DÍA: 26 DE JULIO
Narra Coque:
- Claro, tranquilo.
La herida de la frente de Jessy parecía estar mejor aunque...seguía preocupándome. Le recomendé ir al médico pero ella me respondió con un no rotundo.
- Odio los hospitales - susurró aún apoyada en mi pecho.
- No quiero que te pase nada, se te puede infectar - le miré con dulzura.
- Gracias por preocuparte pero solo es una pequeña herida y si veo que empeora iré al médico. Te lo prometo. Además, el médico que me ha suturado es realmente un profesional - rió acariciándome el pelo.
- ¿Me lo prometes? ¿Qué iras? - rió inocentemente.
- Te lo prometo - dice mientras deja mi pelo de una vez.
- ¿Y mi prometes que vas a cambiar esa cara y que en su lugar aparecerá una de esas preciosas sonrisas que a mi me encantan? - sonrió mientras la miro fijamente.
- Te lo prometo - susurró con una sonrisa de oreja a oreja.
- Así me gusta - le abracé y luego me erguí sentándome a los pies de la cama - Por cierto, tengo que ir a ayudar a mi hermana.
- Vale, yo, mientras, pensaré una excusa por si me preguntan que me pasó o siempre me quedará el sombrero - sonrió mientras se sentaba a mi lado.
- Quédate aquí y no te muevas. Más tarde, vengo a ver que tal te encuentras - le acaricié la mejilla compasivo.
- Vale, gracias - se sonrojó.
- Y no llores, no me gusta verte sufrir - sonreí mientras la miraba fijamente - Y feliz cumpleaños!!! Ya eres toda una mujer - me abrazó.
- Gracias, por todo lo que haces por mi - me besó en la mejilla despidiéndose de mi.
- Me da pena dejarte sola - sonreí a su oído.
- Tranquilo, estaré bien - se levantó cogiéndome de la mano.
- Vale, eso espero - me levanté al igual que ella.
Me dirigí a la salida sin apartar la vista de Jess.
- Adiós - me sonrió con las manos en los bolsillos, nerviosa.
Me giré y le dediqué una gran sonrisa.
Narra Miriam:
Desde que mi hermano fue a abrir la puerta no lo volví a ver.
Estaba casi apunto de acabar de organizar la fiesta. Pris y yo teníamos preparado una gran sorpresa para ella.
De repente, llegó mi hermano:
- ¿Dónde coño has estado todo este tiempo? - dije subiendo el tono de voz.
- En mi cuarto, el invitado ya se fue - susurró mientras comenzaba a inflar el resto de los globos.
- ¿¿¿Durante 1 hora??? - me mostré un poco enfadada.
- Si... - se rascó la nuca.
- Ya son las 5 y pronto llegara Jessy - anuncié histérica.
- Si, es verdad. Yo colocaré el resto de los globos y tú ve preparando los pinchos.
- Vale.
Dentro de unos 15 minutos de preparativos, llegó Henry con un regalo para Jessy:
- Hola - susurró sonriente.
- Hola - respondí.
- ¿Ha llegado ya el resto?
- No, eres el primero - reí.
- Ohh, es un honor - hizo una reverencia y los dos comenzamos a reírnos sin parar-
- Deja tu regalo en la cocina.
- Voy - contestó.
- Después, ve a la sala. Coque y tú podéis charlar mientras tanto. Yo mientras prepararé los pinchos - reí.
- Nos vemos después - dijo entrando mientras dejaba el regalo en la cocina y se dirigía a la sala de estar donde se realizaría la fiesta.
Narra Henry:
Me adentré en la sala y vi a Coque colocando los globos para la fiesta.
Fui a saludarle:
- ¡Hola tio! Cuanto tiempo sin verte - nos saludamos dándonos la mano.
- ¡Hola! ¿Qué tal tu vida? Seguro que no ha cambiado nada - dijo mirándome de reojo mientras seguía colocando los globos.
- Pues...estoy buscando un piso para vivir, no voy a vivir toda la vida con mis padres.
- Me parece bien tio. A mi también me gustaría vivir en un piso separado de mis padres pero no puedo porque ellos nunca están en casa y tengo que cuidar de mi hermana.
- Pero tú estás de puta madre. Tus padres no están y puedes hacer lo que te de la gana - susurré con obviedad.
Escuché que llamaban a la puerta-
- Henry, ¿puedes abrir la puerta? - gritó Miriam desde la cocina.
- Claro - sonreí.
- Gracias.
Salí de salón mientras Coque no apartaba la vista de mi. Al abrir la puerta, frente a mi se encontraba una chica joven de unos 17 y tantos. No tenía ni idea de quien era solo pensé, que iba realmente elegante.
- Hola - susurró.
- Buenas, perdóname pero no te conozco - sonreí con dulzura.
-Me llamo Priscila pero puedes llamarme Pris. Soy una amiga de Miriam. Encantada - sonrió con simpatía - Tú debes de ser... ¿Henry?
- El mismo - sonreí - ¿Cómo lo sabías?
- Miriam me habló un poco de ti. Eres exactamente como ella me dijo - me miró de arriba a abajo.
- ¿Para bien o para mal? - reí con astucia.
- Para bien.
De repente, Miriam se abalanzó sobre Pris nada más verla. La agarró del bazo y la condució hasta la cocina.
- Pues...encantada de conocerte - gritó finalmente.
Yo respondí despidiéndome con la mano. Ellas comenzaron a charlar en la cocina mientras preparaban los últimos retoques.
Decidí entrar a la sala, me sorprendí al ver que Coque ya había acabado de colgar los globos.
- Ala ya está, tio. Voy un momento a mi cuarto a por el móvil que me lo dejé arriba - me golpeó en el brazo sonriendo y subió las escaleras principales.
Narra Jessy:
Me aburría y Coque me había dejado sóla. Encontré el móvil de Coque encima de la mesilla de noche. Lo cogí entre mis manos y justo en ese momento, vibró. Comprobé que era un WhatsApp y decidí leerlo ya que me aburría demasiado.
{ 26/07/2010; 17:34} Cosa Lok@: Te quiero lo suficiente como para no olvidar ese momento.
Me imaginé que sería Érica. Cogí el móvil entre mis manos y comencé a escribir:
{ 26/07/2010; 17:35} Álvarete: Olvídame
Estuve a muy poco de enviarlo cuando...Coque abrió la puerta sin avisar. Solté rápidamente su móvil y bajé la cabeza ignorando su expresión.
- ¿Qué hacías con mi móvil? - se acercó a mi y lo cogió entre las manos. Se notaba que leyó lo que iba a enviarle a la vívora de su novia - ¿Olvídame? ¿Enserio ibas a enviarle esto? - levantó el tono de voz.
- Yo...la verdad... - me rasqué la nuca sin mirarla.
- Pero tú...tú eres una cotilla de mierda. ¿Quién te ha mandado coger y mirar mis WhatsApps? Es que explícamelo porque no lo entiendo - se cruzó de brazos mirándome con furia.
- Perdona, estaba... mirando que marca era cuando... sonó en mis manos. Me aburría y decidí mirar el mensaje- cerré los ojos con miedo.
- ¿Eres gilipollas o qué? "Me aburría" Pues si te aburres coges y miras tu móvil - impuso.
- Perdóname, no se lo mande así que no pasó nada.
- ¿Qué no se lo...? - se llevó las manos a la cabeza - Como se lo mandaras ahora ya estarías muerta- suspiró - Venga, vente a la sala. Miriam te espera.
- No estarás enfadado, ¿no? - pregunté sabiendo ya la respuesta.
- Mira te enfadaste conmigo una vez y dejaste de hablarme, me esquivabas y rezabas no encontrarte conmigo y ahora, ¿me cotilleas el móvil?
Pensaba que eras razonable y madura pero veo que me equivocaba.
Yo no tengo la culpa de que tu madre se enfade contigo o de que ella hable mal de tu padre. ¡No entiendo por que la pagas conmigo! - levantó aún más la voz.
- Como puedes pensar eso - le cogí de la mano pero el rápidamente a rechazó - Eres una persona súper importante para mi. Nunca te haría eso.
- Cállate y vámonos. No quiero escuchar más mentiras - sugirió mientras salía por la puerta del cuarto.
Seguí a Coque, hasta que llegue a la sala. De verdad, me arrepentía terriblemente de haber herido sus sentimientos. Por los menos, ahora sabía lo que pensaba sobre mi.
Entré y las luces se encendieron dando lugar a una multitud de gente.
- ¡¡¡FELIZ CUMPLE JESSY!! - gritaron todos viniendo a abrazarme.
- ¡Gracias chicos! Lo teníais planeado - sonreí con dulzura mientras abrazaba a los invitados y observaba a Coque mirándome desde la otra punta de la estancia.
Narra Henry:
La sala estaba preciosa:
Comimos hasta estallar.
Llegó la hora de la tarta. Apagamos todas las luces y encendimos las velas de la tarta.
Era una jugosa y decorada tarta de chocolate. Tenía una pinta exquisita.
- Sopla las velas y pide un deseo - anunció Miriam mientras le besaba la mejilla a la cumpleañera - ¡Felices 18, Jess! - sonrió animada.
- ¡Gracias! - miró a todos los presentes y apagó las velas memorizando su deseo.
- No le cuentes tu secreto a nadie porque si no no se cumplirá - anunció Miriam mientras todos los presentes aplaudían exclamando su nombre.
Jessy dirigió su mirada a Coque y él la esquivó. Que extraño... ¿No? Así toda la tarde.
Jessy estaba todo el tiempo mirando a Coque.
Por fin. Llegó la hora de abrir los regalos.
- Aquí tienes mi regalo, espero que te guste - anunció Miriam mientras se lo entregaba.
Jessy abrió el regalo- Era una pulsera de plata preciosa que ponía Auryn, le encanto. Y... a juego con unos pendientes.
- Gracias Miriam, me encanta - Coque la observó detenidamente y se mordió el labio cuando Miriam le ayudó a ponerse el colgante - Me encanta, enserio - abrazó a Miriam sin devolverle la mirada a Coque. Él se mosqueó al ver su acción.
Pris se acercó guiñándome un ojo.
- Henry, ¿te lo estás pasando bien? - sonrió mientras se apoyaba en mi hombro.
- Si. Tengo que decir que Miriam ha hecho un gran trabajo - sonreí - ¿Y tú? ¿Te lo estás pasando bien?
- ¡Pris! Tu regalo - susurró Jeremy, un amigo de Jessy.
- Oh, es verdad. Me toca - rió mientras se alejaba - Toma esto es para ti, Jessy. Felicidades - la abrazó dándole un suave achuchón.
Eran unos pendientes de topacios, los favoritos de Jessy. Buena elección... ¿Por qué no se me ocurrió.
- Ohh, son preciosos - dijo emocionada - Gracias, hermosa - la volvió a abrazar aún con los pendientes en la mano.
- Te toca - me susurró Pris al oído mientras volvía a su sitio.
Sonreí.
- Felicidades, Jessy - reí dándole un beso en la mejilla.
Le regalé un precioso "Corset amarillo."
- Gracias, Henry - me abrazó con dulzura - Oye... ¿Coque está bien? - susurró a mi oído.
- Hablé antes con él y estaba bien. ¿Por? - susurré.
- Nada, gracias - se incorporó.
Narra Coque:
Estaba súper cabreado con Jessy. Por lo del móvil y por agradecerme de esa forma todo lo que hago por ella.
Yo le conté mi secreto seré gillipollas...
- ¡Coque! Es tu turno - me dijo Henry sonriendo.
Suspiré y me acerqué a ella mirándola desde lejos.
- Toma - le susurré mientras se lo entregaba. Mientras le abrazaba le dediqué unas palabras.
- No te mereces lo que hay dentro de esa caja - sonreí forzosamente.
Lo abrió y unas lágrimas inundaron sus ojos.
- Es...realmente hermoso - intentó limpiárselas - " Best Friends "- susurró más para si misma que para mi - Gracias - lo agarró entre sus manos y lo partió por la mitad - Te corresponde la otra mitad.
Estaba hablando con Henry cuando llamaron a la puerta.
- Henry, ¿puedes abrir? - gritó Miriam desde la otra punta de sala. Ella se encontraba reponiendo los pinchos.
- Miriam, ¿piensas que estoy gordo y quieres hacerme hacer ejercicio? - puso los ojos en blanco.
- Déjate de tonterías y ve a ver quien es - sonrió ante el comentario de mi amigo.
Narra Érica:
Llamé a la puerta y me sorprendí al ver a Henry. Cuando me abrió se quedó con cara de sorprendido y se puso colorado. Sonreí.
- Hola, ¿puedo pasar? - reí - Estoy invitada.
- Hola. Emm... claro. Pero antes... me preguntaba si...pasado mañana podríamos quedar en algún sitio es que quiero hablar contigo de una cosa importante - parecía nervioso.
- ¿Te viene bien, a las 19:00 en la plaza? - sonreí compladecida.
- Si genial. Nos vemos allí - se rascó la nuca.
- Vale, bien - miré al mi alrededor - Henry, ¿puedo...?
- Por favor - me interrumpió dejándome paso.
- Gracias - le dediqué una sonrisa.
Entré en la fiesta y vi a Coque. Nada más verme, sus ojos centellaron. Nuestras miradas se encontraron. Estaba realmente precioso.
Narra Jessy:
Vi entrar a Érica en la sala con un regalo empaquetado en las manos. Nada más verla, una rabia recorrió mis sentidos. ¿Quién coño la había invitado?
- Hola. ¡Felicidades! ¿18,no? - se acercó a mi. Coño, ¿para que te me acercas?
- Si - sonreí forzadamente.
Coque la miraba fijamente, le miré estudiando su rostro.
- Toma te traje un regalo - sonrió mirándome.
Era un oso de peluche con un corazón.
- ¡Qué lindo! - exclamó Coque.
Érica le miró y los dos comenzaron a reírse.
- Gracias - susurré malamente.
- ¡Chicos, un momento de atención! - exclamó Miriam. Todos dejaron lo que estaban haciendo y le prestaron atención.
Miriam cogió un micrófono y le ofreció otro a Pris.
Todo el mundo estaba atento a Miriam.
Se pusieron alrededor de ella.
- Chicos,como ya sabéis hoy es el cumple de mi mejor amiga Jessy y para celebrarlo queríamos dedicarle Pris y yo una canción - anunció Miriam
- Jessy, esto es para ti - sonrió Pris.
Me sorprendí pero presté atención.
Comenzaron a cantar:
Miriam:
I don't know where I'm at
I'm standing at the back
And I'm tired of waiting
I'm waiting here in line
I'm hoping that I'll find
What I've been chasing
Pris:
I'm stuck on the ground
So why do I try?
I know I'm gonna fall down.
I thought I could fly
So why did I drown?
I'll never know why
Its coming down, down, down.
Miriam & Pris:
Cause then I'd never know
What I could be missing.
But I'm missing way too much
So when do I give up
What I've been wishing for?
I shot for the sky
I'm stuck on the ground
So why do I try?
I know I'm gonna fall down
I thought I could fly
So why did I drown?
I'll never know why
Its coming down, down, down.
Miriam:
I can't find another way around.
And I don't wanna hear that sound
Of losing what I never found.
I shot for the sky.
I'm stuck on the ground.
So why do I try?
I know I'm gonna fall down.
I thought I could fly
So why did I drown?
I'll never know why
Its coming down, down, down.
Pris:
I'm stuck on the ground
So why do I try?
I know I'm gonna fall down.
I thought I could fly
So why did I drown?
Miriam & Pris:
Al terminar, un gran aplauso inundó la sala. Yo, fui directa a abrazarlas.
- Gracias, gracias - exclamó Miriam sonriente.
- ¡Qué bonito chicas! Me encantó - las abracé con fuerza.
- Te queremos mucho - dijo Miriam.
- Ya lo sabes - susurró Pris - A sido un gran reto pero así nos preparamos para el concierto en Madrid.
- Es cierto, chicas. ¡Queda muy poco! - sonreí - Las amo - las volví a abrazar.
- Bueno, chicos. Que empiece la fiesta, ¿no? - rió Miriam mientras conectaba el radiocaset que estaba conectado a los altavoces principales de la sala.
Pusó una canción movida y comenzó a bailar.
- Chicas, ¿bailáis? - rió.
- Me apunto - se unió Pris.
Yo me uní a ellas y comenzamos a bailar al ritmo de "Calvin Harris - Pray To God".
- Jess, ¡cumpleañera! - sonrió James al verme y me abrazó. Dejé de bailar y le seguí el abrazo.
- ¡¡¡James!!! ¡¡¡Veniste!!! - grité con emoción.
- Como para no venir, enana. ¿Una copa?- rió.
- Trae - la agarré con mis manos y me la bebí de un trago - Buff - reí mientras seguía bailando - Otra.
- A sus órdenes, señorita.
La canción de antes se terminó y todos protestaron.
- Bueno chicos, os voy a poner una muy especial.
- ¿Es Coque cantando? - preguntó Henry.
- Miriam, quita eso ahora mismo - se acercó Coque a ella.
- Vaya, no sabía que el hermano de Miriam era cantante - me sonrió James.
- Tú lo has dicho. Era, pero ya no - me tomé otra copa mientras observaba detenidamente a Coque.
- No, Miriam. Quitala - se enfadó.
- ¿Vienes a la cocina? - dijo James cogiéndome de la mano.
- Prefiero bailar.
- Perfecto. Jessica Voe, ¿me concedes este baile? - hizo una reverencia.
- Idiota - le cogí de la mano mientras Coque nos miraba furioso.
Bailé la canción de Coque con James mientras él nos miraba desde la otra punta de la pista. Me acerqué más a James y lo cogí por los hombros.
- Estás preciosa, Jessy - me sonrió.
- Anda que tú... - reí.
La mirada atenta de Coque me desconcertaba, aún así, pasé de él y me centré en James.
- Tengo que ir un momento al baño - mencionó Érica.
- ¿Sabes dónde está? - le preguntó Miriam.
- No.
- Tranquila, yo te acompaño o sea... que te enseño donde está - sonrió Coque.
Le odio es un estúpido que solamente piensa en si mismo.
Narra Coque:
Fui directamente corriendo por las escaleras. Entré en mi cuarto allí estaba Érica esperándome.
- Te esperaba - sonrió al verme - No sabes lo que tengo que aguantar para no besarte delante de todos.
- Oh, ¿Si? - reí mientras la agarraba por la cintura. Junté mi frente con la suya y le besé con lengua.
Érica me agarró por el cuello y me acarició el pelo con dulzura.
Me estremecí y ella se apartó asustada. La verdad...es que al acariciarme de esa forma pude recordar la forma en la que Jessy jugueteaba con mi pelo y me traía muchos recuerdos.
- ¿Ocurre algo? - preguntó.
- No, nada - volví a besarle para transmitirle seguridad.
- Te amo - rió cerca de mis labios.
No respondí y metí las manos en el bolsillo de mi pantalón. La otra mitad del colgante de Jessy se encontraba ahí.
Narra Coque:
Eran las 9 de la noche,ya había terminado la fiesta y todos se habían ido incluido Érica.
Escuché a Miriam hablar con Jessy:
- ¿Me puedo quedar esta noche a dormir? - le preguntó.
- Te puedes quedar el tiempo que quieras - sonrió Miriam.
- Gracias - respondió Jessy.
Jess se fue a la cocina y yo le seguí por culpa de que quería tomarme un café.
Me asomé por la puerta.
- Cállate - sonrió Jessy.
James se encontraba sentado encima de la mesa bebiendo ron con coca cola mientras Jessy estaba de pie observándolo fijamente.
- ¿Quieres? - le ofreció la copa.
- No, gracias.
- ¿Tienes miedo de una simple copa de alcohol? - hizo pucheros para convencerla.
- Trae - rió - Creo que ya he bebido bastante, por tu culpa pero...por una no pasa nada - tomó la copa y se la bebió de un trago.
Él se bajó de la mesa y se acercó a Jessy.
- Preciosa, ¿puedo quedarme a dormir contigo esta noche? - le rodeó la espalda con sus brazos al mismo tiempo que le susurraba al oído.
- Por mi te quedarías pero no sé que opinarán los demás - sonrió dándose la vuelta y rodeándole el cuello con sus brazos.
- Esta noche quiero estar contigo - le acarició la mejilla acercándose a ella.
- Me encanta que digas eso - rió mientras se acercaba a él.
Entré en la cocina:
- ¡Gilipollas, no te acerques a ella! - grité mientras me acercaba a ellos.
Tomé al chaval por la camisa y lo levanté elevándolo del suelo.
- ¡Coque! ¡Déjalo en paz! - Jessy me cogió del brazo.
- Sé lo que intentas.
- ¿Qué coño estás diciendo? - anunció frunciendo el ceño.
- Intentas ponerme celoso - expresé.
- Dios, Coque. El mundo no gira alrededor de ti - me dí cuenta de que seguía agarrándome del brazo.
Yo, ante un impulso, le golpeé fuertemente con el codo para que me soltase.
Le dí en el rostro haciendo que cayera en el suelo.
Solté a James y fui directo a donde Jessy.
- Jess, ¿te encuentras bien? No era mi intención... - le acaricié el pelo.
- No me toques, no me mires. ¡Eres un hijo de puta! - me pegó una bofetada y se levantó corriendo.
Se encaminó hasta la salida.
- Jessy, espera - anunció James cogiéndola del brazo - ¿Te encuentras bien?
- No, James. No estoy bien - comenzó a sollozar sin mirarme.
- Voy a abrazarla. ¿Me pegarás si lo hago? - James me miró fijamente.
- Adelante - dije.
La abrazó con fuerza y Jess le siguió el abrazo.
- Tranquilízate, Jess. Todo saldrá bien - intentó tranquilizarla.
Ella le cogió la cara con las dos manos y le besó mientras las lágrimas recorrían por sus mejillas.
- Vámonos, James - susurró mirándome con desprecio.
Le cogió de la mano y los dos salieron corriendo de allí.
Miriam, al poco rato, entró en la cocina.
- ¿Qué ha ocurrido? Se escuchaban los gritos desde la sala - preguntó confundida.
Suspiré y pasé por su lado bajando la cabeza indignado. Subí las escaleras y entré en mi habitación.
Miré el móvil y con mucha rabia, lo estampé contra el suelo haciendo que rompiera en mil pedazos.
Él es el culpable, sino fuera por la discusión entre Jessy y yo cuando descubrí que cotilleaba mi móvil todo esto no habría pasado.
Me tumbé en la cama y miré detenidamente el techo. Pasé mis manos por el rostro mientras suaves lágrimas rozaban mis mejillas. ¿Por qué todo esto es tan injusto? ¿Por qué me cabreé con ella de semejante forma? Ella no se merecía todo esto.
Mi temor llegó a cumplirse. Me estaba enamorando de Jessica Voe...

















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