DÍA:29 DE JUNIO
Narra Miriam:
Me desperté y miré al mi alrededor. Jessy dormía encima de la cama hinchable.
La suave brisa de verano me despertó, los pajaritos habían desaparecido por completo. Observé por la ventana el cielo nublado, la verdad es que hacia muy mal tiempo. Empezabamos bien la semana.
Recordé el mensaje de Henry: <<Mañana a las 16:00. No faltes>>. Me sentía intrigada aunque suponía que sería otra de las mil y una chorradas de siempre contadas por mi fiel amigo.
Me levanté y me peiné los pelos de bruja con los que me despertaba cada mañana.
Aún tenía una pequeña charla pendiente con mi hermano. Esperaba que accediera a llevarnos a la firma y también que se pudiera quedar esta tarde con Jessy, no me convencía mucho la idea de que se quedase completamente sola.
Aún tenía una pequeña charla pendiente con mi hermano. Esperaba que accediera a llevarnos a la firma y también que se pudiera quedar esta tarde con Jessy, no me convencía mucho la idea de que se quedase completamente sola.
Entonces, me encaminé a su habitación tratando de no dar un paso en falso. Entré sin llamar como de costumbre él, me lo hacía a mi.
Lo pillé in-fraganti con el móvil sentado en el borde de su cama. Cuando me acerqué a él, lo
guardó y se me quedó mirando. Sonrió.
Narra Coque:
Estaba tan tranquilo hasta que llegó mi hermana,no me molesto que a las 11 de la mañana quisiera hablar conmigo,todo lo contrario, yo también necesitaba tener una conversación con ella:
- Buenas hermana. Que raro, tú ya despierta - le saludé al mismo tiempo que guardaba el móvil en el cajón de la mesita de noche.
- Hola Coquito. No pegaba ojo así que decidí levantarme - me explicó.
- Es extraño en ti no poder dormir cuando normalmente es todo lo contrario.
- Bueno, no venía exactamente a hablarte de eso.
- ¿Qué ocurre? - pregunté preocupado.
- Te cuento, ¿vale? - asentí mientras se sentaba a mi lado.
- Verás...El 5 de julio en la calle " Primera Barça" estará Auryn de firma de discos. Está más o menos cerca de aquí y como sabes soy muy fan de estos chicos. Me encantaría ir con Jessy... - susurró ignorando mi reacción.
- Déjate de rodeos.
- Quería pedirte un favor.
- Está bien. Dime.
- ¿Podrías llevarnos a la firma? Si no tie es planes. Como te dije está muy cerca y no tienes porque quedarte...
Nos quedamos un rato en silencio mientras recapacitaba sobre la propuesta que acababa de escuchar.
- ¿Y bien? - preguntó impaciente trás el incómodo silencio.
- Sé lo importante que es para ti así que claro que te llevaré - exclamé con dulzura.
- Muchísimas gracias - se abalanzó sobre mi dándome un tierno achuchón seguido de un abrazo.
- Debería de darte vergüenza. Poner ojitos para convencer a tu pobre hermano...
- Calla - sonrió.
- ¿Y a qué hora será la dichosa firma esa? - critiqué.
- La firma comienza a las 13:00 pero debemos de ir antes para ir cogiendo sitio. Por lo menos a las 6:00 de la mañana.
- Que madrugón por dios - me quejé.
- Lo sé - sonrió - Pero date cuenta de que es una oportunidad única para verles.
- Ya. Oye, os llevaré a la firma pero tienes que prometerme una cosa.
- Dime. Haré lo que sea.
- ¿Darme un masaje? - bromeé.
- Todo menos eso.
- Venga, ahora enserio. Necesito que te portes amablemente y tiernamente con Jessy durante estos días.
- ¿Por?
- Está teniendo varios problemas personales.
- ¿Os acabáis de conocer y ya os contáis vuestras intimidades? - exclamó bastante molesta ante lo que acababa de escuchar.
- Se encuentra muy sensible y cualquier cosa negativa que le digas puede hacerle sentir mal. Por favor; solo sé amable - susurré en tono de suplica.
- Siempre soy amable y sobre todo con ella. No te preocupes. ¿Vale?
- No me preocupo. Confío en ti que es diferente - sonreí.
- Parece que os estáis conociendo poco a poco. Es estupendo.
- Es muy buena chica, simpática y muy risueña aparte de maja. Me ha dado una muy buena primera impresión - expresé libremente.
- Bueno. Tengo que irme. A lo mejor Jessy se despertó ya.
- No creo. Es demasiado temprano - afirmé.
- Bueno...aún así...
- Tú lo que quieres es deshacerte de mi, como ya conseguiste lo que querías...
- Mentiro de mierda. ¡Oh, es verdad! - exclamó con sorpresa.
- ¿Qué? - volví a preguntar temiendo su respuesta.
- Necesito que me hagas otro favor.
- Dime - susurró consternado.
- ¿Tienes planes para esta tarde? - sonrió.
- Si. He quedado con la pandilla de siempre para ir a ver el partido.
- ¿Y no puedes cancelarlo? - dijo entre dientes.
- No quiero. ¿Por qué debo hacerlo?
- Mira, he quedado esta tarde con Henry. Me ha casi suplicado que fuera hoy a su casa. El problema es que no quiero que Jessy se quede sola en casa. Quedate con ella, por favor - suplicó con pena en su voz.
- No puedo, Miriam.
- Por favor, así aprovechais para conoceros más y seguro que os lo pasáis muy bien. Solo durante unas horas - intentó convencerme.
- Gracias Coquito. ¿Sabes? Eres el mejor - me dió un fuerte abrazo y me besó en la mejilla izquierda como agradecimiento.
- Deja de hacerme la pelota y vé a despertar a Jessy. Voy a haceros el desayuno - sonreí inconscientemente.
- ¿Puedo preparar el desayuno? Sólo por esta vez - volvió a suplicar.
- Ok, pero vé a tu cuarto.
- Nos vemos abajo. Chau y gracias - se levanta y se acerca a la puerta. Se despide de mi lanzándome un beso.
- Anda, vete ya.
Narra Jessy:
Me desperté notando que alguien me zarandeaba de un lado a otro susurrando mi nombre.
- Vanessa, solo un rato más - susurré sin abrir los ojos.
- ¡Jessy! Soy yo, Miriam - escuché.
Abrí los ojos y bostecé al mismo tiempo que me erguía de la cama con lentitud.
- Por dios, se va ha enfriar el desayuno - se quejó.
- Anda, ya estoy - me levanté y me acicalé bien el pelo.
- Venga, vamos. He convencido a mi hermano.
Hoy he hecho yo el desayuno.
- Menos mal - sonreí y nos fuimos a comer.
Al bajar, el hermano de Miriam se encontraba en la cocina, ya preparado para desayunar.
Estaba realmente irresistible con una camiseta de tiras muy veraniega, unos pantalones cortos deportivos y unas zapatillas igualmente deportivas.
Me quedé mirándole fijamente embobada.
- Jess, siéntate - susurró Coque al mismo tiempo que cogía su taza de leche y se sentaba en una de las sillas, alrededor de la mesa.
Me senté a su lado y le sonreí con dulzura.
- No seas tímida. Come lo que quieras - me guiñó un ojo indicándome la comida.
- Oh, claro - sonrió y comienzo a comer.
- Chicos, traigo azúcar. No quedaba ni una gota - se explicó Miriam entrando por la puerta y tomando asiento.
Valla siempre llega en el momento oportuno.
Al terminar de comer decidimos ir a dar un paseo por los alrededores. Había muy poca gente y la verdad es que el tiempo mejoró notablemente. Las nubes grises habían desaparecido y desde el horizonte se distinguía la suave brisa del sol.
Miriam y yo mantuvimos una intensa conversación.
- ¿Cómo va la relación entre mi hermano y tu?
¿Os váis conociendo? - susurró cambiando de conversación.
- Bien, es un chico muy amable - me sonrojé y seguí caminando.
- Dices eso porque aún no lo conoces de todo - sonrió y avanzó con normalidad.
Después de un largo camino, volvimos a casa para comer.
Esta vez, Coque había pedido pizza,menos mal que no tuvimos que probar su asquerosa comida.
Más o menos, a las 16:00, Miriam se marchó a casa de Henry ( su mejor amigo) y yo me tuve que quedar con su hermano.
Narra Miriam:
Me despedí de los chicos y me encaminé hasta la casa de Henry. Su casa era preciosa y me encantaba acudir a ella porque además de ser muy confortable también estaba muy cerca de la mía.







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