La lluvia lo había inundado todo. Todo se había ido a la mierda. El cabello de Jessy y el maquillaje se estropearon por completo mientras sus pies se encharcaban al correr bajo la lluvia. Se perdió en el camposanto buscando un sitio donde refugiarse de la lluvia. Justo
en frente de la tumba de la madre de Coque, encontró a un chico
moribundo, con la corbata desata y los ojos rojos. Sus lágrimas no se
distinguían de la lluvia. Lo vió tan débil y desprotegido, allí sentado. Sólo, mientras se cogía las rodillas con las manos. Los pasos de Jessy le hicieron levantar la cabeza. Sus miradas se encontraron y Jessy no pudo evitar sollozar al ver al chico del que aún seguía enamorada completamente roto.
- Coque...
No apartó la mirada de ella. Ella se sentó a su lado, imitando su postura. Se agarró las rodillas y miró al horizonte. Jessy extendió las manos cogiendo las pequeñas gotas que caían del cielo.
- Cuando el reverendo me estaba preguntando si quería pasar el resto de mi vida al lado de ella. Solo tú me pasaste por la cabeza, Jess. Todos nuestros recuerdos. Y te mentí, cuando te dije que no recordaba la noche en la que ambos estábamos borrachos. No dejo de recordarla una y otra vez desde que ocurrió. Así que tal vez, esto haya sucedido por algo, Jess. No creo en las casualidades pero si en el amor y nunca he tenido en mi vida algo tan claro, Jessy. Me gustas, me gustas muchísimo - Coque alzó la mirada con lágrimas aún en los ojos por todo lo que había ocurrido. Jessy le miró completamente sorprendida ante lo que acababa de decir. Pensaba que desde que había planeado casarse con Érica, todo lo que había ocurrido entre ellos estaba olvidado e incluso se estaban alejando el uno del otro. Se equivocaba, el chico que le gustaba le acababa de demostrar lo que sentía por ella después de haberse casado con una mujer a la que realmente no quería. - Solo quiero saber, si tú sientes lo mismo o me estoy montando una película yo solo - soltó una risa cargada de cansancio y frustación y se frotó los ojos - Soy gilipollas, pensarás que solo te digo esto porque me acaban de dejar plantado y que eres el segundo plato pero siempre fuiste el primero, Jess. Lo siento por no darme cuenta antes. Jessy le mira perpleja sin saber muy bien que responder. Era el chico del que estaba enamorada ¿no?, ¿aún seguía enamorada de él?
- Jess, contéstame. Di algo, me pones nervioso - sonrío acercándose a ella. - No sé Coque. Estoy con Carlos. Él es quien me importa ahora. Reconozco que antes sentía algo por ti pero ahora no lo tengo tan claro - susurró apenada dándose cuenta del error que estaba cometiendo. Coque le miró consternado y bajó la mirada. - Me iré unas semanas a Cuba. Aprovecharé la luna de miel. Si vinieras conmigo te demostraría que aún sigues enamorada de mi, Jess. - Coque... - susurró Jessy bajando la mirada. - Carlos, lo sé pero dame una oportunidad. - No es solo Carlos, es también el trabajo y la próxima semana empiezan las clases. Son muchas cosas juntas, Coque. No puedo irme sin más, desaparecer. Además, ¿qué pensaría Miriam si se entera de que nos fuimos juntos de viaje? - ¿Qué más da lo que piense la gente? Vamos, Jessy. - No estoy segura de que sea lo mejor... Lo siento. Coque se levanta y limpia las manos a su traje.
- No pasa nada. Nos vemos en unas semanas, Jessy. Piensa en lo que te dije, voy a hacer las maletas - se despide acercándose para darle un beso cauto en la mejilla.
En un autoreflejo, Jessy gira la cara y quedan a dos centímetros el uno del otro. Se miran a los ojos y Coque lleva su mano a su mejilla. Jessy se derrite por dentro y cierra los ojos mientras Coque se impulsa. Ambos se unen en un tierno beso. Un beso de despedida.
Jessy sube las manos por sus brazos y continua recorriendo cada centímetro de su boca mientras las gotas de lluvia caen sobre ambos empapándolos aún más. Se separan y Coque apoya su frente sobre la de Jess y la mira a los ojos. - Me encantas - susurra dulcemente mientras es Jessy esta vez la que se abalanza sobre él. Lo que no saben, es que alguien muy cerca de donde están los observa. Los observa muy detenidamente entre los matorrales y se marcha con las manos en los bolsillos...
Narra Miriam:
Llego a casa y busco en todas las habitaciones a Coque. Cuando llego a la suya y veo toda la ropa esparcida por la cama y que la maleta no está me doy cuenta de que realmente ha pasado. Le llamo pero no recibo respuesta. Ya es la tercera vez y aunque sé que no me responderá, no dejo de hacerlo, por la preocupación que tengo. Llaman a la puerta. Al abrir veo a Derek con un enorme ramo de flores.
- Hey, ¿está tu hermano? Le dejo pasar mientras niego con la cabeza. - Lo siento mucho, Miry. ¿Cómo estás? - me tiende las flores y las cojo admirándolas. - En shock. ¿Cómo pudo hacerle Érica algo tan despreciable a mi hermano y él marcharse sin ni siquiera echarle las cosas en cara? Flipo - me siento en el sofá totalmente confundida. - Yo también me quedé flipando pero él que más flipó fue Carlos. Cuando vió a Jessy en el altar y ni siquiera le dirigió la mirada. Lo dejó tirado... - Fue por una buena razón. Yo la entiendo, totalmente. No lo sé, Derek. Me parece fatal lo que Érica hizo. - Ya, es que ocultarle un hijo... Es demasiado fuerte. Además que no es suyo. - anunció Derek sacando el móvil del bolsillo y leyendo los e-mails del trabajo. Miriam se quedó pensativa. Tal vez era el momento de comentarle lo de la adopción de Dylan. Tarde o temprano debía contárselo. - Oye Derek... - ¿Si? - dijo aún mirando el móvil. - Tengo que contarte algo. - Dime, soy todo oídos - dijo guardando el móvil. - ¿Te acuerdas de Dylan? ¿El niño huérfano? - Si claro. - He estado visitándolo al orfanato... - Ah - suelta una sonrisa sincera - ¿Qué me quieres decir con eso? - Verás. He comenzado con los primeros trámites para su adopción. Quiero adoptarlo, Derek. No tiene a nadie y conmigo se siente... seguro. Él mismo lo dijo. Le encantaría.
- Dime que es una broma.
Mi mirada se mantiene
sobre la suya, trago saliva sin saber que contestar y bajo la mirada. Me
intimida. Sobre todo cuando se enfada.
- ¿Cómo lo sueltas así? Como si fuese lo más normal del mundo. ¿Te das cuenta de lo que pretendes hacer?
- ¿Y que pretendo Derek?
- alzo la voz irguiéndome también - ¿Darle un hogar? ¿Cariño?
¿Confianza? La vida que todo niño tiene y deben tener no convivir en un
orfanato echando su infancia a perder.
Las lágrimas comienzan a brotar de mis ojos sin control. Este tema es muy delicado.
Sabía que algún día saldría a la luz pero nunca pensé que sería tan pronto.
- ¿Salvar su vida y
echar a perder la tuya? ¡Por dios, tienes 18 años Miriam! - exclama
exhausto pasándose la mano por el cabello más de una vez.
- Y tú 26, puedes ayudarme en esto. Quiero formar una familia contigo Derek.
- ¡Si ni siquiera llevamos un año saliendo! - se pasea por el salón completamente fuera de si ajustándose la corbata.
- No importa el tiempo si no la calidad y en estos meses te he querido más que nadie que haya querido en esta vida.
Un silencio incómodo
inunda el salón. Derek baja la mirada incapaz siquiera de mirarme y sale
de la casa dando un portazo. Cierro los ojos con fuerza reteniendo las
lágrimas que amenazan con salir disparadas nuevamente de mis ojos.
- Mierda... - me
muerdo el labio arrepintiéndome por habérselo contado. Tal vez no era
el momento idóneo. ¿Aunque cuando debería serlo?
Fui sincera, en todo
momento. Le he dicho todo lo que pensaba a la cara y creo que eso es más
que suficiente para que me entienda y confíe en mi. Si de verdad me
ama, lo aceptará. Es un riesgo al que debo someterme.
Tal vez, debería dejar que lo asimilase...
Narra Jessy:
Llego a casa y me encuentro a Miriam en el sofá mirando a la nada, pensativa.
- ¿Viste a Coque?
- Se ha ido.
- ¿Y a Carlos?
- Se marchó detrás de ti cuando fuiste a buscar a Coque. ¿No lo viste?
- No - frunzo el ceño pensativa - Voy a buscar a Coque. No puede irse - digo cogiendo las llaves del coche de Miriam.
- Oye, en mi coche no. Que no tienes carnet y el paquete me cae a mi.
- No me veran. Iré por un atajo. Tranquila - digo saliendo por la puerta y cogiendo el coche lo más rápido que puedo. Aparco justo en el aparcamiento del aeropuerto cruzando los dedos para que Coque no se haya ido ya. Lo había pensado y si, lo quería, era el momento y necesitaba estar con él. Lo necesitaba. Era el momento. Fui corriendo por los pasillos de embarque. Me colé en la cola para uno de los vuelos y pregunté por el último vuelo a Cuba. Me dijeron que estaban a punto de despejar. Corrí por el pasillo deseando llegar a tiempo pero no llegué. Miré a la puerta de embarque. Estaba siendo cerrada por los seguratas y por el ventanal podía verse como un avión despejaba rumbo a su destino. Había llegado tarde. No había podido decirle a Coque, que también me gustaba. Era mi oportunidad para estar con él. Y la había desperdiciado. La había roto. Todo se había acabado...
Regresé a casa cabizbaja
e ignoré a Miriam hasta llegar a mi cuarto. Una vez allí puse el
cerrojo y hundí mi cabeza entre los cojines. Comencé a sollozar como
nunca lo había hecho.
Que tonta había sido.
Debería haberle dicho que lo quería desde el primer momento. Ahora él
estaría aquí. Estaríamos juntos y no a trece mil kilómetros de
distancia. Debí llegar a tiempo. Ahora él, quizá no regrese jamás...
Noté algo bajo las mantas llenas de lágrimas.
Era un sobre que contenía una carta. Me sequé los ojos y la abrí con delicadeza.
Conocí la letra al momento. Olí la carta, olía a él, a su perfume y por ello supe, que la había escrito recientemente.
A veces el camino es tan largo que asusta el siguiente paso que vayas
a dar, asusta de tal forma que tus pies se quedan parados frente al
próximo obstáculo y el miedo te paraliza por completo.
Suponemos
que la vida es un destino, en el que tú tomas las decisiones pero tarde o
temprano ella te pondrá en su lugar dependiendo de si tus pasos son los
acertados o no.
Escucho una voz en el fondo de mi
subsconsciencia que me avisa de mis malos actos pero iluso de mi, la
ignoro y sigo con lo que realmente quiero hacer o estoy obligado a
hacer.
Siento si te hago daño pero no es a propósito, no tengo
fuerzas ni para disculparme por ello pero espero que tú, sepas
entenderlo y lo valores.
Te quiero, Jessy.
¿Quieres saber lo que ocurrirá en la 3 temporada de Alma Gemela?
No te pierdas, el estreno del primer capítulo donde se resolverán muchísimos interrogantes.
Este fin de semana aquí en el blog de Alma Gemela.
Sabremos de quien es el hijo que espera Érica, la reacción de Coque y muchísimas más incógnitas que quedan por resolver.
Como por ejemplo, la desaparición de Lola, la relación de Pris y Álvaro y los sentimientos de Jessy hacia Coque, además ¿qué le dirá Jessy a Coque?
Todo esto y mucho más en la nueva temporada.
Cogió el móvil del cajón y no pudo evitar fijarse en unos documentos de una clínica ginecológica. Los sacó del sobre y vió claramente que eran una prueba de paternidad. Era
su día de suerte. Se apresuró a cerrar el cajón pero cuando estaba
dispuesta a huír, un ruído la mantuvo en stand-by. Provenía de la ventana
del baño...
Se acercó sigilosamente y vió a un hombre trajeado entrar costosamente por la ventana y a una mujer detrás empujándole para entrar. - ¿Qué coño? Ambos miraron directamente hacia ella. Henry cayó sobre el suelo del salón golpeándose con fuerza la cabeza. Se revolcó de dolor por la plaqueta. - ¡PRIS! ¡HENRY! - ¿Qué haces aquí? - exclamó Pris entrando con facilidad por la ventana. - ¿Qué hacéis vosotros? - No hay tiempo para explicaciones. Debemos buscar unos papeles muy importantes. Unas pruebas - dijo Pris disponiéndose a abrir todos los cajones del armario del salón. Jessy observó sus manos y el sobre que contenía en ellos. - Creo que habéis venido por lo mismo que yo. Aquí están las pruebas. Los tres miraron el sobre, petrificados mientras una sonrisa inundaba el rostro de Jessy. Ya lo tenían.
- Estamos aquí reunidos para unir en santo matrimonio a Érica Hunt y Álvaro Férnandez en santo matrimonio... Mierda, Jessy... ¿Dónde estás? Pensaba Carlos apoyado en una de las columnas de la Iglesia mientras no dejaba de recolocarse la pajarita que le apretaba un poco. Sus nervios aumentaban según la ceremonia seguía avanzando.
CARLOS:
Derek le hizo una seña desde el fondo de la Iglesia. Carlos descolocado, se acercó a él. Estaba solo y aburrido en los bancos de atrás. Se sentó a su lado y suspiró. - ¿Y tu acompañante? - Me ha dejado plantado... - La mía es la madrina, así que pienso que estamos en la misma situación - sonrió mirándole - Soy Derek - le tendió la mano. - Carlos - dijo aceptando la mano y apretándosela - ¿Eres el novio de Miriam? - Si - sonrío - ¿Y tu acompañante quien era? - Jessy... Derek hizo una mueca y le sonrío apenado. Ambos se centraron de nuevo en la ceremonia. - Antes de continuar con dicho enlace, la madrina quiere decir unas palabras a la pareja - anunció el cura encargado de dirigir dicho enlace. El móvil de Carlos comenzó a vibrar pero debido al bullicio de los aplausos, Carlos no lo escuchó ni lo sintió. - Quiero dar las gracias a todos los presentes por estar aquí en un día tan especial, eso lo primero y lo segundo quería darte las gracias a ti, hermano. Por elegirme y otorgarme un papel tan importante en el primer día del resto de tu vida. Te quiero muchísimo y espero que esto solo sea el principio de algo muy grande. Del camino que tú quieras y tengas pensado construír, que cada obstáculo se convierta en un paso más adelante. Me alegro tanto de que hayas encontrado a tu alma gemela que no tengo palabras para expresar lo feliz que me siento en estos momentos. Sé que recientemente hemos perdido a una persona muy especial para ambos pero siempre... - Miriam se toma un momento para continuar. Suelta una risita nerviosa y cuando vuelve a alzar la mirada, sus ojos están encharcados de lágrimas. Coque la mira intentando no derramar una sola lágrima - Siempre estará con nosotros, como nuestro ángel de la guardia. Siempre cuidará de nosotros. Pase lo que pase y sea como sea. Te quiero, ¿vale? Una sonrisa inunda el rostro de Miriam. Coque corre a abrazarla y deja caer aquella lágrima que le amenazaba desde hace rato con salir. Ambos se funden en un tierno abrazo mientras los demás aplauden y Derek conecta con la mirada profunda de Miriam. Susurra un "te quiero" al aire a lo que Miriam sonríe muy tierna. El móvil de Carlos vuelve a sonar. Pero el bullicio sigue sin cesar. Jessy a apenas 5 minutos de la Iglesia, llama a Carlos repetidas veces para decirle si puede ganar tiempo mientras llegan pero no encuentra la manera de contactar con él y Henry no puede ir más rápido. Pris intenta calmar a Jessy abrazándola.
El padrino saca los anillos y le tiende a Coque uno de ellos. - Bien. Érica Hunt, ¿quieres a Álvaro para amarlo y respetarlo todos los días de tu vida hasta que la muerte os separé? Érica mira a Coque fijamente a los ojos y le ofrece una gran sonrisa. - Si quiero - afirma con seguridad mientras Coque coloca el anillo en el dedo anular de su mano derecha. - Encaja a la perfección - susurra Coque irónicamente. - Álvaro Fernández, ¿quieres a Érica para amarla y respetarla todos los días de tu vida hasta que la muerte os separé? Coque mira a Miriam y esta asiente. Luego mira a Érica fijamente mientras su mente se pierde en los recuerdos con Jessy. Aquella noche de pasión desmedida en la cual, ambos tenían una copa de más encima. Todos esperaban impacientes la respuesta de Coque mientras él seguía inmerso en sus pensamientos. - Coque... - susurra Érika sin dejar de cogerle de la mano.
* FlashBlack *
- ¿Por qué me traes aquí? - me miró sin entender nada.
Sin decir nada, apoyé la botella al lado de la piscina y me acerqué a ella.
- ¿Qué haces? - sonrió mientras la agarraba por la cintura. Le sujeté de los hombros para no darme de bruces contra el suelo.
Le empujé aún tomándola por la cintura lo que hizo que cayéramos sobre la hamaca, cerca de la piscina.
Estaba sobre ella mirándola fijamente. Realmente, este lugar era mi lugar
preferido.
- No sé si es porque estoy ebrio
o por otro motivo pero realmente deseo besarte - sonreí bajando las
manos por sus piernas y mirándole fijamente la boca. Ella se apoyó en mis
hombros con disimulo.
¿Enserio acababa de decir eso?
Me miró fijamente a los ojos sin decir nada. Si abría la boca seguramente estropearía el momento.
- Solo lo haré si tú me lo pides - sonreí cerca de sus labios.
Me miró detenidamente.
- ¿Y bien? - susurré acariciándole la mejilla.
- Bésame, Coque -
susurró con firmeza y devolviéndome la mirada. Las palabras salieron
solas de su boca.
Sonreí y la acorralé entre mi cuerpo y el suyo.
Apoyé ambas rodillas en los bordes de la hamaca dejando sus piernas
debajo de mi entrepierna.
- No muevas las piernas, por
favor. Ya he llevado por tu parte bastantes golpees en mi... ya sabes -
reí apoyando la mano izquierda en el brazo de la hamaca.
Enrolló ambos brazos en mi cuello y me tomó con fuerza sonriendo ante mis palabras.
Le acaricié la barbilla con la mano derecha y me acerqué a ella con
lentitud al mismo tiempo que mi otra mano se deslizaba por su pecho
levantándole poco a poco la camiseta de tiras.
- Bésame - repetió en un susurro aclamando un gemido.
Sonreí
atrayéndole a mi y uniendo mis labios con los suyos. Bajó sus manos por mi cintura hasta llegar a mi
bragadura. La bajó suavemente
mientras yo bajaba mis labios hacia su cuello. Introdució los dedos
índice y corazón en el interior de mi bragueta abierta y me aparté un
poco molesto. Me erguí un poco mareado y me agaché para coger el tinto
que se encontraba al lado de la piscina.
Me volteé observándole fijamente con los ojos rojos, mi voz era muy confusa.
Me limpié el gloss de mis labios debido a nuestro beso anterior y me acerqué a ella mientras bebía otro sorbo del delicado tinto.
-
No puedo ocultarlo. Esté o no ebrio sé lo que siento por ti y eso nunca
va a cambiar porque te quiero - levanté la voz con ojos vidriosos y le
planté un dulce beso en los labios mientras enrollaba mis brazos en su nuca. Después de unos segundos, me aparté sin mirarle y volví al
interior de la casa.
Agarré una botella de Tequila que aguardaba a ser bebida en el
frigorífico y cogí una de las copas. Subí las escaleras entrometiéndome
en mi habitación. Posé la botella en la mesita de noche y me recosté en
mi cama. La verdad es que no era consciente de mis actos ni de mis
palabras. Los ojos se me entrecerraban y cuando me di cuenta, la botella
de Vozkca había derramado el vertido por el piso de la habitación.
Dentro
de unos minutos, la puerta de mi cuarto se abrió. Jess se encontraba
apoyada en el marco sonriéndome mientras me miraba fijamente.
- Entra, aún queda Vozcka - levanté la botella en el aire mientras desviaba la mirada.
Entró, me moví a la izquierda para dejarle sitio y ella se sentó a mi lado arrebatándome la botella de las manos.
Me sonrió y bebió de la boquilla sin decir palabra.
- Está bueno - reí robándole la botella.
- Trae - extendió el brazo recostándose a mi lado.
- No, es mía - reí.
Se colocó sobre mi intentando robarme la botella.
- Déjame - le miré fijamente mientras intentaba soltarme.
Se
abalanzó sobre mi y me besó con fuerza mientras me agarraba de la nuca
con la mano izquierda y con la derecha me robaba la botella.
Se separó de mi con la botella en sus manos y me echó la lengua mientras yo me relamía los labios.
- Soy una estratega máxima - rió irguiéndose mientras absorbía el resto del líquido de la botella.
Me levanté acercándome a ella y quitándole la botella de las manos.
- Eso es trampa, me has engañado - dije tambaleándome - Mira, te has acabado la botella.
- ¿Tienes más? - rió mientras se acercaba a mi tomándome de los hombros.
- No - mencioné riéndome.
- Sino estuviera tan borracha te echaría la bronca - dijo mientras se volvía a tumbar en mi cama.
- ¿A mi? ¿Por qué? - exclamé volteándome mientras ella me hacía una señal para que me acostase a su lado.
- Por emborracharme y por besarme a traición - rió mirándome fijamente.
Me tumbé a su lado sin dejar de mirarla.
- Tú me lo pediste - susurré seriamente.
Jessy paró de tomárselo en broma y me acarició la mejilla mientras me miraba dulcemente.
- ¿Y si te lo volviese a pedir volverías a hacerlo? - preguntó confusa.
- Prueba - respondí con el mismo gesto.
- Coque, vuelve a besarme, por favor - se mostró sincera sin dejar de mirarme.
Acaricié
su nuca y me introducí dentro de su boca con fuerza. Jessy me siguió el
beso jalándome por la camiseta para que me acercase más a ella y
acariciando mi barbilla.
Seguí besándola hasta que perdí el conocimiento...
********
- Jess, ¿qué te pasa? - se acerqué a ella.
- La ropa me la prestó James - me miró desafiante.
- ¿Qué te hizó ese chaval? - apoyé mis manos
en sus hombros.
- Nada malo sino todo lo contrario - sonrió.
Algo en mi interior me revolvió el estómago, bajé la mirada y suspiré.
- ¿Te trajo él? - ignoré.
- No. Le dije que no se molestara que regresaría en taxi -me miró - ¿Vas a seguir acosándome?
Se giró y se retiró a la habitación de invitados que le fue asignada.
Por sus palabras, me quedó muy claro que ellos dos se habían acostado la noche anterior.
La idea retumbaba en mi cabeza y me daba mucha rabia. Como ese chico vuelva a acercarse a ella... se las verá conmigo.
No volverá a tocarle ni un solo pelo.
Repetí esas palabras en mi mente mientras me terminaba el café y observaba el vacío.
¿Pretende de verdad ponerme celoso? ¿De verdad se han acostado? Si era cierto... lo estaba consiguiendo.
*******
Me acerqué más a ella y esos cuatro centímetros se fueron acortando poco a poco.
Froté nuestras narices mientras embozaba una dulce sonrisa. Cada vez, las ganas de besarla se me hacían más insoportables.
No lo hice y mis labios se volvieron hasta su mejilla.
La besé timidamente y me alejé de ella dirigiéndome a mi cuarto.
¿Por qué las ganas de besarla inundaron mi mente? ¿Enserio pretendía hacerlo? ¿Por qué no pensé ni unos segundos en Érica?
******
-
Perdón, no pretendía asustarte. Solo... - se acercó lentamente a mi con
los brazos detrás de la espalda - ... robarte el móvil - susurró
mientras lo cogía del bolsillo trasero de mi pantalón.
Se volteó y
abrió la pantalla. Aprovechando que se encontraba de espaldas salté
acorralando y enrollando mis brazos alrededor de su cuello. Al mismo
tiempo, mis piernas rodearon su cintura.
- ¡¡¡Bájate!!! Pesas un quintal - gritó mientras intentaba librarse de mi.
-
Espera, tengo que hacer algo antes - le arrebaté el móvil de sus manos y
cuando iba a bajar, me agarró de los brazos volteándose. Me elevó
en el aire y yo ante un impulso me agarré con fuerza a sus hombros para
no caerme. Me rodeó la cintura con sus brazos.
- Te atrapé así que devuélveme el móvil o tendrás graves problemas - mencionó haciendo una mueca.
-
Te juro que o me sueltas o grito - enrollé mis piernas a su cadera
mientras lo agarraba por la nuca. Le tenía sujetada con fuerza -
¡¡¡Socor...!!! - antes de dejarme acabar la palabra me tapó la boca con
la mano derecha. Yo se la mordí para poder huír.
- Está
bien, te liberaré - caminé hasta la encimera y le apoyé en la misma. Yo
aún seguía tomándola por los hombros. Su trasero estaba apoyado en la
encimera y sus piernas se encontraban a la altura de mis rodillas
colgando.
La agarré por la cintura mirándola fijamente a los ojos.
- Jess, si no me sueltas... - puso el dedo índice entre mis labios evitando que continuara hablando.
- Cierra el pico - arqueó una ceja mientras se mordía el labio y llevaba sus manos por mi torso hasta rozar mis ambas mejillas
- ¿Qué...? ¿Qué haces? - le miré extrañado mientras inclinaba la cabeza hacia delante.
Volvió a rodear mi cuello con sus brazos mientras la distancia entre nosotros se acortaba.
-
¿Prometes no volver a robarme el móvil? - susurró al lado de mi oído
mientras mordía el lóbulo de mi oreja. Me estremecí mientras
cerraba los ojos lentamente. No obtuve respuesta y mis labios rozaron
lentamente su cuello estirado. Me paré dándole un mordisco muy suave.
Parpadeó
observándome de reojo con los labios fruncidos y bastante tensa bajando
ambas manos hacia mi trasero. Me acarició mientras yo lamía su barbilla
hasta llegar a sus labios. Eran unos pocos milímetros los que separaban
mi lengua de sus labios. Lamí su boca sin llegar a besarla pero ella reaccionó asomando su lengua. Ambas comenzaron a juguetear entre si sin
ser besadas.
*******
- Jess, sé que todo esto es muy fuerte pero debes reaccionar. Tenemos
que irnos de aquí y buscar una salida. Puede volver y la próxima vez no
saldremos ilesos de aquí - le susurré cariñosamente mientras ella
dejaba de llorar y me miraba fijamente a los ojos.
- Está...Está bien - respondió tartamudeando mientras le sonreía intentando calmarla.
- Así me gusta. ¿Puedes ayudarme a caminar? Así llegaremos más rápido.
Jessy le agarró por la cintura y él se apoyó en ella para poder caminar mientras aguantaba de la vía.
Antes
de salir de la habitación, comprobamos que ya no quedaba nadie en la
planta y saliemos directos al ascensor caminando con lentitud por lo que
pudiese pasar.
- Coque, ¿todos ellos son cirujanos? -
murmuró Jessy dirigiéndose a los cadáveres y tragando saliva a medida
que avanzaban entre ellos.
- Creo que si. Todos llevan el uniforme - solté contemplando la multitud de gente completamente muerta.
Al llegar al ascensor, Jessy presionó el botón pero no se sentía el ruido de los mecanismos bajar.
-
Déjame a mi - solté volviendo a darle al botón y aguardando a que
bajase o subiese. Volví a darle repetidas veces pero el ascensor
continuaba sin ir.
- ¡Mierda, mierda, mierda! - repitió Jessica entre gritos mientras pegaba con sus puños en la puerta del ascensor.
-
Debieron de haberlos cortado por el tiroteo - bramé tocando el
hombro de Jess - Aunque le pegues cien mil patadas no va a ir.
Jess se volteó y le abrazó con fuerza mientras las lágrimas salían disparadas de nuevo por sus mejillas.
-
Tranquila, ojalá pudiera decirte que todo saldrá bien pero para ser
exactos... No lo sé - mencioné siguiéndole el abrazo.
Jess alzó la mirada. Había manchado el camisón de Coque de la sangre de la doctora Wilson.
- ¿Qué vamos a hacer ahora? Tardaremos horas en bajar las escaleras y la planta baja no es segura.
-
No tenemos otra alternativa. Si nos quedamos aquí tal vez vuelva -
murmuré observándola directamente a los ojos mientras le secaba
las lágrimas con los pulgares.
- No quiero morir, Coque - soltó Jess creando un silencio incómodo entre ambos.
* FlashBack *
Todo lo que parecía estar enterrado en el fondo de su mente salió a la luz en ese mismo instante. Todo lo que apenas recordaba. Solo pensó en el beso con Jessy, no en las palabras que le había dicho ni en todo lo demás que conllevó aquello. ¿Estaba realmente haciendo lo correcto? La cara horrorizada de Coque parecía haberlo dicho todo. No eran solo cuernos. Él realmente sentía algo por Jess aunque aún no tenía muy claro el qué. - Coque - murmuró Miriam atrayéndole a la realidad - ¿Estás bien? - le cogió de la mano. - Si, ¿puede repetir la pregunta? - dijo de inmediato al reverendo.
- Álvaro Fernández, ¿está dispuesto a amar y respetar durante todos los días de su vida hasta que la muerte os separe a Érica Hunt? - ¡Vamos! Daos prisa - gritó Jessy nada más Henry aparcó el coche en la entrada de la Iglesia. Pris salió disparada con el sobre en la mano mientras Henry pegaba un gran frenazo. Coque miró sus manos entrelazadas con las de Érica, luego le miró a los ojos. - Te quiero - murmuró con una sonrisa mientras una pequeña lágrima salía de su ojo izquierdo - Si, si quiero - dijo al fin mientras Érica suspiraba del alivio y le colocaba su respectivo anillo sobre el chasqui.
- Si no hay nadie que quiera oponerse a este enlace... - seguía diciendo el cura.
Rió ante ese pequeño detalle y todos comenzaron a aplaudir.
- Puede besar a la novia. - dijo el reverendo mientras Coque se abalanzaba brutalmente sobre Érica cogiéndole la cara con ambas manos - ¡Oficialmente son marido y mujer!
La puerta de la entrada de la Iglesa se abrió bruscamente. - ¡Alto! ¡Esta boda no puede celebrarse! - gritó Jessy a los cuatro vientos. Coque se separó de los labios de su esposa y miró a Jessy con el ceño fruncido, expectante. Todos se miraron perplejos. El silencio inundó el lugar y Pris y Henry, aparecieron con el sobre. Los tres avanzaron hasta el altar con seguridad. - ¿Qué está pasando aquí, Jessy? ¿Qué hace él aquí? - pregunta Miriam señalando a Henry. Jessy accede al micrófono del altar. - Venimos a destapar la falsedad de la novia. He aquí las pruebas irrefutables - anunció Jessy cogiendo el sobre que Pris le tendió. - Esto es absurdo - respondió Érica mientras todos los presentes estaban sumidos en el discurso de Jessy. El misterio del padre del bebé de 6 meses de Érica, estaba a punto de ser resuelto y además, por todos los asistentes. Carlos y Derek, observaron todo con minusculidad desde la última fila mientras las damas de honor y el padrino seguían sin comprender nada de lo que estaba ocurriendo. - Aquí las pruebas de paternidad que Érica le hizo a su bebé. El bebé que espera no es de Coque - dijo finalmente observando los resultados. Todos se observaron sorprendidos entre ellos - El padre es Henry. Érica se acostó con Henry - finalizó mientras Coque abría los labios intentando decir alguna cosa, dar algún argumento. Érica, horrorizada por tal humillación, agarró del brazo a Coque. Este se mostraba insensible a su contacto. - No le creas, está tarada. Solo quiere fastidiarnos la boda porque está enamorada de ti. - ¿Qué dices? - refunfuñó Jessy bajando del altar y enfrontándola. - ¡Qué llevas coladita por Coque desde que lo conoces y te jode que sea feliz conmigo! - gritó atrayendo de nuevo la atención de todos los presentes. Coque miró a Jessy fijamente. Esta se sorprendió ante las palabras de Érica mientras Carlos esperaba una respuesta por parte de su novia. - Pero que ilusa eres, ¡nunca tendrá nada contigo! ¡Mírate! - se rió Érica mientras Jessy se abalanzaba sobre ella tirándole del pelo con fuerza.
Ambas crearon un gran bullicio y Coque intervino separándolas. Agarró a Érika y Henry se dispuso a hablar. - Coque, compruébalo tú. Coque suspiró y subió al altar. El silencio sucumbió la Iglesia. Coque leyó el contenido del sobre y levantó la mirada. Los ojos de Coque se encontraron con los de Jessy. - Es...verdad - anunció por última vez bajando del altar.
- Coque, espera, escúchame, por favor - Érica intentó alcanzarlo cogiéndole del brazo - ¡Coque! Se marchó corriendo dejando a todos los presentes balbuceando y cuchicheando entre ellos.
Érica empezó a sollozar arrodillándose en el suelo. Miriam y Derek se dirigieron una mirada atónita, sin creerse aún lo que estaba sucediendo. Jessy corrió detrás de Coque pero la mano de Carlos le paró los pies. - Explícame todo esto. Pero Jessy tenía cosas mejores en las que pensar. Tenía que ayudar a Coque, consolarle y explicarle todo con calma.
- Ahora no. Se soltó del agarre y fue en busca de Coque. La lluvia lo había inundado todo. Todo se había ido a la mierda. El cabello de Jessy y el maquillaje se estropearon por completo mientras sus pies se encharcaban al correr bajo la lluvia. Se perdió en el camposanto buscando un sitio donde refugiarse de la lluvia. Justo en frente de la tumba de la madre de Coque, encontró a un chico moribundo, con la corbata desata y los ojos rojos. Sus lágrimas no se distinguían de la lluvia. Lo vió tan débil y desprotegido, allí sentado. Sólo, mientras se cogía las rodillas con las manos. Los pasos de Jessy le hicieron levantar la cabeza. Sus miradas se encontraron y Jessy no pudo evitar sollozar al ver al chico del que aún seguía enamorada completamente roto.