DÍA: 27 DE JULIO
Narra Jessy:
Me desperté y miré a mis alrededores. Me erguí y me toqué la frente, un fuerte dolor de cabeza inundó mi mente.
Me encontraba en una habitación grande y extensa de color beis. Ligeros cuadros adornaban las paredes, la decoración era realmente exquisita y lujosa. Parecía muy ordenada con todo donde debía estar y respetando la luz del exterior que entraba por la ventana. Me fijé en dos puertas al final del cuarto. Imaginé que una debía conducir a una especie de baño y la otra...podría ser el armario ya que no se localizaba ninguno en el propio cuarto.
Estudié mi vestuario, me encontraba en ropa interior y no localizaba mi ropa por ningún rincón.
Pensé "Jessica, ¿qué coño has hecho? o mejor dicho...¿con quién lo has hecho?".
No recordaba absolutamente nada de la noche anterior. Lo único que recordaba era...el baile con...James. Oh no...James... Él...
- Hola dormilona - se acercó a mi con una bandeja en las manos que contenía: una taza de chocolate caliente, dos croissants, una torre de tortitas con caramelo líquido y un vaso de zumo de naranja recién exprimido.
Hablando del rey de Roma, por la puerta se asoma.
- James...que... - intenté pronunciar.
- ¿Qué? - sonrió.
Me fijé en su ropa. Llevaba unos vaqueros y la camisa desabrochada. Además, estaba descalzo y tenía el pelo alborotado. Sus ojos iluminaban de deseo.
- ¿Qué estoy haciendo aquí? - pregunté imaginándome su respuesta.
- Hace un rato estabas durmiendo y ahora vas a desayunar - rió.
- Me refiero a que pasó anoche.
- ¿No lo recuerdas? - bajó la mirada.
- Cierra el pico y cuéntame que sucedió la noche pasada.
- Bailamos, bebimos, nos emborrachamos, me besaste, me suplicaste que te llevara a mi casa, seguimos bebiendo y ... pasó...eso... - se rascó la nuca con incredulidad.
- No, no... - me tapé la cara con las manos y cerré los ojos. Vale, menos mal que no lo recordaba.
- Ehh, tranquila - sonrió cogiéndome la mano.
- Siento mucho lo que ha ocurrido anoche. La chica de ayer no era yo - me expliqué.
- Oye...fue un accidente. No voy a culparte por ello. Estábamos ebrios es normal. Olvidémoslo - cogió una tortita y le dió un mordisco - Y ahora... desayuna.
- Gracias por molestarte, James. No tenías porque hacerlo - reí forzosamente.
- Lo sé pero quería hacerlo. Hazme sitio.
Me aparté un poco deslizándome a la derecha. Se tumbó a mi lado y se tapó con las mantas.
- Bon appétit, mademoiselle.
Sonreí mirándole fijamente. Comencé a comer.
- Y... ¿te gustó? - me sonrojé.
- ¿El qué?
- Nuestra... aventura nocturna... - me escondí entre las mantas.
- ¿Enserio? ¿Tengo que responder a eso? - sonrió clavando su mirada en mi.
- Olvídalo - tartamudeé. Me bebí el zumo de naranja.
- Fue... una noche inolvidable. Créeme - bajó la mirada sonriendo.
- No tienes porque mentirme - me terminé el desayuno ayudada por él. Me erguí y bostecé mientras observaba las vistas por el gran ventanal de su cuarto.
- No estoy mintiendo, Jessy. Me encantó y daría lo que fuese por volver a repetirlo - se mordió el labio mientras se levantaba poniéndose a mi lado e imitando mis pasos.
- No me hagas esto James - susurré mientras cruzaba los brazos intentando ocultar mi cuerpo semidesnudo.
- ¿Hacerte el qué? - rió.
- No te enamores de mi - le miré fijamente mientras me sentaba al borde de su cama.
- ¿Por? - se giró para volver a fijar su mirada en mi.
- No me atraes y apenas recuerdo lo que pasó anoche.
- Perdona - se justificó - Sólo...
- Oye, no encuentro mi ropa por ningún lado - cambié inocentemente de tema.
- Está en la lavadora - dijo mientras recogía la bandeja del desayuno.
- ¿Insinúas que tengo que andar semidesnuda por tu casa hasta que a la lavadora se le ocurra terminar su trabajo? - me puse seria.
- Si quieres... te presto algo mío - mencionó.
- Si, por favor. Quiero irme a casa.
- Mi armario se encuentra al fondo a la derecha.
- ¿Enserio tienes una sola habitación para tu armario? - me sorprendí.
- Si. Tengo muchas prendas. Apuesto a que te gusta alguna.
- Gracias de nuevo, James - me dirigí a su armario ignorando su atenta mirada.
Esto me resultaba realmente incómodo. Que me haya acostado con él y que no recuerde nada pero que él si lo recuerde... hacia que me sonrojase y que la vergüenza inundara mis sentidos.
Alcé la mirada. El armario debía de medir por lo menos 5 metros. Podías perderte entre tanto rebumbio.
Después de observar unas cuántas prendas, me decidí por una camiseta de tiras ajustada y unos pantalones caídos de lana. Además, unas zapatillas deportivas daban en toque final.
Salí del armario con la ropa en las manos.
- ¿Elegiste? - me miró.
- Si. Voy a cambiarme.
- Puedes hacerlo aquí. Yo me voy a la cocina - anunció embozando una sonrisa.
- Bien, gracias.
Salió del cuarto y me dejó a solas. Me cambié y salí.
- James - le llamé.
- ¿Acabaste? - susurró mientras se acercaba a mi - Valla, te queda mucho mejor que a mi - anunció al verme.
- Vas a hacer que me sonroje - reí mirándole a los ojos.
- Eso es lo que pretendo - se acercó más a mi.
- Bueno, me voy a casa.
- ¿Quieres que te llevé? - preguntó amablemente.
- No, cogeré un taxi. No quiero molestarte más - sonreí forzosamente.
- Tú nunca molestas Jessy y lo sabes - me miró penetrante.
Racioné.
- Aún así... prefiero ir en taxi.
- ¿Tienes dinero? - preguntó inocente.
- Mierda, me las apañaré como pueda.
- Necesitas dinero - sacó la cartera del bolsillo de su pantalón.
- Oh, no. No puedo aceptarlos - me separé rechazando el dinero que me ofrecía.
- Claro que puedes. Considéralo una recompensa - sonrió. Extendió la mano volviendo a ofrecérmelos. Los cogí no muy segura de ello - Te llevaré la ropa cuando pueda.
- Bien, gracias.
Nos dirigimos hasta la salida.
- Bueno, gracias por todo, James - sonreí mirándole a los ojos.
- Gracias a ti, me lo he pasado genial - me devolvió la sonrisa apoyándose en el marco de la puerta.
- Olvida esa imagen de mi - reí inevitablemente.
- Ni de coña - se mordió el labio acercándose a mi.
Mi respiración se aceleró notablemente y dirigí mi mirada al suelo.
- Bueno... debo irme - sonreí.
Él, me cogió de la barbilla haciendo que le mirase. Me quedé prendada en su mirada. Sus ojos celestes expresaban realmente como se sentía. Me acarició la mejilla y fue acercándose más a mi.
- James... - susurré en un gemido.
Parecía un dulce cachorrito. Acaricié su pecho con timidez mientras él me besaba el cuello.
- James - susurré tartamudeando mientras seguía devorando mi cuello.
- Si - soltó sin dejar de besarme.
- Debo... irme - le acaricié la barbilla mientras le miraba fijamente.
- Claro - se alejó de mi.
- Nos vemos - sonreí mientras me acercaba a él y le daba un corto beso en los labios - Llámame - le susurré al oído.
Se mordió el labio. Me alejé mientras le miraba de reojo, seguía contemplándome fijamente con su tierna sonrisa.
Cuando estaba con él se me olvidaba el resto. Éramos solo él y yo en todo el Universo.
Narra Coque:
No había pegado ojo en toda la noche. Me sentía mal y bastante frustado por lo que ocurrió ayer.
Me levanté y fui a desayunar.
Me estaba comiendo unas magdalenas cuando escuché el sonido de la puerta. Alguién iba entrar porque supuestamente tenía la llave.
Abrió finalmente la puerta y se adentró en la cocina. Al verme, se giró e intentó marcharse.
Le cogí del brazo atrayéndola a mi.
- ¿Qué quieres? - bajó la mirada, distante.
- ¿Dónde has estado? Estaba preocupado - solté mirando a los alrededores.
- En ningún sitio. No te importa.
- Jessy, ¿dónde coño has estado? - volví a repetir.
- En casa de James. ¿Algo más? - me miró frunciendo el ceño.
- Y... ¿esa ropa? Es de hombre - crucé los brazos.
- Es...
Un fuerte dolor de cabeza inundó mi mente. Me toqué la frente, dolorida y sentí un gran nudo en el estómago.
- Jess, ¿qué te pasa? - se acercó a mi.
Varios recuerdos inundaron mi mente.
Vale. Recordé todo lo que me ocurrió anoche.
Mi discusión con Coque, mis copas de más, el momento en que besé a James y la noche en la que me acosté con él.
- La ropa me la prestó James - le miré desafiante.
- ¿Qué te hizó ese chaval? - apoyó sus manos
en mis hombros.
- Nada malo sino todo lo contrario - sonreí acordándome de por la mañana.
- ¿Te trajo él? - ignoró.
- No. Le dije que no se molestara que regresaría en taxi - le miré - ¿Vas a seguir acosándome?
Se giró y se retiró a la habitación de invitados que le fue asignada.
Por sus palabras, me quedó muy claro que ellos dos se habían acostado la noche anterior.
La idea retumbaba en mi cabeza y me daba mucha rabia. Como ese chico vuelva a acercarse a ella... se las verá conmigo.
No volverá a tocarle ni un solo pelo.
Repetí esas palabras en mi mente mientras me terminaba el café y observaba el vacío.
¿Pretende de verdad ponerme celoso? ¿De verdad se han acostado? Si era cierto... lo estaba consiguiendo.
DÍA: 29 DE JULIO
Narra Henry:
Llegué a la plaza a las 6 y media. Estuve un rato esperando por Érica y pensando como decirle que la quiero.¿Y si la cagaba y nuestra amistad se iba por la borda?¿Y si ignoraba mis palabras?
Me sentía realmente inseguro. Me senté en uno de los bancos de la plaza dándole vueltas a la cabeza.
Narra Érica:
Llegaba tarde porque me había llevado tiempo arreglarme. Me puse unas sandalias con tacón,a conjunto con un vestido corto de color celeste y un bolso negro. Llevaba el pelo suelto y me maquillé refinadamente. No quería hacer esperar a Henry, así que me dí más prisa.¿Que quería decirme? Montones de preguntas sin respuesta retonaban en mi mente. Suponía que no sería para tanto después de todo.
Obté por esto:
Me encaminé hasta la plaza sonriente.
Narra Henry:
Vi a lo lejos a Érica y me puse aún más nervioso. Dios, ¿cómo se lo podía decir?
Pensaría en eso más tarde. Para tranquilizarme lo mejor sería sacar el tema más adelante.
- Hola - se acercó a mi saludándome. Parecía contenta. Me dió dos besos y se incorporó.
- Hola. Estás guapísima - susurré mirándola de arriba a abajo.
- Gracias - presumió mientras me cogía de la mano. La miré fijamente sonriendo.
- ¿Damos un paseo hasta el parque? - cambié de tema.
- Si, perfecto - me cogió de la mano y empezamos a caminar.
El silencio comenzó a incomodarme. Me sentí como un tronista de "Mujeres, hombres y viceversa".
Érica era como una pastilla de chocolate. Se puede mirar pero no tocar porque sino...engordas. Sonreí al imaginármelo.
Después de un rato, decidí matar el silencio.
- Y...dime. ¿Qué tal la fiesta del otro día? ¿Te lo pasaste bien? - improvisé.
- Si aunque... Jessy no es que me caiga muy bien - me miró.
- A mi me cae bien pero... no hay relación - sonreí risueño.
- Creo que regalarle un oso de peluche con un corazón... No fue lo más apropiado.
- A Jessy le gustan mucho los peluches desde que era una niña. Seguro que le encantó - la tranquilicé.
Me observó sin saber que responder.
Seguimos paseando durante más o menos media hora o tres cuartos de hora... no lo recuerdo con exactitud. Mantuvimos una larga conversación sobre un montón de tema: mi amistad con Miriam, la pasarela de Miami, París, sus padres, productos de belleza, vestuario... Y muchas cosas más.
- Dime - apartó un mechón de pelo de su rostro.
- Tengo que contarte algo y espero que ese algo no afecte a nuestra amistad.
- ¿Qué ha pasado? No me preocupes - mencionó mientras su respiración se aceleraba.
- Yo...Como explicarte esto... - bajé la mirada.
- No es tan fácil como crees - sonreí.
Decidí comenzar a contar los sentimientos más profundos que me venían a la mente.
- Érica,cuando tú no estás yo no soy nada. Cuando estás a mi lado me haces sonreír. En los momentos más tristes siempre me has ayudado. Nos conocemos desde pequeños y siempre he sentido un cariño muy especial por ti. Me importas mucho. Érica,no podría vivir sin ti eres como mi tesoro.
- Érica,cuando tú no estás yo no soy nada. Cuando estás a mi lado me haces sonreír. En los momentos más tristes siempre me has ayudado. Nos conocemos desde pequeños y siempre he sentido un cariño muy especial por ti. Me importas mucho. Érica,no podría vivir sin ti eres como mi tesoro.
Con todo esto quiero decirte que...
Estoy enamorado de ti. No hago nada más que pensar en ti, es como si mi mente y mi corazón se centrara solamente en ti y me siento tan feliz cuando te veo.Te...quiero y pienso que es un amor correspondido.¿Es así? - me sonrojé cerrando los ojos.
Estoy enamorado de ti. No hago nada más que pensar en ti, es como si mi mente y mi corazón se centrara solamente en ti y me siento tan feliz cuando te veo.Te...quiero y pienso que es un amor correspondido.¿Es así? - me sonrojé cerrando los ojos.
Érica me miró a los ojos durante unos miseros segundos.
- Estás de coña, ¿no? - comenzó a reírse y al ver que yo me mantenía serio y realmente nervioso... paró de sonreír y cambio su expresión - No es una broma. Dios. Como... decirte esto... - bajó la mirada mientras apartaba un mechón de pelo a detrás de su oreja.
Me quedé callado y la miré a los ojos. Ella me devolvió la mirada. Nos observábamos mutuamente el uno y el otro.
Inseguro, me acerqué a ella para besarla cuando...
- Henry, yo nunca pensé que estuvieras colado por mi. Me encantan las cosas tan bonitas que me has dicho pero no siento absolutamente nada por ti - dijo con tono culpable.
- Entiendo - me desilusioné.
Durante unos minutos, nos quedamos callados y ella reaccionó temerosa.
- Además... Estoy saliendo con alguién - me miró arqueando una ceja.
- ¿Con quién? - pregunté. Ya no tenía nada que perder.
Escuché un sonido en mi interior, me dí cuenta de que era mi corazón. Se había roto en mil pedazos.
- No debería decírtelo...hice una promesa pero... - se rascó la nuca.
- Dime - la miré fijamente.
- Con el hermano de Miriam. Coque - dirigió la mirada a sus uñas, nerviosa.
- ¿Enserio? ¿No se lo contásteis a nadie y lo ocultásteis durante todo este tiempo? - le solté de la mano y fruncí el ceño.
- No lo contamos porque queríamos mantener la relación en secreto y seguro que alguno hablaba mal de nosotros - intentó explicarse.
- Te equivocas. Nadie te juzgaría por ello pero ahora si. Cuando lo sepa todo el mundo...
- Nadie lo sabrá porque tú cerraras el pico - susurró mirándome.
- Eres una imbécil. Él, te está comiendo el coco - dije levantándo el tono de voz.
Me dí la vuelta y me fui alejando de ella.
- Henry, por favor. No te vayas. Podrmos hablar tranquilamente de todo esto - me susurró con dulzura.
- Vete a la mierda - grité enfadado.
Su reacción al escuchar mis palabras no fue muy... buena.
Me fui corriendo de la plaza dejando a Érica sóla e indecisa. Tenía muchísimas ganas en ese momento de partirle la cara a Coque. Los amigos está claro que pueden ser tu peor enemigo...
Me fui corriendo de la plaza dejando a Érica sóla e indecisa. Tenía muchísimas ganas en ese momento de partirle la cara a Coque. Los amigos está claro que pueden ser tu peor enemigo...
DÍA: 30 DE JULIO
Narra Miriam:
Quedaba solo un día para el concierto. Estaba súper contenta y con ganas de salir al escenario a cantar. Esa tarde tocaba ensayo con las chicas. Desde que nos ofrecieron cantar con ellos decidimos poner un horario de lunes a viernes para ensayar.
Narra Pris:
Hoy tocaba ensayar en mi casa a las 5 de la tarde. Aguardé en mi casa mientras se distinguía el amanecer en lo más lejos.
Narra Jessy:
A pesar de todo lo ocurrido, tenía mucísimas ganas de cantar en Madrid con las chicas. Aún no podía olvidar a Coque con facilidad y James se me olvidó por completo.
Es muy extraño, James era muy buen chico y Coque era un completo idiota que me hizo mucho daño. ¿Por qué no puedo sacarlo de mi mente?
Narra Pris:
Llamaron a la puerta al fin, era Jessy:
- Hello, Pris - parecía de buen humor.
Narra Pris:
Llamaron a la puerta al fin, era Jessy:
- Hello, Pris - parecía de buen humor.
- Holi Jessy. Te veo estupendamente. Muy alegre.
- Tengo mis motivos. Mañana es el concierto - levantó la voz con emoción - ¿Ha llegado Miriam?
-Aún no. Me mandó un mensaje diciéndome que se retrasaría unos minutos - me expliqué.
- Perfecto, vamos. Quiero contarte algo - sonreí mientras accedía al interior de la casa.
- Bien.
Nos dirigimos a la sala de estar.
-Vaya, veo que ya tienes todo preparado.
- Así es. Soy muy precavida - reí mientras ella miraba a los alrededores - Siéntate, por favor.
- Gracias.
- ¿Lo que quieres decirme lo sabe Miriam? - pregunté curiosa mientras me sentaba a su lado.
- No.
- Pues entonces date prisa. Pronto llegará.
- Me he metido en un lío que no veas. No sé como explicarlo - pronunció nerviosa.
- Tranquila, cuéntamelo. Te ayudaré en lo que pueda - le cogí de la mano para darle seguridad.
- Verás. Te voy a hacer un resumen...
El día de mi cumple, Coque y yo nos enfadamos porque le cotilleé el movil cuando él no estaba y me descubrió. Un mes antes, me contó que estaba saliendo con Érica y que su relación la mantenían en secreto, yo me deprimí e intenté esquivarlo pero fue una idea pésima ya que finalmente, acabamos discutiendo e hicimos las paces. Y ahora nos odiamos pero yo sentí como se me rompía el corazón cuando me enteré de que salía con esa zorra. No sé porque sentí como si mi mundo se desplomase.
- Dios. Haber si lo entendí. Entonces Coque está saliendo con Érica y tú y Coque os odiáis. Pero a ti te sentó muy mal saber que Coque saliera con Érica y te enfadaste con él. ¡Qué lió! - me sorprendí ante tal explicación.
- Lo sé - sonrió - Y lo peor es que ayer estuve casi toda la noche con James, un amigo y Coque pensó que pretendía ponerlo celoso cuando no era mi intención hacerlo. ¡Pris, se celó! - exclamó sonriendo.
- Yo también pensaría lo mismo, no le culpo. ¿Pero por qué te molesto tanto que Coque saliera con Érica? - pregunté con curiosidad.
- No lo sé ,fue como si me apuñalaran el corazón. Me dolió bastante y cada vez que estoy a su lado pienso en Érica y no sé... le tengo respeto o algo...- se rascó la nuca mirando a otro lado.
- Ya sé lo que está pasando aquí. Estás empezando a sentir algo por Coque - le golpeé en el brazo guiñándole el ojo.
- ¿Yo? No - dijo confusa- Odio a Coque con todas mis fuerzas.
- Pero... - arqueé una ceja.
- Pero al mismo tiempo estoy empezando a sentir algo por él - confesó por fin.
- ¡No me lo puedo creer! ¡Estás enamorada del hermano de Miriam! ¡Jessica Voe enamorada! - me puse las manos en la boca con sorpresa.
- Coque tiene un algo muy especial... La verdad es que puede resultar irritante y al mismo tiempo, frustante pero al mismo tiempo es muy simpático, atento, protector, amable, buena persona y tiene un cuerpazo - se mordió el labio sonriente. Como pensando en él.
- Lo sé - sonrió - Y lo peor es que ayer estuve casi toda la noche con James, un amigo y Coque pensó que pretendía ponerlo celoso cuando no era mi intención hacerlo. ¡Pris, se celó! - exclamó sonriendo.
- Yo también pensaría lo mismo, no le culpo. ¿Pero por qué te molesto tanto que Coque saliera con Érica? - pregunté con curiosidad.
- No lo sé ,fue como si me apuñalaran el corazón. Me dolió bastante y cada vez que estoy a su lado pienso en Érica y no sé... le tengo respeto o algo...- se rascó la nuca mirando a otro lado.
- Ya sé lo que está pasando aquí. Estás empezando a sentir algo por Coque - le golpeé en el brazo guiñándole el ojo.
- ¿Yo? No - dijo confusa- Odio a Coque con todas mis fuerzas.
- Pero... - arqueé una ceja.
- Pero al mismo tiempo estoy empezando a sentir algo por él - confesó por fin.
- ¡No me lo puedo creer! ¡Estás enamorada del hermano de Miriam! ¡Jessica Voe enamorada! - me puse las manos en la boca con sorpresa.
- Coque tiene un algo muy especial... La verdad es que puede resultar irritante y al mismo tiempo, frustante pero al mismo tiempo es muy simpático, atento, protector, amable, buena persona y tiene un cuerpazo - se mordió el labio sonriente. Como pensando en él.
- Solo le falta algo.
- ¿El qué? - preguntó.
- Que sienta lo mismo por ti. Si a él realmente le gustaras, dejaría a Érica por lo menos.
- No lo sé, Pris. Estoy muy confusa. Hay situaciones en las que los dos nos entendemos perfectamente pero... en otras...no podemos ni vernos. No sé lo que verdaderamente siente por mi - me miró como recordando buenos momentos.
- Jessy, es fantástico que te estés enamorando de Coque, me parece genial pero...no sé como se lo tomará Miriam - me soltó la mano y se levantó inmediatamente del sofá.
- Ni tú, ni yo le contaremos nada de esto a Miriam. ¿Entendido? - sonó como una amenaza o por lo menos, para mi.
- Vale, vale. Confía en mi - sonreí con dulzura.
- Oye, llaman a la puerta - la señaló.
- Jessy, es fantástico que te estés enamorando de Coque, me parece genial pero...no sé como se lo tomará Miriam - me soltó la mano y se levantó inmediatamente del sofá.
- Ni tú, ni yo le contaremos nada de esto a Miriam. ¿Entendido? - sonó como una amenaza o por lo menos, para mi.
- Vale, vale. Confía en mi - sonreí con dulzura.
- Oye, llaman a la puerta - la señaló.
- Debe de ser Miriam - actué como una adivina.
- Si, es ella. Ya sabes, boquita cerrada - susurró bajando la voz.
Me levanté a abrir la puerta.
Narra Miriam:
Llegué a casa de Pris por fin, me abrió la puerta:
- Hi, ¿llegó Jessy? - reí por lo bajo.
- Holi, si acaba de llegar - mentí.
- Bien. Vamos a ensayar - me dejó pasar y nos reunimos las tres en la sala.
Después de charlar un raro, decidimos comenzar el último ensayo antes del concierto. Ensayaríamos tres horas y luego nos iríamos a dormir lo más pronto posible.
- Bien Chics. Comenzamos - anuncié.
- Pris, pon la música - le susurró Jessy.
- Un segundo - se pararon en seco y ambas, me miraron atentamente - ¿No deberíamos hacer una coreografía? Quedaría mejor con la canción.
- Miriam, eso tenías que haberlo pensado antes. No hay tiempo. Si queréis podemos improvisar, siempre funciona - dije.
- Ya veremos. Tiempo al tiempo - se entrometió Jessy - Venga, empecemos. Tenéis más leria...
- Ya veremos. Tiempo al tiempo - se entrometió Jessy - Venga, empecemos. Tenéis más leria...
- Mira quien habla - anunció Miriam frunciendo el ceño y colocando ambas manos
en la cintura.
- Va - la música comenzó a sonar.
Cada una poseía un micrófono en sus manos que conectaba al karaoke.
La cantamos varias veces hasta que decidimos que nos había salido perfecta numerosas veces consecutivas.
Para mi, Jessy era la que mejor cantaba. Tenía una voz llena de sentimientos y cuando cantaba los expresaba a la perfección. Tenía una voz única, me encanta.
Narra Pris:
Me encantaba ensayar con ellas, cantando lo pasábamos genial. Nos echamos unas risas...
- Miriam, tienes que seguir el ritmo. Es que cantas y no te centras en que tienes que seguir un ritmo en la canción. Márcalo con los talones de los pies - le aconsejó Jessy.
- Es que yo cuando canto solo me centro en hacerlo bien - se explicó Miriam.
- Y tu Jessy, cantas muy por encima de nosotras y tu voz sobrepasa, no queda bien. Intenta cantar más bajito - critiqué.
- Es que pienso que no se me escucha bien - se defendió.
- Pero con el micrófono puesto ya se te escucha lo suficiente - volví a mencionar.
- Pris, en una parte de la canción cambias esa nota y no queda bien. Cambias el SOL por un Mi y se nota muchísimo. O sea, fíjate. Tú lo haces así, ¿no? - trató de explicarme Miriam.
- Take my hand and fly me
to another placer - cantó esa parte - Y tendrías que hacerlo así. Volvió a cantarlo a su manera.
La cantamos varias veces hasta que decidimos que nos había salido perfecta numerosas veces consecutivas.
Para mi, Jessy era la que mejor cantaba. Tenía una voz llena de sentimientos y cuando cantaba los expresaba a la perfección. Tenía una voz única, me encanta.
Narra Pris:
Me encantaba ensayar con ellas, cantando lo pasábamos genial. Nos echamos unas risas...
- Miriam, tienes que seguir el ritmo. Es que cantas y no te centras en que tienes que seguir un ritmo en la canción. Márcalo con los talones de los pies - le aconsejó Jessy.
- Es que yo cuando canto solo me centro en hacerlo bien - se explicó Miriam.
- Y tu Jessy, cantas muy por encima de nosotras y tu voz sobrepasa, no queda bien. Intenta cantar más bajito - critiqué.
- Es que pienso que no se me escucha bien - se defendió.
- Pero con el micrófono puesto ya se te escucha lo suficiente - volví a mencionar.
- Pris, en una parte de la canción cambias esa nota y no queda bien. Cambias el SOL por un Mi y se nota muchísimo. O sea, fíjate. Tú lo haces así, ¿no? - trató de explicarme Miriam.
- Take my hand and fly me
to another placer - cantó esa parte - Y tendrías que hacerlo así. Volvió a cantarlo a su manera.
- ¿Insinuas que desafino? - protesté.
- No - dijo molestada - Cantas muy bien solo que cambias esa nota y cambia mucho la canción.
- Oki. Intentare cambiarla. Gracias - mencioné
La que mejor cantaba era Miriam. Tenía una voz afinada, dulce que valía para todos los estilos tanto pop como para rap y eso esta muy bien. Le espera un largo futuro...
Narra Jessy:
Volvimos a cantar a ver si ahora retocábamos esos pequeños fallos y lo haciamos mejor. Estuvo genial hacíamos un trío perfecto, pero auryn solo se había fijado en la voz de Miriam y no en la de Pris, ni en la mía.
Pris, posiblemente era la que mejor cantaba. Me encantaba su voz semirrota porque no estaba rota y cuando en una parte le tocaba cantar conmigo quedaba genial.
Al final, olvidamos lo de la coreografía y decidimos que si en el escenario nos daba una venada, podíamos improvisar algún paso de baile que no nos dejara a las tres en evidencia, claramente.
Estaba deseando que llegara mañana. Nos fuimos a casa Miriam y yo. Llegamos a casa y nos fuimos a dormir pronto porque mañana teníamos que levantarnos a las 10 de la mañana. A las 17:00, comenzaba el concierto.
Fuí a cambiarme al baño antes de irme a la cama.
Me puse el pijama y salí del baño. Tenía mucho sueño.
Al salir, casi me doy de bruces contra Coque. Me asusté lo suficiente cuando me lo encontré.
- Oh! Per...perdona...
Bajé la cabeza y él me miró de arriba a abajo. No reapondió y se fue a su cuarto.
Yo le miró y el no reaccion. Se quedó un rato parado delante de la puerta y luego entro y la puerta de su cuarto estaba entreabierta.
Me acerqué a su cuarto. La curiosidad me acechaba por dentro. Miré a través del hueco de la puerta y ví que estaba tumbado en la cama al lado de Érica. Parecían muy felices.
Casi me ven pero me fui rápidamente al cuarto de invitados, donde Miriam me dejo quedarme.
Esto me estaba matando... ¿qué sentía o dejaba de sentir por él? ¿Por qué se preocupaba por mi y luego me ignoraba por completo?
Estaba deseando que llegara mañana. Nos fuimos a casa Miriam y yo. Llegamos a casa y nos fuimos a dormir pronto porque mañana teníamos que levantarnos a las 10 de la mañana. A las 17:00, comenzaba el concierto.
Fuí a cambiarme al baño antes de irme a la cama.
Me puse el pijama y salí del baño. Tenía mucho sueño.
Al salir, casi me doy de bruces contra Coque. Me asusté lo suficiente cuando me lo encontré.
- Oh! Per...perdona...
Bajé la cabeza y él me miró de arriba a abajo. No reapondió y se fue a su cuarto.
Yo le miró y el no reaccion. Se quedó un rato parado delante de la puerta y luego entro y la puerta de su cuarto estaba entreabierta.
Me acerqué a su cuarto. La curiosidad me acechaba por dentro. Miré a través del hueco de la puerta y ví que estaba tumbado en la cama al lado de Érica. Parecían muy felices.
Casi me ven pero me fui rápidamente al cuarto de invitados, donde Miriam me dejo quedarme.
Esto me estaba matando... ¿qué sentía o dejaba de sentir por él? ¿Por qué se preocupaba por mi y luego me ignoraba por completo?














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