Narra Coque:
- ¿No te parece... muy presuntuoso? - murmuré mientras daba una segunda vuelta a la milanesa.
- ¿Crees que tu ex pretende perseguirte y saber dónde estás en todo momento? - respondió con una pregunta mientras se llevaba un trozo de tortilla a la boca y se balanceaba en la silla de la cocina.
- No sé, Jess. ¿Qué cojones hacía en la agencia de viajes? Lo más probable es que fuese a ver si había utilizado los billetes de la luna de miel para saber de mi paradero.
- Te flipas un poco. Está loca, es decir; no es de persona razonable atar a una persona y dejarla encerrada en su casa por celos pero sabe el daño que ella te hizo. No creo que tenga las narices de acercarse a ti - me miró fijamente a los ojos con una sonrisa sincera - Y ahora, deja de darle vueltas a la milanesa o se hará de más.
- Está bien, comilona. Dejaré de darle vueltas -me reí mientras ponía la milanesa en un plato y lo dejaba en la mesa. -El problema es que legalmente, estamos casados.
- Coque, eso se soluciona hablando con un abogado y enviándole unos papeles. No tenéis ni que sentaros y miraros a la cara - respondió terminándose el plato.
- Mmm... Ahora mismo no tengo aún la cabeza en su sitio para meterme en esas mierdas legales.
- Nunca la tuviste.
- Oye - sonreí cogiéndola por la cintura y atrayéndola a mi silla. Enrolló sus manos en mi cuello mientras me miraba fijamente a los labios - ¿Quién te crees para meterte conmigo de esa forma?
- Quien te salvo de casarte con el mismísimo diablo - murmuró a centímetros de mis labios con su linda sonrisa pilla. Acorté la distancia y la besé apasionadamente.
- Nunca tendré suficientes palabras para agradecértelo, creeme - dije volviendo con mi milanesa.
- Tal vez no debas agradecérmelo con palabras solamente - murmuró mordiéndose el labio.
Me terminé el último trozo que quedaba en el plato. La cogí a horcajadas mientras refunfuñaba riéndose y dándome golpecitos inofensivos en la espalda. La llevé hasta el salón y la acomodé en el sofá bajo mi cuerpo. Enrolló sus piernas en mi abdomen y me besó apasionadamente.
Nos separamos un momento para respirar y me acomodé a su lado.
- Deberíamos celebrar que mañana viajamos con Vodka - murmuró encendiendo la tele y apoyando la cabeza en mi pecho como una dulce bebé.
- Eres demasiado osito amoroso para soltar esas cosas de repente.
- Echo de menos verte borracho y que me comas la boca.
- Te lo compro, anda ve a la cocina. El primer armario al lado de la puerta - susurré mientras me peinaba el cabello.
Se levantó y mientras tanto, cogí mi celular del bolsillo de mi pantalón. Era un mensaje de Henry, sorprendentemente. Decía que le gustaría hablar conmigo, que el tampoco tenía idea de su embarazo y menos que fuese suyo y que debíamos aclarar ciertas cosas.
Guardé el celular al ver a Jess volver. Si le veía lo más probable es que acabase a ostias con él. Sé perfectamente que en lo del bebé estamos ambos igual pero no en lo de liarte con una chica que sabías que tenía novio, y que además era un buen colega tuyo. Nunca me entrará en la cabeza el porqué lo hizo y a mi manera de verlo, nunca tendría la suficiente bondad como para perdonarlo. Tendrían que cambiar mucho las cosas.
- Aquí tienes, lindo bebé - me sacó Jess de mis pensamientos mientras me ofrecía un trago - Miriam me acaba de pasar una foto desde el avión. Está atravesando el Pacífico ya. Por cierto, Pris está flipando. Dice si puede pasarse.
- ¿Ahora? - le dije poniendo morritos mientras la atraía a mis brazos y le robaba la copa.
- Oye, eso es mío.
- Tú eres mía - sonreí dándole un beso cauto en los labios.
- No, no lo soy - murmuró mordiéndose el labio mientras se retorcía debajo de mí.
- ¿Cómo?
- No me pediste que lo fuera en ningún momento - murmuró estirando el brazo para beber otro trago. Sí, era común en nosotros beber directamente de la botella.
- Jess... Sabes en la situación que estoy. Estoy medio casado.
- Llevas medio casado un año, estoy harta de esperar -alzó la voz, escurriéndose de mí. Se puso de pie mientras bebía otro largo trago de la botella y se deshacía de los zapatos.
- Sé lo que has estado esperándome, Jess. No fue solo difícil para ti, yo también te deseaba a cada minuto. Verte con otros tios me crispaba.
- ¿Por eso te cargaste a Brandon? El pobre no me habló jamás - murmuró sarcástica mientras se bajaba los pantalones.
- Es una de las razones, sí. Pero Jess, tú también hiciste que tuviese mil discusiones con Érica, ¿recuerdas la foto en la piscina? Casi le da algo - me reí bebiendo un trago largo de la botella.
- Tenemos media hora hasta que llegue Pris con su novio. He tenido que decirle que sí, vi la preocupación - dijo cambiando totalmente de tema mientras se desprendía de su camiseta.
- ¿Ves la preocupación por chat? ¿Y por qué cojones te estás desnudando? - reí dando otro trago mientras ella se sentaba sobre mí enlazando sus manos con las mías.
- De verdad, ¿tengo que decirlo? Quiero follarte, hemos esperado mucho. No puedo más, Coque. Compláceme - dijo mientras intentaba desprenderse de la ropa interior. Me levanté cogiéndola de las manos para que parase.
- Para, actriz porno, vas muy rápido. Todo a su debido tiempo. Eso debe ser especial, contigo quiero que lo sea. No eres una más, Jess.
- Oh vamos Coque, ¿no esperamos ya mucho?
- No puedo Jess. Mereces algo mejor. Tal vez, en nuestro viaje - murmuré acercándome a ella y depositando un beso en su cuello.
- Eres odioso, estoy literalmente casi desnuda frente a ti y ni te inmutas. Quiero estrangularte el maldito cuello - me espetó mientras se volvía a poner la camiseta.
Sonó el timbre de la puerta.
- Debe ser Pris. Gracias a Dios - gritó cogiendo la botella y volteando los ojos.
Se acercó a la puerta y la acompañé dado que empezaba a perder el sentido de la orientación. Abrí la puerta por ella y la agarré de la cintura por si había algún percance.
Vaya, no era Pris precisamente, y me acababa de dar cuenta que Jess estaba enfrente de un hombre, semidesnuda.
- Hola, venía a ver a Miriam - saludó sin pelos en la lengua mientras cargaba un ramo de flores. Parecían girasoles.
Jess y yo nos miramos sin saber que decirle. Creo que no tenía ni idea de que Miriam se había marchado a la otra punta del planeta. Jess empezó a reírse sin parar a causa de todo el alcohol que se había tomado y Derek nos miró completamente desorientado.
Vaya, la que había liado mi hermana.
Narra Derek:
Ver a Jessy no era una novedad para mí. Básicamente, era muy común; lo que no era tan habitual era verla borracha y provocativa al lado de Coque. Eso llamó especialmente mi atención pero no iba a decir nada fuera de lugar. Imagino que su risa descontrolada al verme fue debido a su estado de embriaguez y no por mi cara de desesperación y arrepentimiento, como un perro que sabe que ha hecho cabrear a su dueño; e intenta darle cariño para que olvide todas las meadas que ha dejado en el piso.
- Entra, Derek.
Coque se echa hacia un lado cogiendo a Jessy a su vez del antebrazo y arrastrándola a su pecho.
Decido aceptar la invitación y sigo a Coque al salón. Mientras Coque, le acerca una manta a Jessy de forma disimulada, intento mantenerme inmóvil, con el ramo de flores aún entre los brazos.
- Verás Derek, no es fácil para mí, contarte todo esto. No sé el tipo de relación que tenías con mi hermana, pero por lo que he podido ver con mis propios ojos, la tensión sensual era bastante evidente - comenzó Coque con sutileza. Noté como mis mejillas se teñían por momentos, maldita sea, esto es más incómodo de lo que pensaba. Además, me siento increíblemente ridículo con las flores en la mano. Aún así, decido dejarle continuar.
- A nosotros nos sorprende aún más que a ti. La conocemos mejor que nadie y no sabemos porque ha tomado las decisiones que ha tomado en estos últimos meses. Sabemos que ha pasado por una situación, cuanto más complicada; pero no son motivos para aislarte y volverte una zorra con todos los que te aprecian - murmuró Coque con efectos de la embriaguez subiendo por su organismo. Genial, me tocaba charlar con dos estúpidos borrachos.
- A ver, deja de enrollarte, Derek es un hombre de negocios. No puede perder el tiempo con estas tonterías y además, fijo que tiene más obligaciones de las que... - Jessy interrumpe su discurso por culpa del hipo y prosigue - En fin, Derek. Miriam nos pilló enrollándonos esta mañana y se enfadó muchísimo. Le gusta meterse en vidas ajenas y ser el centro de atención. Si estuviste trabajando estos meses con ella y comiéndote sus morros en horas laborales, fijo que lo sabes como nosotros.
- Jessy, joder, no seas bestia - le reprochó Coque mientras soltaba una risa tonta.
- En definitiva, Miriam se ha ido y nos ha dado a todos por el mismísimo culo. No le importa nada, ni nadie - finalizó Jessy mientras se tambaleaba hacia los lados intentando coger algo de la mesilla. Por fin lo consiguió, la botella de Vodka que estaba casi terminada.
- ¿Cómo que se ha ido? - bramé interrumpiendo a Jessy y su estrecha relación con el alcohol y sacando a Coque de su ensimismamiento. ¿Debería hacerle caso a unos locos alcohólicos?
Tal vez, debería irme y hablar con ella el lunes cuando venga a trabajar, o buscar sus cosas... Dado que lo último que me comunicó es que quería dejar de verme y el trabajo le obligaba a hacerlo.
- A ver, lo que Jessy quiere decir, sin ser tan bestia; es que Miriam ha decidido irse a estudiar al extranjero, le han ofrecido una beca en donde está estudiando canto y no se lo ha pensado siquiera. Apareció de repente con una maleta gigante y una cara de amargada impresionante. ¿Habéis discutido recientemente?
- No tengo porque responder a esa pregunta. Me extraña siendo como es Miriam que se haya ido sin ser de forma premeditada y sin decir nada a nadie - murmuré sin estar muy seguro de la certeza de las palabras de Coque. Me llevé una mano al cabello refunfuñando. ¿Y si era verdad y los borrachos estos no estuviesen exagerando? ¿Miriam se había ido por mí? ¿Por todo lo que pasamos en nuestra relación?
Si eso era cierto, acababa de demostrar que era una cobarde y que no estaba dispuesta a luchar por nuestra relación. Algo que me decía, que nunca me había querido como yo a ella, que estuve a su lado en su peor momento, cuando casi se muere delante de mis ojos y cuando como no, estábamos peleados. Toda nuestra relación, había sido así. Llena de discusiones, odio, mentiras e infidelidades derivadas de la mala comunicación entre nosotros y el no sabernos querer. De la necesidad extrema de estar juntos y de unirnos en una increíble sed de pasión inigualable y a los dos segundos, estar discutiendo por quien lleva las riendas de la relación.
Habíamos comenzado así y habíamos terminado de la misma forma. Si era cierto que se había largado, esto significaba el fin. Todo se había acabado y ya no quedaba manera de solucionar nuevamente nuestros conflictos. Miriam ya no estaba dispuesta a darnos una última oportunidad y si ella no quería, yo no podía seguir luchando e insistiendo. Se había acabado.
- No sé si la has llamado, supongo que sí. Imagino que no te ha comentado nada. Te propongo algo - comentó Coque sacándome de mi mente - Puedo llamarla y hablarle del tema y así comprobarás que ninguno de los dos te estamos mintiendo.
- No hace falta, ya me pondré en contacto con ella.
Coque se negó con la cabeza y sacó su teléfono del bolsillo. Jessy, mientras tanto, seguía zarandeando la botella de un lado a otro como si necesitara desconectar del presente hundiéndose profundamente en su mente.
- Sé por lo que estás pasando. La incertidumbre, el estará bien, le habrá pasado algo... Me pasó lo mismo cuando Coque se fugó despechado de su boda - intervino de repente Jessy, captando la atención de ambos.
- No empieces, Jessy. Derek no tiene porque saber todo el follón de mi mujer adultera y con bombo de regalito - chapurreó Coque con un tono de voz elevado mientras buscaba el contacto de Miriam y se ponía el auricular en la oreja.
- Déjalo, enserio.
Me hizo una señal con las manos para tranquilizarme. Queriendo decir "todo está bien" pero se equivocaba. Nada lo estaba. Miriam se había desprendido de mis brazos y de mi vida.
- Hola hermana. ¿Cómo te va? Tengo a alguien conmigo que pregunta por ti - saludó Coque con una sonrisa acercándome el auricular. Me negué por completo con ambas manos, pero se irguió poniéndome el móvil en la oreja. No puedes negarte ante un borracho.
- ¿Qué dices, Coque? ¿Has vuelto a beber? Se te nota perfectamente en la voz. Oye no tengo tiempo para tus idas de olla ahora mismo, estoy en control de pasaportes y me queda un buen rato aún.
- ¿Ves como no te mentí? - bramó Coque riendo y totalmente feliz por tener la razón.
Mi mundo se desplomó y escuchar su voz serena y completamente, abierta y dispuesta a emprender una nueva vida y dejar a un lado su familia, a Dylan y sobre todo, a mí. Me entristecía, me dejaba con las ganas locas de decirle cuatro cosas en la cara. Pero no valía la pena, no lo valía en absoluto. Con el tiempo, se daría cuenta de todo lo que estaba perdiendo y principalmente, de que me estaba perdiendo a mí.
- ¿A dónde dices que te ibas? - dijo Coque de nuevo con una amplia sonrisa en la cara mientras tomaba asiento a mi lado.
- California. Bueno, te dejo. Te llamo a la noche. Te quiero - se despidió casi sin dar tiempo a respuesta.
- Adiós, Miriam - bramé dándole a colgar mientras mis ojos amenazaban con traicionarme y dejarme en ridículo delante de los borrachos.
- Vaya, eso ha resultado muy desgarrador - exclamó Jessy tomando asiento a mi otro lado. Lancé las flores contra la pared mientras me erguía dispuesto a abandonar la casa. Ya no pintaba nada allí, al menos; había resuelto mis mil dudas. Descubrí que ya no le interesaba, que Miriam ya no era mi princesa, ni yo era el príncipe que le había ayudado a salir del vacío en el que se había desvanecido los últimos meses.
- Oye, las flores no tienen culpa. Eran lindas - susurró Jessy irguiéndose y poniéndome la mano en el hombro - Sé que la amas, pero Miriam es la chica más compleja del mundo y tú, eres un encanto. Me recuerdas a mí, nunca te rindes. Seguí vuestra relación de cerca, y puedo decirte sin dudas que siempre te he apoyado. Tu amor hacía ella siempre me pareció real pero en cambio, nunca vi amor en sus ojos al verte. Siempre la he visto muy indiferente y confusa - acarició mi antebrazo con delicadeza poniéndose delante mía aún semidesnuda. Era difícil tomarla enserio - Mereces algo mejor, Derek. Eres un buen chico. Yo me iría con la cabeza muy alta de aquí. Eres atractivo, un buenazo e inteligente. Te sobran mujeres en el mundo. Es tu momento de ser feliz. Ya está bien de que jueguen contigo - me miró directamente a los ojos. Esta vez, me lo estaba diciendo enserio. Sus palabras eran sinceras y certeras. Jessy me tenía más aprecio del que pensaba o más bien, se veía reflejada en mí y en mis sentimientos.
Su mirada lagrimosa y su preciso agarre en mi brazo, me comunicaban; que efectivamente era lo último. Jessy estaba en una situación muy similar a la mía. Estaba cansada de darlo todo y recibir solamente pedazos. Su mirada apenada me decía, que ella estaría en mis zapatos posiblemente, en poco tiempo. Aún así me abrazó cariñosamente recuperando la sonrisa en sus labios.
- Gracias. Creo que es hora de que me vaya.
- Te acompaño a la salida - murmuró Coque adelantándome por la izquierda.
Le seguí y salí al exterior.
- Espero verte pronto, Derek. Siento lo ocurrido - se despidió Coque. No fui capaz de responderle, seguramente esta era una despedida para siempre, no creo que nos volviésemos a cruzar y si lo hacíamos, ni siquiera miraríamos en la misma dirección. Ninguno nos caíamos bien, y si estábamos hablando ahora mismo era por un bien común. Por su querida hermana. Sentí el alivio en su rostro al murmurar aquel "Adiós, Miriam" y verme colgar. Nunca estuvo de acuerdo con nuestra relación y siempre lo puso en manifiesto.
Era el momento de irme y no mirar atrás.
Iba a emprender una nueva vida, sin Miriam.
Por cierto, debía buscarme una nueva empleada cuanto antes o el lunes, Miriam no solo perjudicará mi vida personal si no también la profesional.
Narra Pris:
- Vaya, veo que el orden no es lo vuestro - Fue lo primero que dije al entrar en la casa de Coque y Miriam y tomar asiento.
- Con tantas visitas, el tiempo para limpiar es inexistente - respondió Jessy tomando asiento a mi lado con las piernas acomodadas como un indio sobre el sofá. Llevaba puesto un pijama veraniego de tiras con un estampado de Dumbo.
Coque, se sentó al lado de Álvaro mientras charlaban de a saber qué. A diferencia de Jessy, llevaba puesto unos vaqueros y una camiseta básica, lo que me hizo pensar que había sido avisado de nuestra presencia. A Jessy siempre se la sudó muchísimo su presencia física ante invitados, y más aún siendo de confianza. Recuerdo como iba vestida en su cumple, muy informal.
- ¿Y eso? ¿Quién vino hoy? - examiné mientras contemplaba a ambos.
- Derek - murmuró en tono bajo Coque, dando por finalizada su pequeña conversación con Álvaro.
- ¿El del concesionario?
- Sí, imagínate nuestras caras al verlo en la puerta de casa. Le invitamos a entrar, era lo menos que podíamos hacer - contestó Jessy cambiando totalmente su expresión, parecía apenada y empática ante la situación.
- Imagino que vino por Miriam.
- Él no tenía ni idea de que se había ido. Ella no se despidió de él ni le comentó absolutamente nada. Aunque su relación fuese mal, merecía un mínimo por su parte. Ya no como su novia, si no como su empleada - criticó Jessy poniéndose totalmente en el lado de Derek. Por mi parte, no podía posicionarme. Y menos, en una relación tan compleja como la de ellos dos. Eran tal para cual y solo ellos sabían lo que había detrás.
- Yo no quiero entrometerme, vine solo para poder informar a Dani, Eran buenos amigos, él le cedió esa increíble oportunidad y creo que merece saberlo todo. Con pelos y detalles. Pero no debió irse sin decir nada a nadie. Bueno, os lo comentó a vosotros pero si os lo dijo por teléfono como hizo con Pris, sin posibilidad para despedirse personalmente. No sé, me pareció una forma muy infantil de huir.
Álvaro, interrumpió la conversación dando su más sincera opinión. Él estaba a mi lado cuando me llamó desde el aeropuerto diciéndome que se marchaba a California a estudiar durante dos años. Que intentaría llamarme una vez por semana por lo menos y que lamentaba no poder despedirse personalmente. Mandándome un beso y un abrazo y acto seguido, colgando la llamada. No me dejó tiempo para decirle nada. Era como si lo hubiese planificado todo a la perfección para irse sin que nadie pudiese pararle los pies. Totalmente, absurdo.
- Nosotros no sabíamos más que vosotros. Lo único es que tuvo la obligación de despedirse porque vivimos en la misma casa. No podía llevar cientos de maletas al coche y dejar su habitación vacía sin que nos enterásemos. Era lógico. Aunque cuando la vi bajar las escaleras de forma sigilosa, me dio la impresión de que sus intenciones eran precisamente esas - vaciló Coque mientras se levantaba abandonando la sala - ¿Queréis tomar algo?
- Un agua estaría bien. Gracias - susurré con la poca confianza que tenía con Coque. Seguramente, él sabía la buena relación que tenía con su archienemigo Henry y aunque nos tratásemos con respeto, no podíamos entablar una relación amistosa como la que tenía con Jessy.
Aprovechando la ausencia de Coque, Jessy se acercó al sillón donde permanecía Álvaro sentado.
- ¿Cómo está Carlos?
- Bien, increíblemente bien - murmuró mi chico soltando una sonrisa traviesa. La respuesta de Jessy fue una mirada incrédula, no entendía el porqué de la travesura de sus palabras - Digamos que está en un buen momento ahora mismo.
Jessy me observó sin entender nada a lo que yo le respondí encogiéndome de hombros, no era el momento de tratar el tema Carlos. El tema de Miriam y su huida ocupaba nuestras mentes por completo. Aunque parecía que su hermano, ya estaba acostumbrado a estas rabietas por parte de su hermana.
- ¿En su mejor momento? ¿A nivel profesional?
- Más bien personal, está muy ilusionado - respondió Álvaro.
- ¿Quién está ilusionado? - intervino Coque, dándome el agua y sentándose nuevamente al lado de mi chico.
- Dani, por la nueva gira. ¿Cuándo comenzaba? - masculló Jessy antes de que nadie pudiese adelantársele. Parecía que el tema de Carlos no contentaba mucho a Coque. ¿Por qué si no iba a ocultárselo de esa forma? Nunca entendería la relación de estos dos. Aunque sé que si Coque le comiera la boca a Jessy en estos momentos ella se derretiría y caería totalmente, aunque solo la quisiera por el sexo. Llevaba enamorada de él desde el momento que establecieron una relación más cercana, desde antes de conocerla en la firma de discos.
- Comenzamos el próximo mes. Nos vamos a Irlanda - murmuró Álvaro con una sonrisa y una mirada cómplice. Sabía perfectamente que no estaba muy contenta sobre su gira. Ya que duraba dos meses y no estaba acostumbrada a estar tan lejos de él. Pensar en eso, me mataba.
- Bueno, regresando al tema Miriam. ¿Qué os contó al irse? - interrumpí para no comenzar a llorar delante de todo el mundo. Iba enserio, no soportaba ese tema de conversación.
- No mucho - Jessy y Coque se miraron entre ellos momentáneamente - Que había aceptado la beca y que se iba durante dos años. No nos dijo si vendría de vacaciones, si iba sola, si tenía apartamento... Básicamente, sabemos lo mismo que vosotros. Eso si, lo de la beca nos lo dijo el mismo día que se la ofrecieron. Pero no la vimos convencida. Sospecho que en esos tiempos estaba bien con Derek aún.
- ¿Pero salían realmente o era un simple rollito? - ignoró Coque dejando el tema de su fuga a otro lado.
- Estaban juntos. Con muchas peleas y demás pero eran pareja formal - dijo Jessy poniendo los ojos en blanco - ¿Cómo puedes preguntar eso aún? Era tan obvio que estaban saliendo.
- Para mí no. Aunque lo de venir a cenar a casa sin previo aviso me pareció sospecho para que engañaros y aquellas marcas en su espalda...
- Ella tampoco fue clara con nadie. Nunca nos dijo, estoy saliendo con Derek. Simplemente, la veíamos salir a cenar con él o ir a su casa. Y ahí fue cuando supimos que estaban juntos - interrumpí obviando el discurso de Coque.
- Era una relación tóxica así que es fácil saber los motivos de su ruptura.
- Creo que no es de nuestra incumbencia el tema Miriam y como se llame el chico. Lo importante es que ya no está y no podéis hacer nada. Ni vosotros ni nadie. Ya es mayorcita para saber lo que hace - finalizó Álvaro la conversación.
- Tienes razón. Tenemos que contaros algo, a diferencia de Miriam queremos avisaros.
- ¿Qué pasa? - exclamé mirando a Coque como si guardara cien secretos en su mente.
- Nos vamos una semana a Irlanda - bramó emocionado mientras observaba a Jessy con cariño.
- Vaya, ¿y eso? - pregunté incrédula. Jessy y Coque de viaje juntos después de ella haber roto con Carlos y con Coque seguramente preparando los papeles del divorcio me resultaba extraño. ¿Es que acaso estaban ocultando algo? La increíble sonrisa de Jessy me hizo replanteármelo más. ¿Qué había pasado entre estos dos? El motivo por el que se fue Miriam no tenía absolutamente nada que ver con el motivo de estos dos.
Era como si quisieran vivir su amor escondidos del mundo y que mejor que hacerlo en otro país.
O era demasiado desconfiada o lo que pensaba era real y estos dos se habían enrollado. No puedo juzgarlos, ambos acaban de salir de relaciones complejas y sucesos traumáticos. Que curaran sus heridas morreándose era una buena forma de olvidar.
Quien me preocupaba realmente era Jessy, temía que sus sentimientos pudieran confundirla y que Coque jugase con ella. Debía tener claro que seguramente, esto era puntual y Coque solo quería desconectar su mente a su lado.
Esa era una conversación que debía tener con ella, quería protegerla. Sé lo que es enamorarse y que no sea correspondido. Abrirte en canal y que te utilicen a su antojo por tener sentimientos encontrados. Jessy ya había sufrido mucho, no se merecía sufrir más.
- La casa se nos cae encima y eso que Miriam aún acaba de irse. Creo que merecemos divertirnos un poco.
Jessy se sonrojó. Creo que pensamos lo mismo, eso ha sonado bastante peor de lo que pensaba Coque. Creo que acaba de ser consciente de ello.
- Podríais venir con nosotros.
- No, no, no. Tengo mucho que hacer antes de la gira y además, Pris tiene un gran negocio que dirigir - sonrió Álvaro mientras me guiñaba un ojo.
- Es cierto, mi padre me ha cedido sus acciones. Prácticamente, el cincuenta por ciento de la tienda es mía lo que equivale al triple de papeleo y muchísimas más horas de trabajo.
- Ostias, Pris. Felicidades, quien diría que te volverías una empresaria - me felicitó Jessy abrazándome con cariño mientras depositaba un beso en mi mejilla. Decidí aprovechar el momento en el que los chicos estaban distraídos y su oreja estaba pegada a mis labios.
- Tú y yo debemos hablar seriamente.
Me separé de ella. Miró hacía los lados con timidez y se levantó.
- Debo irme, debo hacer la compra de la semana. ¿Nos vemos otro día?
Eso quería decir que mis sospechas eran ciertas. Estos dos se habían liado y ella no me lo contó. No sé que está pasando últimamente, antes las tres nos contábamos todo y ahora cada una hacía su vida por separado sin contar la una con la otra. No podía entenderlo. Aunque al menos, me daba satisfacción saber que yo seguía estando ahí, de pie, esperando a que ellas se dignaran a contar conmigo.
Narra Miriam:
Mi cabeza durante el viaje no paraba de dar vueltas y más vueltas. El vuelo era de doce horas y media y gracias a dios no tenía que hacer escala, llevábamos la mitad del vuelo y mis piernas ya parecían spaguettis.
Tenía muchas ganas de llegar, el calor amenazaba con acabar conmigo antes de finalizar el viaje y la señora que tenía al lado, en el asiento al lado de la ventana, llevaba todo el viaje durmiendo y roncando. O tal vez, solo roncaba porque era insoportable. Incluso con los cascos puestos se escuchaba.
Dylan se me venía a la cabeza a cada rato, nuestra despedida había sido corta pero intensa. Las últimas palabras que me dijo antes de despedirnos fueron, "una vez cumplas tu sueño, ven a verme".
Aquella frase hizo que me rompiera en pedazos y las lágrimas inundaran mi rostro. Dylan a pesar de ser un niño, entendía más que nadie lo que era romperse la espalda para conseguir lo que llevabas esperando toda tu vida. Todo lo que habías luchado, por fin tenía su recompensa. No todos los días te vas al otro lado del planeta a grabar tu primer disco con una gran discográfica y todo un equipo disponible bajo tus pies. La emoción recorría todo mi ser pero la tristeza, inundaba mi mundo. Por eso, no era capaz de dormir aunque quisiera hacerlo y lo necesitase.
Jessy y Coque no se merecían aquella despedida tan fría y cuanto menos, Pris. Siempre estuvieron tan cercanos a mí y me ayudaron tanto estos últimos meses que me resultaba extraño dejarlos atrás sin ni siquiera voltearme para despedirme. Nunca me gustaron los "hasta luego", me resultaban antipáticos y dolorosos.
Tal vez, después de estos años no quisiera regresar, tal vez me sintiera tan a gusto en esta nueva vida, que fuera un gran aliciente para comenzar un nuevo mundo. Sin mirar atrás y siendo totalmente egoísta por una vez en mi vida.
Siguiendo así el trayecto de mis padres, siempre viajando de un lugar a otro, persiguiendo sus sueños, enseñándole al mundo que eran los mejores en lo que hacían.
Ante la muerte de mi madre, mi padre huyó, de nosotros, de sus sentimientos y de toda la monotonía y recuerdos que le rodeaban.
Antes no lo entendía, pero hoy en día me siento muy identificado con él. Lo entiendo y no le juzgo. A día de hoy es exactamente lo que hubiera hecho al enterarme del fallecimiento de mi madre.
Muchas cosas me lo impedían, pero a veces, es momento de pensar en ti y en tu salud mental y eso es lo que estaba haciendo ahora mismo. Cogiendo este vuelo, diciendo sí, sin consultarle a nadie que me hiciera dar marcha atrás. Simplemente, estaba dejándome llevar, por mi corazón y mis ideas.
Tal vez, la semana que viene, esté cogiéndome un avión de vuelta pero mientras dure esta etapa de incierto empoderamiento, voy a aprovecharlo haciendo lo que mejor se me da.
Lanzándome a la aventura, sin saber como terminará todo esto.
Miré a la ventanita del avión, un montón de nubes desaparecían a nuestro paso, estaba atardeciendo, pero desde el cielo, poco se podía contemplar. Además, la mujer de los ronquidos, no me dejaba contemplar las vistas con tranquilidad y plenitud.
Cerré los ojos con la imagen de Derek en mi mente. Poco a poco, me fui dejando llevar mientras la música acústica que sonaba a través de mis auriculares, me conducía al sueño profundo.
La imagen de Derek fue difuminándose y de repente, se escuchó "Adiós, Miriam" en un murmullo apenas audible. Vacío de esperanza, roto de sentimientos y olvidado en la penumbra de la noche.
Todo se ha inundado, se ha terminado.


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