DÍA:5 DE JULIO
Narra Coque:
Ayer, quedé con Érica en el cine. Me arreglé y le puse la excusa a Miriam de que había quedado con unos amigos para tomar algo. Me preparé y me dirigí hasta el sitio donde decidimos encontrarnos.
Allí se encontraba ella con un vestido refinado, entallado, corto y de un color marrón apagado. Me sorprendió el gran escote corazón que formaba parte del conjunto. Los zapatos de tacones hacían juego con el vestido y la verdad...es que no parecían muy cómodos.
Me acerqué a ella por detrás, le rodeé la cintura con mis brazos y le besé el cuello con dulzura. Ella se apartó bordemente de mi. Mala señal.
- ¿Sucede algo? - pregunté preocupado.
- Si, esto - cogió su móvil y me lo tiró a la cara - ¿Qué coño es esto?
- Una foto con una amiga.
- Claro, una amiga. ¿Crees que soy gilipollas no? - gritó fuertemente. No se andaba con rodeos.
- Cielo, ¿acaso estás celosa? - pregunté confuso.
- Me dejaste plantada por ella. ¿Verdad? - expuso.
- ¿De dónde has sacado eso? - pregunté comenzando a cabrearme.
- La foto que colgaste con ella fue el mismo día que íbamos a ir al cine.
- Miriam me pidió que me quedará con ella porque tenía recados que realizar - me rasqué la nuca con ingenuidad.
- No es una niña pequeña para que tengas que cuidar de ella.
- Oye, lo que importa es lo que yo sienta. Ella no me gusta pero tú si y mucho - me dió una bofetada.
- Tus palabras no sirven para nada así que guardatelas para ella - se dió la vuelta - Ah, y por cierto, ya no quiero ir al cine contigo. Que te acompañe ella - gritó alejándose.
Me toqué el rostro, aún me ardía trás la fuerte bofetada que recibí.
No entendía nada. ¿Estaba realmente celosa? ¿Tenía razón? ¿Soy un malvado ogro?
Me dirigí a mi casa con la cabeza gacha y las manos en los bolsillo. ¿Qué me preparará ahora el futuro?
Narra Jessy:
Sin darme cuenta, la semana siguió pasando con normalidad. Durante esos días, he intentado mantenerme alejada lo más posible de Coque aunque me ha resultado... ¿Cómo decirlo en simples palabras? DIFÍCIL.
{FlashBack}
Miércoles, 1 de julio
Como de costumbre, me encontraba en la habitación de Miriam. Ella había salido a comprar y mientras tanto nos dejó solos.
Me sentía hambrienta así que después de pensármelo más de dos veces, decidí bajar hasta la cocina a la velocidad de la luz.
Lamentablemente, esa fue la peor idea que hubiera podido tener. Me encontraba bajando el último escalón cuando resbalé terriblemente.
Cerré los ojos y ... en vez de intentar agarrarme a algo, asumí mi doloroso destino.
Al abrir los ojos, visualicé una camiseta que se me hacía familiar. Levanté la mirada y me sonrojé catastróficamente.
Él, me tenía agarrada por la cintura y me apretaba fuertemente contra su pecho. Mientras, me miraba fijamente con una sonrisa perturbadora. Fruncí el ceño y me límite a bajar la cabeza.
- Jess. Algún día no estaré para salvarte el pellejo - sonrió satisfecho.
- G...Gracias - tartamudeé al mismo tiempo que me separaba de él.
- Tienes que tener más cuidado. No quiero que ocurra una catástrofe - mencionó preocupado.
Mentira, ya ha ocurrido.
- Oye, ¿tienes hambre? - se rascó la nuca con inseguridad.
- Con el susto se me ha pasado.
- Vamos a comer - susurró.
A veces, resultaba ser muy autoritario. Tal vez, le ayudaba a protegerse a sí mismo y a los que le rodean.
Le seguí hasta la cocina y me apoyé en la isla del centro de la misma mientras Coque sonreía maliciosamente.
- ¿Qué quieres comer? - preguntó mientras buscaba por los laterales de la encimera los utensilios de cocina.
Te quiero a ti. Aquí y ahora pero desgraciadamente, tienes novia y eso me intimida a ratos.
- Una ensalada. Me conformo con algo ligero - susurró sin mirarle.
- Vale. Buena elección - abrió una de las lacenas que formaban la cocina y extrajo un delantal. Decidió ponérselo aunque no podía atarlo por detrás.
Me separé de la isla acercándome a él. Le cogí de las manos apartándoles. Él, no se quejó ni balbuceó ni una palabra. Le até con delicadeza el delantal haciéndole un doble nudo. Al terminar, se giró y me miró divertido.
- Gracias Jess - sonrió poniéndose manos a la obra.
Tenía que reconocer que estaba increíblemente sexy, embriagador y fascinante con aquel delantal.
Semejaba todo un profesional en la cocina aunque fuese exactamente todo lo contrario. Me mordí el labio y saqué del bolsillo de atrás de mis shorts, el móvil.
El silencio nos consumió mientras Coque. Rebuscaba en la nevera los ingredientes para realizar la ensalada.
- ¿Cuál es tu canción favorita? - pregunté mientras me sumergía en el mundo de "ITunes".
- ¿Por qué lo preguntas? - sonrió mirándome fijamente.
Le miré poniendo los ojo en blanco. Él entendió perfectamente mi gesto, dejó lo que estaba haciendo y situó frente a mi cruzando los brazos.
- It´s All Okay de Julia Stone - anunció sonriéndome.
Rápidamente la busqué y la descargué al momento. Subí el volumen y le dí al "Play".
La voz de Julia no tardó en invadir nuestros sentidos. Era una canción realmente preciosa y triste.
Comencé a bailar levemente al ritmo de la música, cerré los ojos y me imaginé mi propio paraíso.
Al poco rato, sentí como unas manos me rodeaban por la cintura. Abrí los ojos mientras colocaba mis manos encima de las suyas.
- Encajan - susurré sin darme cuenta. Me ruboricé y elevé la mirada mientras él se zarandeaba de un lado a otro sin mover los pies de su sitio. Mantenía los ojos cerrados y cada vez me apegaba más a él.
- Jess, ¿qué sientes por mi? - abrió los ojos observando mi reacción.
El teléfono de Coque comenzó a sonar. Me soltó y se separó de mí.
La verdad es que por una vez ... me había librado.
Me senté en la encimera de la cocina mientras observaba la destreza de Coque hablando por teléfono.
- No, te he dicho que no... Gilipollas - sonrió con voz infantil - Deja de reírte de mi...Venga, nos vemos...Hasta la próxima - colgó y me miró fijamente desde la otra punta de la cocina.
- ¿Qué voy a hacer contigo Jessica? - sonrió mientras volvía a ponerse con la ensalada.
- ¿Asesinarme? - le miré impasible - Es una opción.
Asintió sin decir nada mientras sonaba "Ghost Story de ColdPlay". Coque me miró levantando una ceja, dejó el cuchillo a un lado y tomó el bol en la mano.
- ¿ColdPlay? - preguntó sorprendido.
- ¿No te gusta? - anuncié con ignorancia, sin mirarle.
- Si, ¿te gustan las boybands? - siguió interrogándome.
- ¿Por qué lo preguntas? - pregunté confusa.
- One Republic, ColdPlay, Auryn...
- Pues si, me encantan - susurré.
- Ah, vale - siguió cocinando. Metió la lechuga en la ensaladera y le añadió los tomates recién cortados.
Lo miré detenidamente hasta que no aguanté más el silencio que inundaba la estancia.
- ¿Te gustaba cantar?
- Bastante - sonrió.
- ¿Y...cómo se lo tomaron tus fans al informarles de que abandonabas el mundo de la música? - me tocaba a mi interrogarle ahora.
- Pues...ya sabes. Se decepcionaron pero poco a poco lo fueron superando.
- ¿Perdiste muchos seguidores?
- Llegaba casi al un millón de seguidores así que fíjate - susurró como acordándose de vagos recuerdos.
- ¿Por qué lo dejaste? Te encantaba cantar, tenías millones de fans, el mundo estaba rendido a tus pies... No logro entenderlo - protesté.
- No me gusta hablar de eso - se negó en seco - Bueno, sólo me faltan las aceitunas y listo.
Se acercó a la nevera por enésima vez ya. Me bajé de la encimera y me coloqué frente a él impidiéndole el paso.
- No cambies de tema. Te advierto que puedo ser muy agresiva - le amenacé.
- No cambié de tema.
- Claro que lo hiciste y lo estás volviendo a hacer -insinué.
- Oye, no quiero hablar del tema - dijo intentando avanzar.
Le volví a impedir el paso.
- Pero yo si quiero.
- ¿Quieres saberlo? Vale - se cruzó de brazos desafiante - Déjame coger las aceitunas, termino la ensalada y te lo cuento.
- Está bien. Me parece justo.
Y así hice. Me aparté y él cogió las aceitunas. Las vertió en la ensalada con escaso perfeccionismo.
- Listo. Siéntate en la mesa - me mandó y obedecí.
Cogió dos boles y repartió la ensalada entre los dos. Al mismo tiempo, yo, me encargué de preparar la mesa para cenar.
Cogió una botella vino y la colocó sobre la mesa.
Se sentó y me ofreció la ensalada.
Comenzamos a comer y al terminar, recogimos todo entre los dos.
Al acabar de recoger, nos volvimos a sentar el uno frente al otro.
- Cuéntame - susurré con dulzura.
- Abandoné la música por mi carrera profesional y también por Miriam.
- Espera. ¿Qué tiene que ver Miriam en todo esto? - pregunté aturdida.
- Su sueño es ser cantante. Le robé su sueño y... me sentía fatal, ella me guardaba rencor y no lo aguanté más. Básicamente renuncié por ello - exclamó bajando la mirada.
Le cogí de la mano y lo observé con cariño.
- No dejes que tu hermana te destruya tus propias emociones. Si te gustaba vuelve a por él. Vuelve a por tu verdadero sueño - le sonreí.
- Gracias Jess por apoyarme pero ese mundo a terminado radicalmente para mi...
{Fin del FlashBack}
Seguí ignorándole. Él se acercaba a mi y yo le venía con las típicas excusas. Cuando le tenía cerca de mi no podía dejar de pensar en Érica y eso me intimidaba. ¿Cómo podía estar saliendo con ella? ¿Por qué lo oculta? ¿Enserio siento algo por él? A veces, me pasaba horas y horas encerrada en mi cuarto para no cruzarme con él. Cuando lo veía, los ojos se me llenaban de lágrimas y era imposible no sentirme con una completa idiota. No podía dejar de pensar en él, trasnochaba por las noches y la cabeza se me llenaba de preguntas.
{FlashBack}
Jueves, 2 de junio
Volvía de mi running diario. Necesitaba llegar a casa y tumbarme en el sofá y después darme un baño de agua fría.
Abrí la puerta ya que me habían prestado una copia de las llaves. Me dirigí con rapidez a la sala de estar mientras respiraba con dificultad.
Maldición. Al asomarme por la puerta escuché una voz familiar. Mierda, Coque.
Me llevé las manos a la cabeza y suspiré pesadamente.
Él se encontraba hablando por teléfono.
- No...¿Cuántas veces te he dicho que te quiero?...¿Perdona? Habrás perdido la cuenta porque... No, él problema no es ella, eres tú...Si, ¿qué coño pasa?...Vamos, no me vengas ahora con el cuento de "Estoy celosa por esa chica"...No, no pienso darte más explicaciones. Me he cansado...Piensa lo que quieras...¿Qué yo te he dicho qué? Mentirosa de mierda... - su tono de voz iba aumentando cada vez más.
Creo que estaban hablando de mi y la idea no me gustaba.
Me dí la vuelta e intenté que no se fijara en mi.
- Jess - escuché justo detrás de mi.
Dibujé en mi rostro una falsa sonrisa, apreté los puños y me giré para mirarle.
- Coque - mencioné con emoción falsa.
- Oye, lo que acabas de escuchar ... - sonrió.
- No tienes porque darme explicaciones. ¿Hablábais de mi? - pregunté con curiosidad. Aunque...ya sabía la respuesta.
- Si... Hablaba con Érica. El sábado pasado teníamos planeado ir al cine juntos y tuve que cancelarlo por culpa de quedarme contigo. Ella aún sigue mosqueada por haberle dejado plantada.
- Entiendo. Pues...espero que se solucione.
- Gracias Jess - murmuró mirándome fijamente - vaya, veo que acabas de llegar de correr.
- Ya ves, creo que voy a ducharme. Apesto a sudor - sonreí.
- Supongo que te sentará bien - susurró - Adiós.
- Hasta después...
{Fin del FlashBack}
No soportaba mis encuentros con Don Perfecto. Me sentía siempre ridícula ante cualquier comentario que hacia y no me consideraba capaz de tener una seria conversación con él.
Necesitaba alejarme de él pero me resultaba muy complicado ya que se encontraba en todas partes.
{FlashBack}
Viernes, 3 de julio
Eran exactamente las 7:39 de la mañana. Miriam dormía profundamente desde hace horas y yo no podía conciliar el sueño. Necesitaba ir al baño pero con la mala suerte que tuve durante estos días... no quiero arriesgarme.
Traté de no dar muchas vueltas ni de hacer ruido por miedo a despertar a mi compañera.
¿Qué hacía yo despierta a estas horas? ¿Por qué no podía pegar ojo?
" Te estás enamorando y lo sabes..." sugirió la voz de mi subconsciencia.
- ¿Y tú que sabes? - pronuncié en alto sin darme cuenta.
Miré al techo pensativa. Se podía escuchar el viento abrumador desde donde yo me encontraba. Parecía tranquilo sin ningún tipo de problema ni sin ninguna preocupación. ¿Por qué siempre pensaba en lo negativo de las cosas? ¿Tal vez debería de comenzar a pensar en positivo?
Veamos...Es la primera vez que duermo en casa de mi mejor amiga y... su hermano.
Mierda, ¿otra vez tú? ¡Vete de mi mente!, gritaba mentalmente a mi subconsciencia.
Vaya...esto no parece funcionar.
Cogí el móvil de la mesita de noche y abrí el Twitter. Tenía varias notificaciones y entre ellas me sorprendió ver una de Coque.
Lo leí:
* En el lugar perfecto con la chica perfecta ❤
👉@JessicaVoe👈
Vaya, ya no me acordaba de aquella foto que nos sacáramos en la piscina.
Fue cuando Coque me empujó a la piscina como venganza y aprovechamos para sacarnos la foto.
La verdad es que salimos estupendos. Se notaba que nos lo estábamos pasando a lo grande.
No me lo pensé dos veces y le dí a "Responder".
Puse:
@Coquito3000 Tú si que eres perfecto...
Sonreí y lo envié.
Para conciliar el sueño, decidí ponerme a leer algunos de los comentarios de las fans.
@Coquito3000 @JessicaVoe Puta envidia es lo que siento.
@Coquito3000 @JessicaVoe Cuando veo la foto me imagino que yo soy ella.
@Coquito3000 @JessicaVoe ¿Estáis saliendo? ¿Enserio?
@Coquito3000 @JessicaVoe Me alegro por vosotros...
La verdad es que me resultaba muy divertido pero entre ellos hubo uno que me llamó muchísimo la atención. Se trataba de Érica.
Leí el tweent que me dejó completamente de piedra. Ahora si que no podría dormir tranquila y en paz... Esto se estaba pasando de la raya.
{Fin del FlashBack}
Resumiendo...fue una de las semanas más complicadas de toda mi vida.
Mis encuentros con Coque, mis intentos de no encontrármelo, su novia asesina, el insomnio producido por mis pesares pensamientos... Estaba dentro de una burbuja que en cualquier momento podría reventar. Todo esto me resultaba cada vez más conflictoso.
Despertamos a las 5:13 de la mañana pera empezar a prepararnos para la firma que sería a la 13:00.
Coque nos preparó unas tortitas que tenían muy buena pinta pero ya sabéis lo que dicen: "Las apariencias engañan" y más todavía con Coque de chef.
Al terminar de desayunar, Miriam y yo nos fuimos a preparar. Teníamos poco tiempo así que buscamos la ropa con rapidez y comenzamos a cambiarnos.
Nos decantamos por esto y bajamos a la sala de estar para aguardar por nuestro chófer:
MIRIAM:


JESSY:


Al llegar, Coque nos miró a las dos detenidamente, de arriba a abajo como se suele decir.
- Señoritas, Auryn las espera - sonrió haciendo una reverencia.
- Claro, hermano - se rió al igual que él.
Salimos de casa y nos subimos al Audi Gris de Coque. Era muy confortable, cómodo y reluciente.
Miriam me dejó ir en el asiento de copiloto, al lado de Coque. Aunque, insistí en que fuera ella. Miriam, me obligó a ocupar su lugar.
Coque se dispuso a iniciar el recorrido hasta el Carrefour y mientras tanto, Minnie se colocó los cascos y empezó a escuchar música tranquilamente durante el trayecto.
Eso me tranquilizó. Miriam cuando escuchaba música con los cascos subía a tope el volumen del dispositivo y no podría oírnos. A lo mejor, sabía leer los labios. No creo.
Seguí pensando detenidamente en la noche del viernes, cuando Érica respondió a nuestra foto en la piscina. Cada vez que lo pensaba me ponía aún más rabiosa.
- He visto tu comentario en la foto nuestra que colgué - no me miró solamente se concentró en la carretera.
- Ohh...¿si? - me sonrojo.
- Si. Ya sabes que me interesas - sonrió guiñándome un ojo.
- ¿Leíste el comentario de tu novia? - dirigí la mirada hacia la ventanilla del coche y me limité a observar detenidamente los paisajes que avanzaban a la vez que nosotros.
- Pues...
- ¿Te parece normal? - le interrumpí cogiendo el móvil del bolsillo izquierdo de mi pantalón - Mira.
- Estoy conduciendo - se excusó.
- Te lo leo yo, no te preocupes. " @JessicaVoe @Coquito3000 Preciosa si. Una cosa, ya veo que os cuidáis mutuamente. No sé como pudiste dejarme colgada por esta."
¿Quieres que te lo vuelva a leer? - grité cabreada.
- No, no hace falta - sugirió sin prestarme atención.
- Vamos. ¿No opinas nada sobre todo esto? - aumenté el tono de voz.
- ¿Qué coño quieres que haga? ¿Matarle? No Jessy, no haré absolutamente nada - me miró levantando el tono de voz.
- Vale, entonces lo haré yo - le desafié.
- ¿Qué vas a hacer? - preguntó temeroso.
- Lo que debía hacer hace mucho tiempo - susurré dejándole con intriga.
Entré en Twitter y después de releer el tweent de Érica, pulsé "Responder".
@Érica23 Si te dejó plantada por mi, te jodes y te enfrentas a ello. Y sí, nos lo pasamos genial. Gracias.
Lo envié y Coque me miró impasible; frunciendo el ceño.
- ¿Qué has hecho? - me preguntó mientras esperábamos a que el semáforo se abriera.
- Míralo tú mismo - le entregué mi móvil.
Después de unos segundos, Coque me miró horrorizado.
- ¿Eres gilipollas o intentas hacértelo? - exclamó con furia en su mirada.
- Es mi Twitter y puedo contestar lo que a mi me dé la gana. Tú has accedido a no ayudarme a si que ya esta. No dejaré que ella se meta en donde no le llaman - le expliqué.
- Borra esto ahora mismo - susurró más calmado. Al ver que yo no reaccionaba se enfureció aún más - Que lo borres - me gritó.
- Te he dicho que no voy a hacerlo.
Coque me miró poniendo los ojos en blanco al mismo tiempo que su mirada se endurecía y sus labios abandonaban su color rojizo.
Me volvió a mirar y abrió la puerta del coche, salió y chasqueó los dedos.
- ¿Qué coño haces? El semáforo no tardará en abrir - mencioné.
- No pienso seguir tus consejos. Por tu culpa he acabado así. ¿Por qué has entrado en mi vida Jessy? ¿Por qué coño lo has hecho? - gritó con lágrimas en los ojos mientras caminaba de un lado a otro intentando no dirigirme la mirada.
Miriam dormía complacientemente. Salí del coche y en poco rato me encontré frente a él.
- Oye, no quiero arruinarte la vida, ni mucho menos pero el destino hizo que nos conociéramos y ahora que te conozco... no soportaría perderte - bajé la cabeza ruborizada.
- Tus palabras me la sudan. Érica está histérica conmigo y cuando lea el tweent que le mandaste lo estará aún más - se explicó sin mirarme.
- Lo borraré si eso es lo que quieres pero escúchame.
- No quiero escuchar más falsedades. Guardatelas para ti - unas lágrimas rozaron sus mejillas mientras gritaba intensamente.
- Por favor, escúchame - me lamenté mientras pequeñas gotas de agua salían por mis ojos.
- Déjame, por favor - susurró sin fuerzas para seguir gritando.
- Oye, lo que le sucede a Érica es que está celosa. Desde que nos conocimos pasamos la mayoría del tiempo juntos y ella realmente no lo entiende. Aparte de pasar tiempo contigo no sé que pude hacer para que te enfadases de esta forma conmigo.
- Pasar de mi, hacerme caso cuando a ti te dá la gana, darme falsas esperanzas, intentar estropear mi relación con Érica... ¿Te parecen motivos suficientes porque puedo seguir? - gritó.
- ¿Intentar que rompas con ella? Vamos - pusé los ojos en blanco y dejé de mirarle fijamente.
- Tienes algo en contra de ella. No sé lo que es.
- Es que no es ella. Soy yo - miré mis manos entrelazadas mutuamente.
- ¿Qué sientes por mi Jessy? Es que aún no lo tengo claro.
- Pues...que voy a sentir... - susurré mirándome los nudillos.
- Cuando estamos juntos todo es perfecto pero en cambio...pasas de mi cuando a ti te dá la gana. No te entiendo de verdad. ¿Qué pasa? ¿Por qué estás distante y al mismo tiempo, eres amable? - meneó la cabeza en modo de negación y me miró por primera vez.
- Tengo miedo de quererte... Eso es lo que me pasa - me sequé las lágrimas con delicadeza y sonreí apeteciblemente.
- No...
- Todas las personas a las que he querido y aún sigo queriendo o han muerto o están a punto de hacerlo. Aprendí a sobrevivir sin encariñarme con las personas que me rodean porque al perderlas sufriré y no quiero sufrir más, Coque. Traté de alejarme de ti por Érica y porque estoy empezando a quererte y no ... - empecé a sollozar y no pude continuar.
- Es que te quiero - seguí llorando en sus brazos hasta que el ruidoso sonido de las bocinas de los coches nos despertó llevándonos a nuestra propia realidad.
- Perdóname por todo lo que te hice - me alejé de él y me limpié las lágrimas de los ojos.
- Ya está. Olvidémoslo. ¿Subimos? - sonrió cogiéndome de la mano.
- Claro, vamos.
Rápidamente ocupamos nuestros puestos anteriores y volvimos a emprender el viaje con la suspicacia y la tranquilidad de que nadie nos hubiera escuchado y de que Miriam aún siguiese durmiendo.
Narra Miriam:
El camino se me hizo muy corto ya que sin darme cuenta me quedé dormida mientras escuchaba música. Coque y Jessy mantuvieron una conversación pero no logré escuchar nada de lo que decían.
A veces, odio los cascos por eso.
- Es aquí - susurró Coque - Bueno, ¿lleváis todo lo necesario? - me miró sonriente.
- Si, tranquilo - respondió Jessy.
- Bueno... pues entonces...que disfrutéis y si necesitáis algo me telefoneais - sonrió.
Salimos del coche y miramos fijamente a Coque.
- Gracias, tú también. Disfruta de tu soledad - le sonrió - Te echaré de menos.
- Y yo a vosotras - nos miró arraigado.
- Chao, hermano. Te mandaremos fotos - me regobicé.
- JAJA - exclamó.
- Muchísimas gracias por traernos, tonto - sonreí besándole la mejilla.
- Venga, adiós - se despidió con una sonrisa y encendió el vehículo. Se marchó mientras nosotras emprendíamos el camino hasta la firma de discos.
Miré al mi alrededor.
"Lo había conseguido".








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