sus palabras.
- Hace unas semanas.
Doy vueltas a la sala y me froto la cara con las dos manos.
- Escúchame, no te lo conté porque sabía que entorpecería tu relación con Lola - dice cogiéndome de las manos y buscando mi mirada - Érica ya te hizo demasiado daño, Henry... No permitas que te haga más daño.
- Si eso es cierto... Si Érica espera un bebé mío...
- Si... ella está mintiendo. Le dijo a Coque que era suyo...
- ¿Pero enserio es tan hija de puta como para mentir en algo así?
- Ella no es buena persona, desde luego Henry... - menciona pasando una mano por mi rostro - Lo siento muchísimo, sentí que debías saberlo antes de que se casasen.
- ¿Pero que puedo hacer? No tengo pruebas de que eso sea cierto y no me puedo presentar en su casa con esas afirmaciones sin pruebas.
- No lo sé. No te van a creer.
- Dios Pris. Voy a tener un hijo del cual no me dejan ser el padre...
Unas lágrimas comienzan a brotar de mis ojos. Pris me abraza fuertemente secándome las lágrimas con el pulgar.
- Oye, arreglaremos esto. Ya se nos ocurrirá algo. No te preocupes.
- ¿El qué Pris? - levanto la vista zarandeando la cabeza - En una semana, estarán cruzando el altar y después no podremos hacer nada.
- Por eso, debemos pensar algo rápido...
- Es imposible. Se saldrá con la suya - levanto la voz enfurecido - Luego, se irá con él de luna de miel y seguramente, Coque nunca llegué a enterarse de que ese bebé no es suyo.
- Salvo si encontramos las pruebas de paternidad que le hizo a Coque - dice pensativa mientras toma asiento.
Me siento a su lado y ambos comenzamos a tramar un plan para conseguir destapar la verdad y dejar a Érica como lo que es, una vil perra mentirosa que lo único que sabe hacer es jugar con los pensamientos de los demás.
Narra Dani:
- Al fin, pensé que habías desaparecido del mapa.
- No estuve en Barcelona - entra y se sienta encima de la mesa de la cocina.
Me cruzo de brazos.
- ¿Por qué me ignoraste?
- Después de lo ocurrido tenía miedo...
- ¿Miedo de qué?
- De la imagen vulnerable y estúpida que tendrías de mi...
- Miriam, dios. ¿Sabes que imagen tengo de ti? - digo acercándome y mirándola fijamente a los ojos. Ella mantiene su mirada en mi - Pienso que eres la persona más fuerte que conozco. Que pasaste por mucho y aún así sigues manteniendo esa sonrisa.
Ella se sonroja y me mira dulcemente. Se abalanza sobre mi y nos hundimos en un profundo y sincero abrazo.
- Te echaba de menos, Danielo - me pega suave en el brazo - Lo siento mucho, haberte ignorado... Pero tenía muchísimo miedo de que cambiases tu comportamiento conmigo y comenzases a tratarme con delicadeza, como... a una...una
- Una chica que ha perdido a su madre.
Ella levanta la mirada y asiente volviendo a disculparse.
- Lo importante es que estás de vuelta. Quiero que me cuentes que tal en la escuela de canto. Ponme al día.
- He faltado un mes... - dice inocentemente encogiéndose de hombros.
- Miriam - le riño de forma graciosa.
Ella se parte el culo.
- Echaba de menos esto.
- Yo también - sonrío dulce y ella agarra mi mano.





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