jueves, 31 de julio de 2014

CAPÍTULO 11: UNA TARDE SIN FIN



DÍA: 26 DE JULIO










Narra Jessy:


Me levanté por la mañana pensando en que era el día de mi cumpleaños. La ilusión recorría mis sentidos. Aún en pijama, fui rápidamente a desayunar, bajando las escaleras con torpeza. Allí me encontré con mi madrastra que le estaba preparando el biberón a mi hermano.
Sonreí al verle vestido de mono con esas orejas tan grandes que sustituían a las suyas tan pequeñitas.





Mi madrastra no me saludó. Me miró con rabia y me ignoró. Supongo que le importaría una mierda mi cumpleaños.
Se fue al cuarto del bebé para darle el biberón.Yo, me preparé un poco de leche con cereales y me bebí un vaso de zumo de naranja natural.


Más tarde, a las 15:00.  Me dirigí a mi cuarto para vestirme más elegante. Había quedado a las 17:00 con Miriam y pensé en dar un pequeño paseo antes para calmar mis pensamientos y desintereses.

Me puse un top amarillo racatado y por encima, una blusa azul muy cool. Luego, unos pantalones cortos a juego con el top y unas sandalias de tacón al estilo bailarina. Finalmente, escogí un bolso que completaba perfectamente todo el conjunto.





Bajé a la cocina, me precipité a salir por la puerta cuando mi madrastra apareció cogiéndome del brazo con brusquedad. En sus ojos inundaba la rabia por encima de todo.

Esperé a que pronunciase palabra:


- Bonita, ¿A dónde crees que vas? - susurró mientras fruncía el ceño.

- He quedado con Miriam. ¿A ti qué coño te importa?

- ¡¿Cómo te atreves a responderme de esa forma!?- gritó mientras me daba una bofetada con mucha ira guardada.

- ¡Gilipollas! ¿Pero a ti que te pasa? He cumplido los 18 años ya no puedes hacer lo que tú quieras conmigo - grité mientras abría la puerta.

- Te he dicho que mientras yo este aquí, tú harás lo que a mi me dé la gana - me devolvió el enfado cerrando la puerta principal compulsivamente.

- No, no lo haré - respondí sin fuerzas para gritar.

- ¡¡¡Vete!!! ¡¡¡Lárgate de esta casa!!! - me golpeó el brazo con frialdad.

- Encantada - dije haciendo una reverencia.

- Después no volverás nunca más a poner un pie en esta casa.

- Ohh, que miedo...

- No es ninguna broma. Eres mayor de edad para convivir con tu hermano y conmigo y como no puedo obligarte a quedarte pues te echo. Eres completamente libre como soñabas - pronunció abriendo la puerta - Desde ahora tú ya no perteneces a esta familia.

- ¿Perdona? El apellido sigue siendo el de mi padre y el de mi madre biológica.

- Si, ya veo. Tu madre te abandonó por completo sin importarle lo más mínimo.
No te aguantaba y no me extraña - anunció con serenidad.

- Se fue por una razón. Tú no sabes nada así que no te atrevas a meter a mi madre en esto.

- Aquí tienes, las maletas con tu ropa y tus cosas. Y ahora vete de mi casa. ¡¡¡No quiero que vuelvas más!! - gritó cogiendo las maletas y lanzándolas al exterior de la casa.

- Tú lo tenías planeado desde el principio. No me puedo creer que estés haciendo esto - susurré.

Hablaba como diciendo "¿Quién es la mala ahora?".

- ¡Qué te largues! - volvió a gritar.

- ¿Enserio?

- Soy la que manda en esta casa desde que tu padre falleció así que te ordenó que te vallas de esta casa ahora mismo - volvió a anunciar.

- Si papá estuviera aquí no permitiría todo lo que estás haciendo.

- No me hagas reír, por favor - puso los ojos en blanco - "Mi padre ha muerto y mi madrastra me maltrata. Pobre de mi" ¿No es así? - rió.

- Oye, papá me adoraba y si él estuviera vivo seguiría cuidando de mi. Tú siempre me odiaste en cambio él, sólo él fue el que me daba el biberón,el que me cambiaba los pañales,el que me cuidaba cuando estaba enferma,el que me enseño a caminar,el que me enseño a decir papá, el que cuando tú
te ibas de fiesta se quedaba cuidando de mi, el que me enseño a andar en bici,el que me ayudaba con los deberes,el que me apoyaba cuando me esforzaba por algo, no lo conseguía y él me daba fuerzas,
el que se ilusionaba al verme crecer,el que me leía un cuento cada noche,el que me daba un beso y me decía que me quería y el que siempre estaba a mi lado porque me quería - comencé a llorar mientras la imagen de mi padre retumbaba mi mente - Y tú nunca me demostraste cariño, siempre
me ignoraste y pasaste de mi y mi padre sólo mantenía su relación contigo por mi porque tú eras la que trabajas - comencé a llorar más fuertemente. Todo lo que dije, tenía muchas ganas de soltarlo algún día y justamente hoy me desahogué profundamente.





- Tienes razón cuando dices que nunca te quise... ni te quiero - susurró manteniendo su compostura.

- Mi padre daría su vida por mi y yo, también daría ahora mismo mi vida por él.
Y sé, que tú en tú santo juicio ofrecerías tú alma por salvarme ni siquiera derramarías una lágrima en mi tumba - dije como pude mostrándome distante y atónita.


- Acéptalo de una puta vez. Tú padre a muerto desde hace un año y ahora yo he tomado las riendas de esta casa.
Déjate de sermones y lárgate - inmune a mis palabras, me miró desafiante.

- ¡¡¡No pienso irme!!! - grité sin mirarle a los ojos.

-  No quieres irte por las buenas pues... te irás por las malas - me empujó con brusquedad y al resbalar con el escalón de la puerta principal...

Miré al mi alrededor durante unas milésimas de segundo. Recordé las palabras de Coque:

"Jess, algún día no estaré para salvarte el pellejo" Ese día había llegado. Lamenté que justamente fuera hoy.

Me caí fuertemente sobre una roca y al escuchar la puerta cerrarse bruscamente, me mareé quedándome completamente inconsciente.

- ¿Estás bien? - susurró una voz anciana.

Abrí los ojos y me encontré recostada en el suelo. Esperé un rato hasta que mi vista se aclaró y pude comprobar sin dificultad alguna de quien era esa voz siniestrosa.

-¿Qué ha ocurrido? - susurré llevándome las manos a la cabeza ya que me dolía - ¿Señora Williams?

- Si, pasaba por aquí y te he visto herida e inconsciente así, que intenté despertarte de todas las formas posibles. ¿Recuerdas qué o quién te ha hecho esto? - se explicó la vecina de al lado.

- Gracias y no, no recuerdo nada - mentí sabiendo que si decía la verdad, culparían a Vanessa de maltrato superior - Oye, debo irme - dije intentando erguirme.

- No, ven conmigo. Te limpiaré las heridas - susurró ayudándome a levantarme.

- Gracias, señora William pero no hace falta. Estoy bien - intenté sonreír sin resultado alguno.

- Si, ven - me agarró de la mano conduciéndome hasta su casa - ¡Mis rosales! Espera aquí - gritó comenzando a correr mientras me soltaba la mano.

El gato del señor Ewder estaba comiendo las hojas de los rosales de la señora Williams. Adoraba a ese gato. El señor Edwer y la señora Williams comenzaron a discutir fuertemente.

Aproveché el momento para salir corriendo de allí. No sabía a donde dirigirme. Cualquier persona que pasase por mi lado intentaría ayudarme por estar levemente herida.

Me acordé de las dos maletas que llevaba arrastras y abrí una de ellas, donde se encontraba mi ropa.
Cogí un sombrero y me lo puse en la cabeza tratando de cubrir la herida.

Sin más, decidí encaminarme a casa de Miriam. Era el lugar que me quedaba más cerca.

Llegué mirando a los alrededores y llamé a la puerta...




Narra Coque:


Miriam y yo estabamos conversando tranquilamente mientras arreglábamos la sala para el cumpleaños de Jess.

- ¿Crees que le gustarán los globos de colores? - mencionó emocionada.

- ¿A quién no le gustan? - sonreí mientas me bajaba del taburete, el cual me ayudó a colocar la mayoría de los globos.

- Necesitamos serpentinas rosas y blancas. ¿Y que tal si contratamos un payaso? - gritó emocionada mientras aplaudía.

- ¿Un payaso? ¿Enserio? - abrí los ojos y la miré fijamente.

- ¿Qué? A los tres años papá y mamá me celebraron mi fiesta de cumpleaños y contrataron a un payaso muy divertido. Nos lo pasamos genial - mencionó mientras ponía un cartelito en cada una de las sillas para que supieran donde debían sentarse.

- Miriam, tenías tres años y Jessy tiene dieciocho - sonreí al comprobar que lo del payaso iba enserio.

- Bueno...

- Olvídate del payaso - puse los ojos en blanco.

- Vale...¿Dónde están las serpentinas? - se enfurruño y luego, volvió a emocionarse. Su bipolaridad me desconcierta a veces.

- Están enfrente del baño de arriba, en un estante del pasillo.

- Voy a por ellas - sonrió mientras me daba un beso en la mejilla - Espérame...

Ladeé la cabeza de un lado a otro y proseguí con los dichosos globos. ¿Por qué se desinflan?

El ruidoso sonido del timbre de la puerta principal interrumpió lo que estaba haciendo.

- ¡¡¡Coque!!! ¡¡¡Ve a abrir la puerta!!! Yo no puedo - gritó Miriam desde las escaleras.

- Voy - susurré consternado. Me dirigí hasta la puerta principal mientras seguía inflando el globo de antes.

Abrí la puerta lentamente y vi a Jessy.
Al verla, me quedé de piedra y el globo salió volando de mi boca dejando un chirriante sonido hasta que se desinfló.
Nada más verme, Jessy se abalanzó sobre mi.


- Jessy, ¿qué coño haces aquí? - dije apartándola de mi.

- Tienes que ayudarme, por favor - susurró mientras se quitaba el sombrero dejando una herida a la luz.

- ¿Jessy qué te ha pasado? ¡Estás sangrando! - grité inconscientemente mientras intentaba comprobar la herida.


- Si lo sé. Siento aparecer aquí, sin avisar pero...

- Déjate de peros. Voy a curarte eso ahora mismo.

- ¡¡¡Coque ven a ayudarme con esto!!! - gritó mi hermana desde la sala.

- Tengo visita, ocúpate tú mientras tanto - le devolví el grito.

- Vamos a mi cuarto - susurré mientras cogía a Jessy del brazo con suavidad y le ayudaba a dirigirse hasta allí.

Jessy es una chica desgraciada, siempre le pasa de todo.

- Siéntate, por favor - anuncié señalándole la cama mientras cogía un botiquín de enfermería.

- Voy a limpiarte la herida de la frente y la de la cabeza. Aún sigues sagrando. Luego, me cuentas que te ha ocurrido - susurré mientras me plantaba frente a ella y dejaba el botiquín al lado de ella.

- Si, por supuesto. Gracias - sonrió sin ganas.


Sonreí para consolarla y para curarle la herida, usé algodón y un poco de alcohol.
La herida parecía bastante profunda pero aún así no llegó al cráneo. Sólo se había golpeado la frente y el lado de la cabeza. Antes de nada, cogí un trapo húmedo y limpié la sangre que aún no había dejado de cesar.

La verdad, creo que sería mejor llevarla al hospital y que se ocuparan de ella, que le diesen puntos. Pero... aún así., decidí curarle y si veíamos que empeoraba lo mejor sería llevarla al hospital.
Cuando la herida dejó de sangrar, la desinfecté con alcohol usando un algodón.

- Auuhh - se lamentó en un susurro.

Sonreí poniéndome a su altura.

- No te rías de mi - dijo mirándome fijamente.

- ¿Te duele? - pregunté.

- El alcohol me...escuece - se sonrojó.

- Tranquila, ya falta poco - susurré.

- ¿Crees que me quedará cicatriz? - dijo.

- No, tu médico es muy precabido - sonreí mirándola de reojo - Voy a suturarte.

- ¿Tienes material para hacerlo?

- Por supuesto, soy todo un profesional - sonreí mientras me levantaba y me dirigía al botiquín - Vale. Veamos...Hilo, aguja, portaagujas, mosquito, grapadora precargada y el quitagrapas - dije en alto para mi mismo.

- Me das miedo - susurró Jessy al acercarme a ella.

Sonreí.

- ¿Has suturado más veces? - susurró preocupada.

- Oye, ¿ confías en mi? - susurré apartándole un mechón de pelo del rostro.

- Emm... - pensó.

- Vamos... ¿Tienes que pensarlo? - la miré fijamente.

- No me mires así. Era una broma - sonrió - Por supuesto que confío en ti.

- Venga mentirosa - le cogí de la mano -  Ponte de pie, serán unos segundos.

- ¿Me va a doler? - susurró mientras la ayudaba a levantarse.

- Un poco pero tranquila. Yo estaré aquí - sonreí con ternura mientras le soltaba la mano y me ponía a su altura - ¿Lista? - pregunté mirándola fijamente mientras le acariciaba la mejilla.

- Lista - susurró mientras cerraba los ojos temerosa.

Cogí los utensilios de medicina necesarios y comencé.
Ella ante un primer impulso se agarró a mi sujetándome por los hombros.

- Si, agárrate a mi. No quiero que te desmayes - sonreí compadeciéndome.

Abrió los ojos y me miró fijamente. Estábamos apenas a unos pocos centímetros de distancia.
Al volver a fijar otro punto, ella me agarró fuertemente clavándome las uñas y cerró los ojos al mismo tiempo soltando un leve gemido de desagrado.

- Tranquila, vas a arrancarme el brazo - sonreí mientras la observaba fijamente mirando de reojo la grapadora que tenía en la mano.

- Esto es peor que cuando eres virgen y lo haces por primera vez - volvió a cerrar los ojos cuando sintió de nuevo el pinchazo de la grapadora.

- Y eso que aún no lo has probado - sonreí bajando la cabeza.

- ¿ Y tú que sabes si lo hice o no? - dijo molestada ante mi comentario mientras volvía a fijar otro punto.

Al escuchar sus palabras, me paré en seco.

- Espera, ¿qué? - la miré fijamente - ¿Ya lo has hecho? - me quedé inmóvil.

- No es el momento para hablar de mi primera vez - abrió los ojos interpretando mi expresión.

- Madre mía. ¿Cuántos años tenías? - reaccioné y seguí con los puntos.

- Catorce - se lamentó mientras respondía.

- ¿Qué? Cuántas - susurré mientras terminaba de suturarla.

- No las conté pero bastantes - gimió por última vez.

- Jess, estoy impresionado - dije mientras dejaba la grapadora a un lado.

- ¿Por lo que te he dicho o por aguantar los puntos? - preguntó mientras le colocaba la venda.

- Por lo que me has dicho.

- Nadie lo sabe. Eres el único - me guiñó un ojo mientras me soltaba los hombros.

- Bueno... parece que la herida es profunda y si los puntos no aguantan tendré que llevarte al hospital - sonreí sonrojándome.


- Gracias pero no hará falta acudir al hospital. No sé que haría sin ti - bajó la cabeza mientras se miraba los dedos de las manos.


- Nada. Ya sabes que estoy aquí para lo que necesites - sonreí con dulzura mientras guardaba los utensilios en el botiquín.

- Bueno, ¿quieres que te cuente porque me ocurrió esto? - dije señalando la frente mientras me sentaba en la cama.

- Por favor - sonreí aliviado - Si quieres, túmbate en la cama.

Se tumbó sonrojándose y yo me senté a los pies de la misma.

- Te golpeaste con algo. ¿Verdad? - dije.

Asentió y prosiguió.

- Al despertar, discutí con mi madre de nuevo. No se acordó de mi cumpleaños y yo misma se lo recordé. Al decirle que era mayor de edad y que ya no tenía que hacerle caso, me echó fuera de casa. Por eso, traigo las maletas.

- Es horrible.¿Cómo una madre puede echar a su propia hija de su casa? Y lo de la herida en la frente... ¿Cómo te la hiciste? - pregunté intrigado mientras le acariciaba las piernas.

- Como yo no estaba dispuesta a irme. Ella me empujó y resbalé cayendo sobre una roca.

- Y te hiciste la herida - bajé la cabeza mientras mi cara cambiaba drásticamente. Igual, que mi estado de humor - Oye Jess, sino tienes a donde ir... a mi no me importa que te quedes en nuestra casa el tiempo que quieras y necesites. Creo que por Miriam tampoco habrá ningún problema - le acaricié la mano.

- Si, gracias. Me quedaré si no es molestia. Buscaré en cuanto pueda un piso de alguiler - se acurrucó mientras me miraba fijamente.

- Claro, puedes quedarte le tiempo que haga falta. Sólo relájate - sonreí dulcemente.

- Me sentiría mejor si te tumbaras a mi lado - hizo pucheros para convencerme.

- Está bien - susurré poniendo los ojos en blanco - Hazme sitio - sonreí.

Me acurruqué a su lado. Ella, se dió la vuelta y se apoyó en mi pecho con ternura.
Cerró los ojos mientras le acariciaba el cabello.






- En la discusión nombró a mi padre y yo le dije que si él estuviera aquí no permitiría que me echara de casa y ella me respondió diciendo que mi padre nunca estaría, que estaba muerto.
Tendrías que oírle, sonó como si mi padre ya no le importara, como si no dejase cicatriz su muerteen la vida de ella - se pusó triste y la abracé con fuerza. Ella, comenzó a llorar en mis brazos. Creo, que estaba realmente más triste por la forma que su madre habló de su padre fallecido que del hecho de que la echara de casa casi a patadas. Me daba muchísima pena los sucesos por los que esta pobre chica tenía que pasar.

- Tranquila, quédate conmigo el tiempo que necesites.

- Gracias por todo lo que estás haciendo por mi.

- Da igual, sabes que somos amigos y puedes confiar en mi para lo que sea - sonrió tiernamente mientras le acarició la mejilla con dulzura limpiándole las lágrimas - Pero sabes que no soporto que llores.

- No lloraré - sonrió mientras me miraba dulcemente - Por cierto, ¿qué tal van las cosas con Érica? - susurró mientras jugaba con el botón de sus shorts.

- Bien, lo hemos solucionado - dije sin mirarle.

- Me haces cosquillas - lanzó riéndose mientras se movía de un lado a otro.

- Ohh, ¿tienes cosquillas? - sonreí poniéndome encima de ella mientras no paraba de hacérselas por todo el cuerpo.

- Pa...paraaa - sonrió mientras no paraba de moverse de un lado a otro.

- Soy muy juguetón - arqueé la ceja con ironía y me acomodé de nuevo a su lado mientras le cogía de la mano con ternura.

- Que mal ha sonado eso - sonrió mirándome fijamente.

- Mal pensada - puse los ojos en blanco - ¿Ves? He hecho que pararas de llorar - sonreí.

- Las cosquillas son mi fuerte... - se mordió el labio sonrojándose.

- ¡Jessy! Quiero decirte algo... - recordé en mi mente las palabras exactas para decirle y sonreí por ello.





domingo, 27 de julio de 2014

CAPÍTULO 10: SUMISA EN TUS ENCANTOS




DÍA: 25 DE JULIO










Narra Jessy: 



Me desperté por la mañana. El mes a transcurrido notablemente bien. Desde la firma han ocurrido numerosas cosas.
Estaba muy contenta aunque tuviese que regresar a casa después de una gran semana con mi mejor amiga.




{ FlashBack }

Domingo, 5 de julio


Nos encontrábamos Coque y yo en su coche charlando apreciablemente:


- Te quiero - le cogí la cara con mis dos manos y le acaricié la mejilla con suavidad mientras me apegaba más a él. Coque se mantenía inmóvil y me miró fijamente buscando la respuesta en mi mirada.

Poco a poco, nos fuimos acercando más sin quitarnos el ojo de encima mutuamente.

- No...no puedo hacerlo - se separó de mi bajando la cabeza con culpabilidad.

- ¿Qué no puedes? ¿Mirarme? - sonreí descaradamente ignorando sus palabras.

- No estoy para bromas, Jess - susurró sin mirarme incorporando su postura.

- Perdona - me disculpé.

- ¿Me pides disculpas por bromear o por intentar besarme? - negó con la cabeza y salió del coche dejándome completamente sóla.


Salí detrás de él cogiéndole del brazo.


- Oye... no intentaba en ningún momento... - bajé la cabeza sonrojándome.

- Tranquila, ha sido culpa mía te he dado demasiadas confianzas. ¿Si? - me miró desafiante.

- Me has...rechazado - sonreí bajando la cabeza.

- Jess, yo...no quiero hablar de esto. Sólo...olvidemos lo que ha pasado. ¿Quieres? - se giró y abrió la puerta con firmeza - ¿no piensas entrar?

- Mi madre me ha...llamado. Tengo que irme. Recogeré mis cosas y me iré a casa - entré con decisión y le miré fijamente sonrojándome.

- Valla, Miriam se disgustará. Bueno...haz la maleta y luego te llevo a casa. ¿Te parece? - me sonrió entrecortadamente.

- Si. Gracias. No tienes porque hacerlo.

- Lo sé pero quiero - subió las escaleras encerrándose en su cuarto.


Vamos...que he empeorado aún más las cosas...¿Qué coño siento por este chico? ¿Por qué me importa tanto lo que piense o deje de pensar sobre mi?

Bueno...al final, Coque me llevó a casa y se despidió de mi al igual que Miriam.
Vanessa me esperaba ansiosa y nada más llegar, me obligó a lavar los platos. Decidí no protestar y tener la tarde tranquila.



{ Fin del FlashBack }



El resto de mes, pasó con normalidad.
Miriam y yo nos veíamos los fines de semana. Coque, al verme, me miraba y a veces, nos quedábamos charlando aunque...estaba frío conmigo, no era el mismo de siempre.
Miriam, Pris y yo comenzamos a quedar para preparar la canción para el concierto.
Pris se unió a nosotras con facilidad y la verdad es que me empezó a caer mucho mejor. Me disculpé con ella por comportarme tan absurdamente el día de la firma y le pedí que se olvidase de todo y que volviésemos a empezar de cero pero esta vez con buen pie. Pris aceptó amablemente.
Al largo del mes, las peleas con mi madrastra fueron aumentando hasta llegar a las manos. Me acostumbré tanto que ya me daba exactamente igual.


Pues...un 25 de julio,  me desperté por la mañana pensando en que mañana sería mi decimoctavo cumpleaños, al fin.
La verdad es que me sentía muy emocionada pero a la vez...llena de tristeza en mi interior.
No dejaba de pensar en lo ocurrido con Coque el día de la firma.

¿Enserio intenté besarle? No estoy segura.







Narra Miriam:


Un día, sólo un día quedaba para el cumple de mi mejor amiga. Tenía un regalo perfecto.
También, planeé una fiesta de cumpleaños en mi casa para celebrar un día tan especial. Invité a treinta personas y me encargué de todos los materiales necesarios para organizarla. Sólo me faltaban los últimos retoques y mañana por la mañana, empezaría a organizarlo todo.
Hoy tenía pensado ir a visitar a Henry, a ver si se había decidido ha contarle a Érica la verdad sobre lo que sentía por ella.
Me levanté y me preparé para ir a su casa.
No me despedí de Coque porque seguía durmiendo así que le dejé una nota indicándole mi paradero.

Y...sin más, me encaminé hasta la morada de Henry. En el camino, estuve pensando en mi futuro.
Debería de comenzar a buscar trabajo.






Narra Coque:


Era una dulce mañana de julio. Por la mañana, entré en el cuarto de Miriam y me sorprendí al no verla allí. Busqué en toda la casa aclamando su nombre y finalmente, al entrar en la cocina, vislumbré una nota supuestamente de ella.




Sonreí y empecé a prepararme el desayuno.

Después de una semana de la firma, solucioné las cosas con Érica y lo aclaramos todo. Ahora, no debo preocuparme por nada más...






Narra Henry:


Estaba despierto en la sala viendo mi serie favorita cuando escuché que llamaban a la puerta.
Abrí la puerta, era Miriam llevaba casi 3 semanas sin verla. Debía de estar muy ocupada.


- Hola Henry. ¿Puedo pasar? - sonrió abrazándome-

- Hola - exclamé siguiéndole el abrazo - Claro, pasa, anda.

Pasó al recibidor y miró a su alrededor con detenimiento.

- Vén, hablemos en la sala - sonreí dirigiéndome hasta ella.

Entramos y nos sentamos en el sofá. Apagué el televisor y miré expectante a Miriam. Me imaginaba de que se trataba su visita.

- Hace un mes, te aconsejé. He venido para averiguar si has seguido mi consejo - me dice con seriedad.

- ¿ Hablas sobre lo de Érica? ¿No?

Asintió mirándome fijamente.

- Tu consejo lo entendí. Quieras que se lo diga pero quiero que me expliques el por qué.

- ¿Eso significa que aún no le dijiste que la querías? - exclamó anonadada.

- Explícame, ¿por qué insistes en que se lo diga? - la ignoré.

- Cuando sientes algo por una persona, debes decírselo porque luego ella se enamora de otro chico, se marcha de la ciudad o se olvida completamente de ti y ya no puedes hacer nada. No puedes dejarlo pasar, Henry -  pronunció con dulzura mirándose los nudillos.

- Entiendo, piensas lo mejor para mi - sonreí.

- Algo así. Haber, yo nunca he sentido algo parecido y no sé verdaderamente lo que es...estar locamente enamorado de una persona pero...debes luchar por ella, Henry. Aún no lo has intentado - se sonrojó y bajó la cabeza con remordimientos.

- Y...¿qué hago exactamente? Nunca...me he encontrado en una situación así. Tratar con las chicas nunca me ha resultado tan complicado - me rasqué la nuca indeciso.

- Es muy fácil, solo debes comportarte como con todas las demás. Quedar con ella, ser tú mismo y decirle todo lo que me dijiste a mi. Hazlo, si ella de verdad es tu amiga lo seguirá siendo después de decírselo.

- Cuando estoy con ella...se me olvidan las palabras. No creo que pueda decírselo. Érica es diferente a todas las demás, ella de verdad...me importa - sonreí sonrojándome.

- Toda saldrá bien. Ya verás - me miró con dulzura cogiéndome de la mano.

-  No sé - levanté la mirada.

- Joder Henry, hoy estás muy negativo.

- Nunca has amado tanto a una persona que al decirle que la amas... tienes miedo a perderla y no volver a verla nunca. No lo entiendes, porque no lo has sentido ni lo has vivido, joder.
La quiero - susurré levantando la voz - Perdón, no pretendía... enfadarme sólo...

- Oye... lo entiendo. Es ...realmente difícil pero creo que lo mejor es que lo intentes. Sólo te pido eso, que lo intentes - mencionó bajando la mirada mientras se mordía el labio inferior.

-  Quedaré con ella este fin de semana - me rendí.

- ¡¡¡Bien!!! Lo conseguí - exclamó emocionada.

- Lo intentaré, así que no te prometo nada.

- Testarudo - puso los ojos en blanco intentando reprimir una sonrisa.

- Una cosa, mañana es el cumpleaños de Jessy. ¿No? - recordé cambiando de tema.

- Si, por cierto, estás invitado. Es mañana, en nuestra casa a las 17:00. Este año, me encargaré yo de preparar la fiesta - sonrió. 

- Gracias por invitarme, iré encantado. Si te encargas tú este año...será perfecta.

- Pelotero - arqueó una ceja.

- Tengo que comprarle un regalo - pensé en alto.

- Bueno...yo ya se lo tengo preparado - miré el reloj de la sala - Dios, que tarde se me ha hecho. Tengo que irme - se levantó.

- Antes de irte - me erguí - ¿Alguna idea sobre que regalarle a Jessy? - sonreí sin remota idea.

- Solamente una palabra: ROPA - me miró dirigiéndose hasta la entrada.

- Gracias - sonreí abriéndole la puerta - Ya hablaremos o eso espero.

- Por supuesto, gracias a ti - me guiñó un ojo y salió por la puerta.

- Adiós - se despidió.

- Hasta mañana - le dediqué una dulce sonrisa y cerré la puerta.

Miriam tenía razón. Debo decírselo a Érica sea como sea...






Narra Pris:


Mañana, era el cumple de Jessy. Le tenía preparado un pequeño regalo que sabía que le iba a encantar.

Hace una semana, Miriam me contó que se encargaría ella misma de la fiesta y que yo naturalmente estaba invitada. Se lo agradecí muchísimo ya que pensé que nos lo pasaríamos fenómenal.


miércoles, 23 de julio de 2014

CAPÍTULO 9: UNA AURYNER MÁS





DÍA: 5 DE JULIO











Narra Miriam:


Miré a mis alrededores. Era impresionante la cantidad de gente que se encontraba ya en la fila para la firma de discos. Parece que tuvieron la misma idea que nosotras.
Nos esperaban largas horas esperando así que nos sentamos en la acera de mármol.
Jessy cogió su móvil mientras yo me distraía con la multitud de gente.

- Quedan horas para que se inaugure la firma - susurré mirándole.

- Si - dijo sin levantar la mirada del aparato.

- Esto está lleno. A la una estará todo esto a desbordar -  le sonreí.

Asiente sin importarle nada de lo que estoy diciendo.

- ¿Te encuentras bien? - levanté la voz.

Asiente. La rabia se apoderó de mi cuerpo así que bruscamente me acerqué a ella y le arrebaté el móvil de las manos.

- ¿Puedes hacerme caso? Gracias - le miré desafiante.

Puso los ojos en blanco y junto las piernas con descaro.

- ¿Qué quieres? - pronunció como si le importase poco.

- Que me digas que coño te pasa - mi voz se volvió más fuerte y ascendió su intensidad.

- Nada - dirigió la mirada hacia su mano izquierda.

- Soy tu mejor amiga, lo sé todo sobre ti. A ti te pasa algo pero no quieres contármelo.

- Emmm... - me miró con ojos brillantes y hundió la cabeza en sus piernas mientras cerraba los ojos.

- Cuéntamelo - le cogí de la mano y le miré con dulzura mientras aguardaba una reacción confortable por su parte.

- Es que...no quiero hablar del tema. Tú no creo que pudieras ayudarme - intentó escabullirse del tema.

- Si no me lo cuentas no sabré si te puedo o no puedo ayudar - sonreí.

- Prometí no decir nada y eso voy a hacer - me observó complaciente - ¿Ahora me devuelves el móvil? - impuso.

La miré con cierta rabia y se lo entregué sin mirarla siquiera a los ojos.


Volví a dirigir mi mirada a la multitud de gente que se encontraba presente.
Un grupo de niñas de unos trece años victoreaban el nombre de "Auryn", yo sólo pude sonreír y a mi cabeza regresaron unos cuantos recuerdos de cuando tenía esa edad.
Recordé con detalles el primer concierto al que acudí. ¿Quién se imaginaría que dentro de unos cinco años aún seguiría sintiendo una enorme emoción por volver a verlos?
Observé más al mi alrededor y visualicé a un grupo de adolescentes todas pintorreadas con el nombre de la banda y de sus integrantes.
Por último, me centré en un niño de unos cinco años acompañado por una mujer de mediana edad, seguramente, sería su madre. Vislumbré en sus manos, un póster de ellos y varios CDs también. Sonreí, la imagen me pareció divertida.
Miré el reloj de pulsera de mi mano izquierda, eran las 9:00 de la mañana y esto cada vez se llenaba más de gente.
Petaba mucho el sol y la mayoría ocupamos la sombra. Ningún árbol rodeaba la zona, esta se encontraba completamente rodeada de rascacielos de alta altura. Los organizadores de la firma comenzaron a preparar el lugar con pancartas, anuncios, luces de olores... También, ordenaron la mesa para los chicos. Se encontraba llena de CDs y bolígrafos negros acompañados de rotuladores.


- Voy un momento al baño. Cuida del sitio - sonreí ordenándole.

- Ok, tranquila - ni me dirigió la mirada.

Pestañeé y abandoné el lugar. Entré en uno de los baños que se encontraba cerca de la zona.

Al entrar, me sorprendí. Era enorme y asemejaba muy elegante, cuidado y ...vacío.

Me lavé las manos y escuché el rehinchido de la puerta al abrirse. Miré de reojo y una chica se acercó a mi repitiendo mis mismos pasos.
Me sequé las manos y saqué el móvil para comprobar la hora que era.

- Hola, ¿has venido también a la firma? - me sonrió educadamente.

- Como para perdérsela - le devolví el gesto.

- Aún falta mucho para que comience y la verdad...me aburro muchísimo - escondió la mirada.

- ¿Con quién has venido?

- Quedé de venir con unas amigas pero en el último momento ... me dejaron colgada. ¿Y tú? - mencionó apretando los dientes.

- Yo con mi mejor amiga pero...como si viniera sola, la verdad - aclaré sin dejar de sonreír.

- Vaya...

- ¿Te apuntas? Así matamos dos pájaros de un tiro. Yo no me aburro y tú no estás sola - le guiñé un ojo con picardía.

- Buena idea. Me apunto - sonrió.

- Pues venga, vamos - le agarré de ganchete y nos encaminamos hasta la firma que naturalmente, se encontraba muy cerca.

Al llegar, Jessy me miró.

- Se me ha terminado la batería del móvil. No me queda más remedio que hablar contigo o explorar el lugar - abrió los ojos al percatarse de quien estaba a mi lado.

- ¿Quién es? - me miró desconcertada.

- Una chica que conocí en los baños. Le he dicho que se una a nosotras.

- Permitidme que me presente, por favor - sonrió - Me llamo Priscila pero podéis llamarme Pris.
 Encantada - se sonrojó.

- Yo soy Miriam y ella es Jessy. Ella es la enana y yo la mayor.

Sonrió ante mi comentario. Golpeé a Jessy en el brazo.

- Eres una maleducada - le susurré.

- ¿Qué quieres que diga? - se cruzó de brazos y miró a Pris con desprecio.

- Cuéntanos más sobre ti, Pris - lancé.

- Bueno... tengo 19 años casi 20. Soy la propietaria de una de las mayores tiendas de moda de todo el país y bueno...vivo a unos minutos de aquí y soy auryner, claro.

- Para vivir muy cerca de aquí ... nunca te hemos visto - susurró Jessy.

- Me mudé hace una semana. Con mis padres.

- ¿Dónde convivías antes? - pregunté con curiosidad.

- En un pequeño pueblo del centro de Zaragoza.

- Ahh, ¿qué en Zaragoza hay pueblos? - preguntó Jessy bastante irritada.

- Si, los hay.

- Pues nosotras somos de aquí también. Si quieres, podemos quedar más veces y así te presentamos la ciudad - dije ignorando el comentario de Jessy.

- Estaría genial - sonrió.


La verdad es que Pris me caía estupendamente.
Era muy agradable charlar con ella. Parecía simpática, agradable y responsable.
Tenía el pelo corto, castaño, sus labios eran muy finos y carnosos y demostró cuidarse muy bien para permanecer de esa forma. Era muy guapo y tenía unos rasgos muy característicos.
Esperaba encontrarme con ella en otra ocasión.




PRIS:








Seguimos charlando tranquilamente. De vez en cuando, Jessy se entrometía en nuestra conversación y mencionaba cosas bastante ofensivas. Me pareció extraño que Pris ni se inmutara y respondiera a sus comentarios con una enorme sonrisa sin parecerles ofensivos.

- ¿Me puedes dejar tu número de teléfono? Así te llamo y quedamos en otras ocasiones - comenté ignorando la mirada que me dedicó Jessy.

- Por supuesto, ¿tienes donde apuntar? - preguntó sacando el móvil.

- Toma - le ofrecí mi móvil - Apúntamelo en contactos - sonreí.

Pris lo cogió con timidez.


- Ya está - me lo devolvió - Por cierto, acaba de vibrar en mis manos - sonrió.

- Apuesto a que es mi hermano - puse los ojos en blanco.

Miré el mensaje y observé mi victoria. Era un mensaje de mi hermano:


" Miriam, ¿cómo estáis?"

Sonreí. Me encantaba cuando se ponía en modo protector.


Le respondí :


" De momento bien, gracias. Aunque...Jessy está de muy mal humor y no me quiere explicar sus motivos."

Al momento, recibí otro mensaje de él:

"Serán los nervios. Venga, aguantad que ya queda poco."

Sonreí y guardé el móvil en el bolsillo de mi chaqueta.

- ¿Con quién te mensajeabas? - preguntó Jessy frunciendo el ceño.

- Con mi hermano - respondí.

- ¿Con Coque? - cambió su expresión repentinamente e iluminó una sonrisa contagiosa.

- Sólo tengo un hermano así que si. Con él - levanté el entrecejo con reprobación.

Pris sonrió tímidamente ante mi comentario.

- Te equivocas, Víctor también es tu hermano - dijo Jessy haciéndome recordar a mi hermano mayor al que tanto rencor le guardaba.


Al terminar esas palabras, la multitud de gente comenzó a gritar y a admirar el nombre de "Auryn".

Chillaban como locas ante tal expectación. La verdad, chillar es una forma de comunicarse con tu ídolo y demostrarle lo que sientes verdaderamente por él.

La espera recibió su victoria, Auryn había llegado...






Narra Pris:


Por fin, llegó el día de la firma. Había quedado con unas amigas con las que acudir pero al final, me dejaron plantada en el último instante. Fui sola.
En el baño, me encontré con una chica llamada Miriam. Nos caímos muy bien. Ella era muy atenta, sociable y bastante agradable. Además, era realmente hermosa, su pelo largo y castaño caía ligeramente por sus hombros en forma de cascada.
Sus ojos centellaban de emoción, tenían el mismo color que los míos.
Me dejó unirme a ella y a su mejor amiga Jessy que...después de todo, no me caía muy bien.
Parecía rencorosa, desagradable y era muy distante. Yo, por no parecer impotente y maleducada, cerré el pico y me dejé llevar por la plena ignorancia ante sus comentarios.
Físicamente eran así:






JESSY:







MIRIAM:







Por fin, después de tanto esperar y charlar llegó Auryn. Todos y todas las presentes victoreaban su nombre y se abalanzaban sobre ellos. Al fin y al cabo, dijeron unas dulces palabras para saludar a sus fans e iniciaron la firma de su nuevo álbum.





Narra Jessy:


Vale, tengo que reconocerlo, me porté fatal con esa chica pero...estaba cabrada conmigo misma y con Coque a ratos.
Parecía muy buena chica pero mi orgullo era bastante extenso como para decírselo. A Miriam le caía bien y se le notaba lo suficiente.

Al llegar Auryn, tuvimos que esperar en la cola hasta que una hora más tarde llegó nuestro turno.
Las tres, lo esperábamos con ansias y estábamos súper nerviosas ante la nueva situación que emprenderíamos.

Antes de nosotras, se encontraba una chica de unos veinte y tantos años que se atrevió a preguntarles si podían cantarle un trozo de la canción "Heartbreaker":

- Te la cantaremos con una condición - le sonrió Blas.

- ¿Cuál? - preguntó la chica.

- Que tú la cantes con nosotros - mencionó Dani robándole las palabras a Blas.

- ¿Puedes hablar? - preguntó Blas de nuevo.

- Si - rspondió la chica confusa de si misma.

-  Entonces, también puedes cantar - se entrometió Carlos.

La chica les miró con lágrimas en los ojos, vergonzosa. David le miró sonrojado y le cogió de la mano.

- No llores, pequeña. Cantáremos "Heartbreaker" pero queremos hacerlo con una fan -le sonrió complaciente.

- Siguiente - anunció uno de los encargados del lugar.

- Hasta la próxima - se despidió Blas seguido de las otras despedidas de los chicos.

Las tres nos acercamos temblorosas hacia la mesa que nos separaba de ellos.

Miriam corrió como una loca a abrazar a Carlos.

- Hola - mencionó emocionada - Es un auténtico placer conoceros. Siempre me ha encantado vuestra música y os sigo desde el principio y espero que hasta el final - sonrió mientras Blas le miraba fijamente.

- Una auryner fiel. Ya me caes bien - le sonrió Blas.

- Bueno, te he abrazado a ti primero porque eres mi favorito. Te lo digo para que no te regodees - levantó la ceja con picardía.

- Además, tienes sentido del humor...Me encantas - susurró Carlos - Dime que te gusta el chocolate, por dios y ya eres perfecta.

- Tu favorito soy yo, no me lo niegues - mencionó Dani mientras ella le abrazaba con fuerza.

- Mentira. Carlos es mi amor platónico - le guiñó un ojo.

- Carlos, ya te hemos encontrado pareja y muy mona además - pronunció David mientras le besaba en las mejillas a Miriam.


Luego se abalanzó sobre los otros dos, uno por uno.

- Hola, encantada - saludé con timidez. Abracé a cada uno de ellos y me situé más tarde enfrente de los mismos.

- Eres muy tímida o eso trasmites - susurró Dani. Mi favorito.

- No, lo que pasa es que...estar delante de cinco estrellas como vosotros y aún encima que seáis mis ídolos pues...no sé...me pone muy nerviosa - bajé la cabeza sonrojándome.

- Tú también eres muy grande, no te creas que sólo somos perfectos por ser grandes estrellas - susurró Álvaro abrazándome por la esplada.


Pris se adelantó y realizó lo mismo que nosotras pero al llegar a David, se colgó a él como un koala y él sonrió con cariño.

- David, me encantas. Tu sonrisa es comestible pero tus labios aún más - sonrió dándole un beso en la mejilla - Un aplauso por favor, que me he currado mucho la frase.

Los cinco aplaudieron sin rechistar y David le sonrió cogiéndola de la cintura para sacar la foto con ellos.

Yo abracé a Álvaro y a Dani y Miriam a Blas compartiendo al mismo tiempo a Carlos con Pris.

- Joder, es que...os tengo enfrente de mi y sigo sin creérmelo - dijo Miriam mientras abrazaba a Carlos con dulzura llenándole de dulces besos.

- Me estás llenando de Gloss por toda la cara - sonrió Carlos al mismo tiempo que la abrazba por la cintura.

Pris mantenía una intensa conversación con Blas y Álvaro.

- Si, fui a uno de vuestros conciertos pero a Zaragoza. Lo malo es que no tuve la oportunidad de veros desde cerca - les contaba Pris.

- Es que ahora mismo estamos de gira y claro... Estamos a reventar - exclamó Blas tomándola del hombro.

- Tu pelo me gusta, ¿por qué te atreviste a hacerte semejante corte? - preguntó Álvaro con una sonrisa.

- Error de la peluquería - sonrió Pris abrazándole con dulzura.

- Bueno...eres bastante tímida pero muy linda a la vez - David me interrumpió de mis vagos pensamientos.

- Perdona, pero tú no me has visto hablar con mis amigos. Dicen que parezco una radio a todo volumen que nunca se apaga -protestó cruzándome de brazos y poniendo morritos.

- Oye, los morros son míos - se acercó Dani a nosotros con una sonrisa. Se la comería ahora mismo.

- Me los robaste tú a mi - susurré dándole dos besos.

- Quiero una foto contigo - giré la cabeza y ví a Carlos sonriéndome.

- Para el Instagram, ¿no? - murmuré encantada.

- Mejor un selfie entre todos - propuso Blas.

- Exacto - sonrió Miriam - Charly, acuérdate de etiquetarnos.

- Ya, lo sé. Lo haré no te preocupes. Gracias por pasarme tu instagram - le sonrió Carlos.

- Después, te hablo por Direct y te pasó los instagrams de las chicas - le devolvió el gesto en una perfecta harmonía.

- Venga, poneros - gritó Dani para que le escuchásemos.

Yo me coloqué al lado de Álvaro y Dani, puse morritos y Dani me rodeo la cintura con sus tiernos brazos. Miriam estaba delante de mi y Carlos y Blas la cogían en brazos sacándole la lengua a la cara mientras Miriam reía fuertemente. Pris se encontraba al lado de Miriam y agarraba a David por el cuello mientras estudiaba la fragancia de su cabello. David le dió un beso en la mejilla y la cámara, nos cegó con su impresionante flash.

- Hemos quedado hermosos - mencionó Álvaro con dulzura.

- Todos menos tú, feo - susurró Miriam echándole la lengua.

Nos firmaron los CDs a las tres.

- Siguiente - pronunció el encargado de las firmas.

- Espera, antes de irnos. Me preguntaba si aún seguís interesados en cantar "Heartbreaker" con una fan... - mencionó Miriam.

- ¿Quieres cantar tú con nosotros? - preguntó Blas melancólico.

- Me encantaría - mencionó Miriam. Blas no pudo soportar el impulso de correr y abrazarla fuertemente.

- ¿Te la sabes? - preguntó David arqueando las cejas.

- Me sé de memoria los tres discos, chavál - insinuó con certeza.

- Cuidado, tiene mal genio - mencionó Dani con ironía mientras el resto se reía.

El gesto de Miriam me asombró.

- Louis,  "Heartbreaker"  - le mandó Álvaro.

Louis asintió y se dispusó a poner la canción.

- Toma, necesitarás esto - Blas le lanzó un micrófono a Miriam y ella lo recibió encantada mientras el resto de los chicos se ponían en posición.

- Chicos, no hay tiempo para organizar un concierto - susurró el encargado del lugar.

- Sólo es una canción así que cierre el pico - le mandó Pris.

- Ya le oíste Harry - sonrió Álvaro cogiendo a Pris de la mano y con la otra agarrando el micrófono.

El encargado se retiro.

- Tú, ¿te vienes? No quiero que te quedes sola - mencionó Dani mirándome con dulzura.

Le sonreí cogiéndole de la mano que me ofreció. No se me ocurría nada que decirle así que me dejé llevar y me acurruqué entre sus brazos.

Blas rodeó a Miriam por el cuello mientras David y Carlos nos prestaban atención, a las tres.

- Louis, sube el volumen - susurró David en un impulso.

La música comenzó a sonar produciendo un gran revuelo entre todos los presentes.








HEARTBREAKER:




















CARLOS:
 Seems like I’m breathing
Something that is on fire seems
like we ended all before you were gone    
Seems I’m not ready to to
To walk on the fog
ohhh ohhh







BLAS:
She destroyed my life                                
without shedding a tear                              
like an assassin
I’m sure that wasn’t love
ain’t feeling alone
Ohhh Ohhh Oooooooh






MIRIAM:
 Let’s keep on moving
don’t let your feelings get down                                        
You’re not the only one
Heart heartbreaker
Let’s keep on moving
don’t let your feelings get
down down downnnn









AURYN & MIRIAM:
 Let’s keep on moving
don’t let your feelings get down
You’re not the only one
Heart heartbreaker                                            
Let’s keep on moving
don’t let your feelings get
down down downnnn





ÁLVARO:
 Trought I was dying
when you got me to bed
See that was funny guess
I learned to forget                                
Trought love was easy
after the promise you made
Made madeeeee






DANI:
 She destroyed my life                            
without shedding a tear
like an assassin.














(La voz de Dani me hizo cosquillas en el oído, mientras cantaba me miraba con una dulce sonrisa y al terminar me dió un suave beso en la mejilla.)


DAVID:
I know that wasn’t love
I ain’t felling alone.                                                  
Ohh Ohhh Ooooooh








MIRIAM:
 Let’s keep on moving
don’t let your feelings get down.
You’re not the only one.                              
Heart heartbreaker.
Let’s keep on moving
don’t let your feelings get
down down downnnn

Heart heartbreaker
heartbreaker








AURYN & MIRIAM:
Let’s keep on moving don’t let
 Your feelings get down                                            
 You’re not the only one
Heart heartbreaker
Let’s keep on moving
don’t let your feelings get
down down downnnn







DANI:
She destroyed my life
without shedding a tear                                
like an assassin.








BLAS:
I’m sure that wasn’t love.                    
I ain’t feeling alone
Ohh Ohh Ooooohhh
That wasn’t loveee

                     








          AURYN & MIRIAM:
                                                                                     
 Let’s keep on moving don’t let
Your feelings get down
You’re not the only one
Heart heartbreaker                                          
Let’s keep on moving
don’t let your feelings get
down down downnnn
Heart Heartbreaker




MIRIAM:
 Let’s keep on moving don’t let
Your feelings get down
You’re not the only one
Heart heartbreaker                                            
Let’s keep on moving
don’t let your feelings get
down down downnnn
Heart Heartbreaker





Al terminar...

- Vaya, cantas muy bien - mencionó Dani.

 - Que va - se sonrojó Miriam.

 - Cantas fenomenal. ¿Vas a clases de canto? - se entrometió Álvaro.

- No, aunque lo de cantar me fascina desde pequeña - se sonroja.

-¿Te gustaría venir a nuestro concierto a Madrid y cantar una canción con nosotros? Sería maravilloso - exclamó Blas iluminando una sonrisa.

-  Madre mía - me tapé la boca con las manos y sonreí con entusiasmo - Acepta, Miriam.

-  ¿Cuándo es? - sonrió mirándome impresionada.

- El 1 de agosto en el Palacio de los Deportes de Madrid  a las 23.00 pero hay que estar un poco antes en los camerinos - le sonrió Carlos.

- Cantaré con vosotros con una condición - mencionó Miriam.

-  ¿Cuál? - preguntó David con curiosidad, demasiado intrigado diría yo.

- Que mis amigas puedan cantar en el concierto conmigo - exclamó dando pequeños saltitos al mismo tiempo que daba palmadas simultáneamente.

- ¿Espera ¡¡¡¿¿¿QUÉ???!!! - anunció Pris con pánico en su rostro.

- Eso digo yo - mencioné poniéndome pálida .No quiero desmayarme delante de mis ídolos pero...las ganas imploran en mi interior.

-  ¡Trato echo! - exclamaron todos a la vez.

Yo cantando en un escenario, delante de millones de personas. No podía creérmelo. "No seré capaz "gritaba la voz de mi subconsciencia.

- ¿Qué canción os gustaría interpretar?- preguntó Álvaro como si la respuesta fuera decisiva para nuestras vidas.

- ¡¡¡Don,t give up the game!!! - gritamos las tres a la vez mientras chillábamos de emoción.

Sabíamos que tendríamos que practicar y ensayar mucho para la ocasión. Tan especial.

- Nos váis a dejar sordos - sonrió Blas.

- Genial, La cantaréis el 1 de agosto. Vosotras solas, en el escenario. Id practicando. Tenéis justamente un mes - nos explicó Dani.

- Siguiente - volvió a pronunciar el encargado de las firmas.

- Cállese o el siguiente se lo voy a grabar en la cara de por vida - susurré con rabia en mi interior.

- Vaya, que agresiva - mencionó Carlos.

- Me da miedito - susurró Dani dándome un fuerte abrazo.

- Nos tenemos que marchar - susurró Miriam con tono tristón - Joba - abrazó a Carlos y le dió dos besos en las sucesivas mejillas.

- Adiós chicas - gritó Álvaro después de que las tres abrazáramos a los cinco despidiéndonos de ellos.

- Hasta el mes que viene - mencionó David despidiéndonos con la mano.

- Chao y practicad, ¿vale? - nos aconsejó Carlos como si nos mandase hacerlo por todos los medios que existían.

- Encantados de conoceros chicas - pronunció Blas - Subiré la foto al instagram oficial del grupo en cuanto pueda. Os lo prometo - nos guiño un ojo.

- Hasta la próxima, espero. Cuida tu voz, Miriam - susurró Dani asintiendo con la cabeza.


- Igualmente, Dani. Descansa la mano que te hará falta - sonrió Miriam.


Y salimos de allí. Mientras, esperábamos por Coque. Continuamos hablando de lo ocurrido y de muchas otras cosas más.

Comencé a llevarme mejor con Pris y al llegar Coque, nos fundimos en un gran abrazo colectivo entre las tres.

- Te llamaré, Pris - gritó Miriam.

- Claro. Quedaremos algún día - mencionó sonriente - Adiós.

- Chao Pris. Hasta la próxima. Espero - Miriam al escuchar mis palabras me miró sonriente.

Volvimos a ocupar nuestros puestos en el automóvil de Coque.

- ¿Qué? ¿Os lo pasasteis bien? - sonrió.

- Si, pero estoy muerta de sueño - susurró Miriam bostezando. Cogió el móvil y abrió el instagram - Jessy, mira - chilló confiada.



"@Carlosauryn ha comenzado a seguirte" 5min

"@Blasauryn te ha etiquetado en una foto: @JessicaVoe @Minnie<3 @PrisLovef Momento para recordar... canción para recordar" 6 min


"@Daniauryn te ha mencionado en una publicación:  Mirad, fascinante @Minnie<3 cantando en una de nuestras firmas. No os la perdáis el 1 de Agosto en el PDLM. " 6min

"@Carlosauryn te ha etiquetado en una foto: @JessicaVoe @Minnie<3 @PrisLovef con mis chicas favoritas en la firma de Barcelona. Imposible no amarlas." 8min

"@aurynweare te ha mencionado en una publicación: En la firma de Barcelona con estas tres preciosidades: @JessicaVoe @Minnie<3 @PrisLovef" 9 min



Observé a Miriam con la boca abierta. Habíamos conquistado a Auryn.

Ella le contó a Coque todo lo ocurrido con una inmensa satisfación.
Miriam durante el viaje de vuelta a casa, no puede reprimir una inmensa emoción y al llegar entró en casa veloz como el viento dejándonos a Coque y a mi solos en el vehículo.

Le miré avergonzada y sonrojada frotándome las manos con suavidad.


- ¿Te lo has pasado bien? - me preguntó inseguro mirándome fijamente.

- Si aunque...me faltabas tú - sonreí con dulzura.

- Te aburrirías conmigo, te lo aseguro - mencionó.


Le miré detenidamente y cambié mi rostro. Mi labios se volvieron una línea fina.

- ¿Ocurre algo? - preguntó preocupado.


- Te quiero - le cogí la cara con mis dos manos y le acaricié la mejilla con suavidad mientras me apegaba más a él. Coque se mantenía inmóvil y me miró fijamente buscando la respuesta en mi mirada.




                                                     CONTINUARÁ...

jueves, 17 de julio de 2014

CAPÍTULO 8: HULLE, AÚN PUEDES





DÍA:5 DE JULIO













Narra Coque:








Ayer, quedé con Érica en el cine. Me arreglé y le puse la excusa a Miriam de que había quedado con unos amigos para tomar algo. Me preparé y me dirigí hasta el sitio donde decidimos encontrarnos.
Allí se encontraba ella con un vestido refinado, entallado, corto y de un color marrón apagado. Me sorprendió el gran escote corazón que formaba parte del conjunto. Los zapatos de tacones hacían juego con el vestido y la verdad...es que no parecían muy cómodos.









Me acerqué a ella por detrás, le rodeé la cintura con mis brazos y le besé el cuello con dulzura. Ella se apartó bordemente de mi. Mala señal.

- ¿Sucede algo? - pregunté preocupado.

- Si, esto - cogió su móvil y me lo tiró a la cara - ¿Qué coño es esto?

- Una foto con una amiga.

- Claro, una amiga. ¿Crees que soy gilipollas no? - gritó fuertemente. No se andaba con rodeos.

- Cielo, ¿acaso estás celosa? - pregunté confuso.

- Me dejaste plantada por ella. ¿Verdad? - expuso.

- ¿De dónde has sacado eso? - pregunté comenzando a cabrearme.

- La foto que colgaste con ella fue el mismo día que íbamos a ir al cine.

- Miriam me pidió que me quedará con ella porque tenía recados que realizar - me rasqué la nuca con ingenuidad.

- No es una niña pequeña para que tengas que cuidar de ella.

- Oye, lo que importa es lo que yo sienta. Ella no me gusta pero tú si y mucho - me dió una bofetada.

- Tus palabras no sirven para nada así que guardatelas para ella - se dió la vuelta - Ah, y por cierto, ya no quiero ir al cine contigo. Que te acompañe ella - gritó alejándose.

Me toqué el rostro, aún me ardía trás la fuerte bofetada que recibí.

No entendía nada. ¿Estaba realmente celosa? ¿Tenía razón? ¿Soy un malvado ogro?

Me dirigí a mi casa con la cabeza gacha y las manos en los bolsillo. ¿Qué me preparará ahora el futuro?






Narra Jessy:



Sin darme cuenta, la semana siguió pasando con normalidad. Durante esos días, he intentado mantenerme alejada lo más posible de Coque aunque me ha resultado... ¿Cómo decirlo en simples palabras? DIFÍCIL.



{FlashBack}


Miércoles, 1 de julio

Como de costumbre, me encontraba en la habitación de Miriam. Ella había salido a comprar y mientras tanto nos dejó solos.

Me sentía hambrienta así que después de pensármelo más de dos veces, decidí bajar hasta la cocina a la velocidad de la luz.

Lamentablemente, esa fue la peor idea que hubiera podido tener. Me encontraba bajando el último escalón cuando resbalé terriblemente.

Cerré los ojos y ... en vez de intentar agarrarme a algo, asumí mi doloroso destino.
Al abrir los ojos, visualicé una camiseta que se me hacía familiar. Levanté la mirada y me sonrojé catastróficamente.
Él, me tenía agarrada por la cintura y me apretaba fuertemente contra su pecho. Mientras, me miraba fijamente con una sonrisa perturbadora. Fruncí el ceño y me límite a bajar la cabeza.

- Jess. Algún día no estaré para salvarte el pellejo - sonrió satisfecho.

- G...Gracias - tartamudeé al mismo tiempo que me separaba de él.

- Tienes que tener más cuidado. No quiero que ocurra una catástrofe - mencionó preocupado.

Mentira, ya ha ocurrido.

- Oye, ¿tienes hambre? - se rascó la nuca con inseguridad.

- Con el susto se me ha pasado.

- Vamos a comer - susurró.

A veces, resultaba ser muy autoritario. Tal vez, le ayudaba a protegerse a sí mismo y a los que le rodean.
Le seguí hasta la cocina y me apoyé en la isla del centro de la misma mientras Coque sonreía maliciosamente.

- ¿Qué quieres comer? - preguntó mientras buscaba por los laterales de la encimera los utensilios de cocina.

Te quiero a ti. Aquí y ahora pero desgraciadamente, tienes novia y eso me intimida a ratos.

- Una ensalada. Me conformo con algo ligero - susurró sin mirarle.

- Vale. Buena elección - abrió una de las lacenas que formaban la cocina y extrajo un delantal. Decidió ponérselo aunque no podía atarlo por detrás.

Me separé de la isla acercándome a él. Le cogí de las manos apartándoles. Él, no se quejó ni balbuceó ni una palabra. Le até con delicadeza el delantal haciéndole un doble nudo. Al terminar, se giró y me miró divertido.

- Gracias Jess - sonrió poniéndose manos a la obra.

Tenía que reconocer que estaba increíblemente sexy, embriagador y fascinante con aquel delantal.

Semejaba todo un profesional en la cocina aunque fuese exactamente todo lo contrario. Me mordí el labio y saqué del bolsillo de atrás de mis shorts, el móvil.

El silencio nos consumió mientras Coque. Rebuscaba en la nevera los ingredientes para realizar la ensalada.

- ¿Cuál es tu canción favorita? - pregunté mientras me sumergía en el mundo de "ITunes".

- ¿Por qué lo preguntas? - sonrió mirándome fijamente.

Le miré poniendo los ojo en blanco. Él entendió perfectamente mi gesto, dejó lo que estaba haciendo y situó frente a mi cruzando los brazos.

- It´s All Okay de Julia Stone - anunció sonriéndome.





Rápidamente la busqué y la descargué al momento. Subí el volumen y le dí al "Play".
La voz de Julia no tardó en invadir nuestros sentidos. Era una canción realmente preciosa y triste.

Comencé a bailar levemente al ritmo de la música, cerré los ojos y me imaginé mi propio paraíso.





Al poco rato, sentí como unas manos me rodeaban por la cintura. Abrí los ojos mientras colocaba mis manos encima de las suyas.

- Encajan - susurré sin darme cuenta. Me ruboricé y elevé la mirada mientras él se zarandeaba de un lado a otro sin mover los pies de su sitio. Mantenía los ojos cerrados y cada vez me apegaba más a él.


- Jess, ¿qué sientes por mi? - abrió los ojos observando mi reacción.

El teléfono de Coque comenzó a sonar. Me soltó y se separó de mí.
La verdad es que por una vez ... me había librado.



Me senté en la encimera de la cocina mientras observaba la destreza de Coque hablando por teléfono.


- No, te he dicho que no... Gilipollas - sonrió con voz infantil - Deja de reírte de mi...Venga, nos vemos...Hasta la próxima - colgó y me miró fijamente desde la otra punta de la cocina.

- ¿Qué voy a hacer contigo Jessica? - sonrió mientras volvía a ponerse con la ensalada.

- ¿Asesinarme? - le miré impasible - Es una opción.

Asintió sin decir nada mientras sonaba "Ghost Story de ColdPlay".  Coque me miró levantando una ceja, dejó el cuchillo a un lado y tomó el bol en la mano.

- ¿ColdPlay? - preguntó sorprendido.

- ¿No te gusta? - anuncié con ignorancia, sin mirarle.

- Si, ¿te gustan las boybands? - siguió interrogándome.

- ¿Por qué lo preguntas? - pregunté confusa.

- One Republic, ColdPlay, Auryn...

- Pues si, me encantan - susurré.

- Ah, vale - siguió cocinando. Metió la lechuga en la ensaladera y le añadió los tomates recién cortados.

Lo miré detenidamente hasta que no aguanté más el silencio que inundaba la estancia.

- ¿Te gustaba cantar?

- Bastante - sonrió.

- ¿Y...cómo se lo tomaron tus fans al informarles de que abandonabas el mundo de la música? - me tocaba a mi interrogarle ahora.

- Pues...ya sabes. Se decepcionaron pero poco a poco lo fueron superando.

- ¿Perdiste muchos seguidores?

- Llegaba casi al un millón de seguidores así que fíjate - susurró como acordándose de vagos recuerdos.

- ¿Por qué lo dejaste? Te encantaba cantar, tenías millones de fans, el mundo estaba rendido a tus pies... No logro entenderlo - protesté.

- No me gusta hablar de eso - se negó en seco - Bueno, sólo me faltan las aceitunas y listo.

Se acercó a la nevera por enésima vez ya. Me bajé de la encimera y me coloqué frente a él impidiéndole el paso.

- No cambies de tema. Te advierto que puedo ser muy agresiva - le amenacé.

- No cambié de tema.

- Claro que lo hiciste y lo estás volviendo a hacer -insinué.

- Oye, no quiero hablar del tema - dijo intentando avanzar.

Le volví a impedir el paso.

- Pero yo si quiero.

- ¿Quieres saberlo? Vale - se cruzó de brazos desafiante - Déjame coger las aceitunas, termino la ensalada y te lo cuento.

- Está bien. Me parece justo.

Y así hice. Me aparté y él cogió las aceitunas. Las vertió en la ensalada con escaso perfeccionismo.

- Listo. Siéntate en la mesa - me mandó y obedecí.

Cogió dos boles y repartió la ensalada entre los dos. Al mismo tiempo, yo, me encargué de preparar la mesa para cenar.
Cogió una botella vino y la colocó sobre la mesa.
Se sentó y me ofreció la ensalada.

Comenzamos a comer y al terminar, recogimos todo entre los dos.
Al acabar de recoger, nos volvimos a sentar el uno frente al otro.

- Cuéntame - susurré con dulzura.

- Abandoné la música por mi carrera profesional y también por Miriam.

- Espera. ¿Qué tiene que ver Miriam en todo esto? - pregunté aturdida.

- Su sueño es ser cantante. Le robé su sueño y... me sentía fatal, ella me guardaba rencor y no lo aguanté más. Básicamente renuncié por ello - exclamó bajando la mirada.

Le cogí de la mano y lo observé con cariño.

- No dejes que tu hermana te destruya tus propias emociones. Si te gustaba vuelve a por él. Vuelve a por tu verdadero sueño - le sonreí.

- Gracias Jess por apoyarme pero ese mundo a terminado radicalmente para mi...




{Fin del FlashBack}



Seguí ignorándole. Él se acercaba a mi y yo le venía con las típicas excusas. Cuando le tenía cerca de mi no podía dejar de pensar en Érica y eso me intimidaba. ¿Cómo podía estar saliendo con ella? ¿Por qué lo oculta? ¿Enserio siento algo por él? A veces, me pasaba horas y horas encerrada en mi cuarto para no cruzarme con él. Cuando lo veía, los ojos se me llenaban de lágrimas y era imposible no sentirme con una completa idiota. No podía dejar de pensar en él, trasnochaba por las noches y la cabeza se me llenaba de preguntas.



{FlashBack}



Jueves, 2 de junio


Volvía de mi running diario. Necesitaba llegar a casa y tumbarme en el sofá y después darme un baño de agua fría.
Abrí la puerta ya que me habían prestado una copia de las llaves. Me dirigí con rapidez a la sala de estar mientras respiraba con dificultad.

Maldición. Al asomarme por la puerta escuché una voz familiar. Mierda, Coque.
Me llevé las manos a la cabeza y suspiré pesadamente.
Él se encontraba hablando por teléfono.

- No...¿Cuántas veces te he dicho que te quiero?...¿Perdona? Habrás perdido la cuenta porque... No, él problema no es ella, eres tú...Si, ¿qué coño pasa?...Vamos, no me vengas ahora con el cuento de "Estoy celosa por esa chica"...No, no pienso darte más explicaciones. Me he cansado...Piensa lo que quieras...¿Qué yo te he dicho qué? Mentirosa de mierda... - su tono de voz iba aumentando cada vez más.

Creo que estaban hablando de mi y la idea no me gustaba.
Me dí la vuelta e intenté que no se fijara en mi.

- Jess - escuché justo detrás de mi.

Dibujé en mi rostro una falsa sonrisa, apreté los puños y me giré para mirarle.

- Coque - mencioné con emoción falsa.

- Oye, lo que acabas de escuchar ... - sonrió.

- No tienes porque darme explicaciones. ¿Hablábais de mi? - pregunté con curiosidad. Aunque...ya sabía la respuesta.

- Si... Hablaba con Érica. El sábado pasado teníamos planeado ir al cine juntos y tuve que cancelarlo por culpa de quedarme contigo. Ella aún sigue mosqueada por haberle dejado plantada.


- Entiendo. Pues...espero que se solucione.

- Gracias Jess - murmuró mirándome fijamente - vaya, veo que acabas de llegar de correr.

- Ya ves, creo que voy a ducharme. Apesto a sudor - sonreí.

- Supongo que te sentará bien - susurró - Adiós.

- Hasta después...



{Fin del FlashBack}



No soportaba mis encuentros con Don Perfecto. Me sentía siempre ridícula ante cualquier comentario que hacia y no me consideraba capaz de tener una seria conversación con él.

Necesitaba alejarme de él pero me resultaba muy complicado ya que se encontraba en todas partes.




{FlashBack}



Viernes, 3 de julio




Eran exactamente las 7:39 de la mañana. Miriam dormía profundamente desde hace horas y yo no podía conciliar el sueño. Necesitaba ir al baño pero con la mala suerte que tuve durante estos días... no quiero arriesgarme.
Traté de no dar muchas vueltas ni de hacer ruido por miedo a despertar a mi compañera.
¿Qué hacía yo despierta a estas horas? ¿Por qué no podía pegar ojo?

" Te estás enamorando y lo sabes..." sugirió la voz de mi subconsciencia.

- ¿Y tú que sabes? - pronuncié en alto sin darme cuenta.

Miré al techo pensativa. Se podía escuchar el viento abrumador desde donde yo me encontraba. Parecía tranquilo sin ningún tipo de problema ni sin ninguna preocupación. ¿Por qué siempre pensaba en lo negativo de las cosas? ¿Tal vez debería de comenzar a pensar en positivo?

Veamos...Es la primera vez que duermo en casa de mi mejor amiga y... su hermano.
Mierda, ¿otra vez tú? ¡Vete de mi mente!, gritaba mentalmente a mi subconsciencia.

Vaya...esto no parece funcionar.


Cogí el móvil de la mesita de noche y abrí el Twitter. Tenía varias notificaciones y entre ellas me sorprendió ver una de Coque.

Lo leí:


* En el lugar perfecto con la chica perfecta ❤
👉@JessicaVoe👈







Vaya, ya no me acordaba de aquella foto que nos sacáramos en la piscina.
Fue cuando Coque me empujó a la piscina como venganza y aprovechamos para sacarnos la foto.

La verdad es que salimos estupendos. Se notaba que nos lo estábamos pasando a lo grande.


No me lo pensé dos veces y le dí a "Responder".

Puse:


@Coquito3000 Tú si que eres perfecto...


Sonreí y lo envié.


Para conciliar el sueño, decidí ponerme a leer algunos de los comentarios de las fans.




@Coquito3000 @JessicaVoe Puta envidia es lo que siento.


@Coquito3000 @JessicaVoe Cuando veo la foto me imagino que yo soy ella.


@Coquito3000 @JessicaVoe ¿Estáis saliendo? ¿Enserio?


@Coquito3000 @JessicaVoe Me alegro por vosotros...




La verdad es que me resultaba muy divertido pero entre ellos hubo uno que me llamó muchísimo la atención. Se trataba de Érica.

Leí el tweent que me dejó completamente de piedra. Ahora si que no podría dormir tranquila y en paz... Esto se estaba pasando de la raya.






{Fin del FlashBack}



Resumiendo...fue una de las semanas más complicadas de toda mi vida.
Mis encuentros con Coque, mis intentos de no encontrármelo, su novia asesina, el insomnio producido por mis pesares pensamientos... Estaba dentro de una burbuja que en cualquier momento podría reventar. Todo esto me resultaba cada vez más conflictoso.


Por fin llegaba el día tan esperado. El día de la firma de discos. Ayer, nos fuimos a dormir a las 22:00 en punto para encontrarnos lo suficientemente descansadas hoy.
Despertamos a las 5:13 de la mañana pera empezar a prepararnos para la firma que sería a la 13:00.
Coque nos preparó unas tortitas que tenían muy buena pinta pero ya sabéis lo que dicen: "Las apariencias engañan" y más todavía con Coque de chef.
Al terminar de desayunar, Miriam y yo nos fuimos a preparar. Teníamos poco tiempo así que buscamos la ropa con rapidez y comenzamos a cambiarnos.
Nos decantamos por esto y bajamos a la sala de estar para aguardar por nuestro chófer:



MIRIAM:







































JESSY:













                                                  


























Al llegar, Coque nos miró a las dos detenidamente, de arriba a abajo como se suele decir.

- Señoritas, Auryn las espera - sonrió haciendo una reverencia.

- Claro, hermano - se rió al igual que él.

Salimos de casa y nos subimos al Audi Gris de Coque. Era muy confortable, cómodo y reluciente.

Miriam me dejó ir en el asiento de copiloto, al lado de Coque. Aunque, insistí en que fuera ella. Miriam, me obligó a ocupar su lugar.

Coque se dispuso a iniciar el recorrido hasta el Carrefour y mientras tanto, Minnie se colocó los cascos y empezó a escuchar música tranquilamente durante el trayecto.

Eso me tranquilizó. Miriam cuando escuchaba música con los cascos subía a tope el volumen del dispositivo y no podría oírnos. A lo mejor, sabía leer los labios. No creo.
Seguí pensando detenidamente en la noche del viernes, cuando Érica respondió a nuestra foto en la piscina. Cada vez que lo pensaba me ponía aún más rabiosa.

- He visto tu comentario en la foto nuestra que colgué - no me miró solamente se concentró en la carretera.

- Ohh...¿si? - me sonrojo.

- Si. Ya sabes que me interesas - sonrió guiñándome un ojo.

- ¿Leíste el comentario de tu novia? - dirigí la mirada hacia la ventanilla del coche y me limité a observar detenidamente los paisajes que avanzaban a la vez que nosotros.

- Pues...

- ¿Te parece normal? - le interrumpí cogiendo el móvil del bolsillo izquierdo de mi pantalón - Mira.

- Estoy conduciendo - se excusó.

- Te lo leo yo, no te preocupes. " @JessicaVoe @Coquito3000 Preciosa si. Una cosa, ya veo que os cuidáis mutuamente. No sé como pudiste dejarme colgada por esta."
¿Quieres que te lo vuelva a leer? - grité cabreada.

- No, no hace falta - sugirió sin prestarme atención.

- Vamos. ¿No opinas nada sobre todo esto? - aumenté el tono de voz.

- ¿Qué coño quieres que haga? ¿Matarle? No Jessy, no haré absolutamente nada - me miró levantando el tono de voz.

- Vale, entonces lo haré yo - le desafié.

- ¿Qué vas a hacer? - preguntó temeroso.

- Lo que debía hacer hace mucho tiempo - susurré dejándole con intriga.


Entré en Twitter y después de releer el tweent de Érica, pulsé "Responder".


@Érica23 Si te dejó plantada por mi, te jodes y te enfrentas a ello. Y sí, nos lo pasamos genial. Gracias.

Lo envié y Coque me miró impasible; frunciendo el ceño.

- ¿Qué has hecho? - me preguntó mientras esperábamos a que el semáforo se abriera.

- Míralo tú mismo - le entregué mi móvil.

Después de unos segundos, Coque me miró horrorizado.

- ¿Eres gilipollas o intentas hacértelo? - exclamó con furia en su mirada.

- Es mi Twitter y puedo contestar lo que a mi me dé la gana. Tú has accedido a no ayudarme a si que ya esta. No dejaré que ella se meta en donde no le llaman - le expliqué.

- Borra esto ahora mismo - susurró más calmado. Al ver que yo no reaccionaba se enfureció aún más - Que lo borres - me gritó.

- Te he dicho que no voy a hacerlo.

Coque me miró poniendo los ojos en blanco al mismo tiempo que su mirada se endurecía y sus labios abandonaban su color rojizo.

Me volvió a mirar y abrió la puerta del coche, salió y chasqueó los dedos.

- ¿Qué coño haces? El semáforo no tardará en abrir - mencioné.

- No pienso seguir tus consejos. Por tu culpa he acabado así. ¿Por qué has entrado en mi vida Jessy? ¿Por qué coño lo has hecho? - gritó con lágrimas en los ojos mientras caminaba de un lado a otro intentando no dirigirme la mirada.
Miriam dormía complacientemente. Salí del coche y en poco rato me encontré frente a él.

- Oye, no quiero arruinarte la vida, ni mucho menos pero el destino hizo que nos conociéramos y ahora que te conozco... no soportaría perderte - bajé la cabeza ruborizada.

- Tus palabras me la sudan. Érica está histérica conmigo y cuando lea el tweent que le mandaste lo estará aún más - se explicó sin mirarme.

- Lo borraré si eso es lo que quieres pero escúchame.

- No quiero escuchar más falsedades. Guardatelas para ti - unas lágrimas rozaron sus mejillas mientras gritaba intensamente.

- Por favor, escúchame - me lamenté mientras pequeñas gotas de agua salían por mis ojos.

- Déjame, por favor - susurró sin fuerzas para seguir gritando.

- Oye, lo que le sucede a Érica es que está celosa. Desde que nos conocimos pasamos la mayoría del tiempo juntos y ella realmente no lo entiende. Aparte de pasar tiempo contigo no sé que pude hacer para que te enfadases de esta forma conmigo.

- Pasar de mi, hacerme caso cuando a ti te dá la gana, darme falsas esperanzas, intentar estropear mi relación con Érica... ¿Te parecen motivos suficientes porque puedo seguir? - gritó.

- ¿Intentar que rompas con ella? Vamos - pusé los ojos en blanco y dejé de mirarle fijamente.

- Tienes algo en contra de ella. No sé lo que es.

- Es que no es ella. Soy yo - miré mis manos entrelazadas mutuamente.

- ¿Qué sientes por mi Jessy? Es que aún no lo tengo claro.

- Pues...que voy a sentir... - susurré mirándome los nudillos.

- Cuando estamos juntos todo es perfecto pero en cambio...pasas de mi cuando a ti te dá la gana. No te entiendo de verdad. ¿Qué pasa? ¿Por qué estás distante y al mismo tiempo, eres amable? - meneó la cabeza en modo de negación y me miró por primera vez.

- Tengo miedo de quererte... Eso es lo que me pasa - me sequé las lágrimas con delicadeza y sonreí apeteciblemente.

- No...

- Todas las personas a las que he querido y aún sigo queriendo o han muerto o están a punto de hacerlo. Aprendí a sobrevivir sin encariñarme con las personas que me rodean porque al perderlas sufriré y no quiero sufrir más, Coque. Traté de alejarme de ti por Érica y porque estoy empezando a quererte y no ... - empecé a sollozar y no pude continuar.






- Pues acéptame, quiéreme, ámame pero por favor, déjame entrar en tu vida. No tengas miedo de perderme porque no lo harás. Pase lo que pase estaremos juntos. No te abandonaré, Jess - se acercó a mi y limpiándose las lágrimas de los ojos, me cogió por sorpresa dándome un fuerte abrazo - No llores, cielo.


- Es que te quiero - seguí llorando en sus brazos hasta que el ruidoso sonido de las bocinas de los coches nos despertó llevándonos a nuestra propia realidad.

- Perdóname por todo lo que te hice - me alejé de él y me limpié las lágrimas de los ojos.

- Ya está. Olvidémoslo. ¿Subimos? - sonrió cogiéndome de la mano.

- Claro, vamos.

Rápidamente ocupamos nuestros puestos anteriores y volvimos a emprender el viaje con la suspicacia y la tranquilidad de que nadie nos hubiera escuchado y de que Miriam aún siguiese durmiendo.






Narra Miriam:


El camino se me hizo muy corto ya que sin darme cuenta me quedé dormida mientras escuchaba música. Coque y Jessy mantuvieron una conversación pero no logré escuchar nada de lo que decían.
A veces, odio los cascos por eso.


- Es aquí - susurró Coque - Bueno, ¿lleváis todo lo necesario? - me miró sonriente.

- Si, tranquilo - respondió Jessy.

- Bueno... pues entonces...que disfrutéis y si necesitáis algo me telefoneais - sonrió.

Salimos del coche y miramos fijamente a Coque.

- Gracias, tú también. Disfruta de tu soledad - le sonrió - Te echaré de menos.

- Y yo a vosotras - nos miró arraigado.

- Chao, hermano. Te mandaremos fotos - me regobicé.

- JAJA - exclamó.

- Muchísimas gracias por traernos, tonto - sonreí besándole la mejilla.

- Venga, adiós - se despidió con una sonrisa y encendió el vehículo. Se marchó mientras nosotras emprendíamos el camino hasta la firma de discos.

Miré al mi alrededor.




"Lo había conseguido".